Obligados a convivir [Reseña de El viento que arrasa]

voltax
voltax
Aug 31, 2018 · 3 min read

por Sebastián Robledo

La novela, si bien se trata de una ficción, parte de una estructura narrativa que nos dice mucho de la autora, ya que el lenguaje metafórico que se emplea parece reflejar sus orígenes y costumbres. Además, el vocabulario que utiliza es muy hábil y logra señalar de manera eficiente, lo verosímil y mimético de los personajes y su entorno, recordándonos todo lo que es físico, palpable y cercano a nosotros.

La trama es muy sencilla y natural, trata del viaje que hacen el Reverendo Pearson y su hija Leni para visitar a un amigo pastor. En el camino, el automóvil se estropea, y casualmente un hombre los acerca al taller mecánico más cercano. En el taller, el Gringo Brauer y su asistente Tapioca, se comprometen a arreglar el auto.

La autora, con mucha claridad nos crea el escenario de la historia, nos sitúa en la región del litoral argentino, altas temperaturas, un lugar inhóspito, un encuentro de cuatro personajes forzados por las circunstancias, una pseudo convivencia y una problemática en consecuencia de ésta. También nos aporta una descripción precisa que nos permite interpretar cómo es el lugar y crear la sensación de conocer muy bien a los personajes.

La problemática queda expuesta a su debido tiempo, y muy bien marcada una vez que se nos describe a los personajes. Cada capítulo nos va brindando recursos para crear a los protagonistas. Por un lado, tenemos al reverendo, autoritario y exigente con su hija, acostumbrado en siempre adoptar una postura de líder y en tomar las decisiones sin importar lo que pueda opinar el resto; fanático religioso y poco ético, sólo le importa acercar personas a la religión que profesa, a cualquier costo, hace un uso excesivo de la mentira para llegar a su cometido, creando una imagen de viudo para aparentar fragilidad y o pretendiendo llevarse Tapioca sólo por unos días, cuando eso no es cierto. Por otro lado, está el mecánico, un hombre sin vueltas, tosco y franco, en lugar de exigir, enseña y comparte con Tapioca su visión del mundo y deja que saque sus propias conclusiones; asume el rol de padre con generosidad y sin objeciones, permite que Tapioca lo ayude en su oficio para que pueda criarse con una base de trabajo, que a su criterio, lo formara como un hombre de bien en su futuro, le demuestra cariño y le invierte tiempo.

Entre ellos, están los hijos, ambos sin madre. Leni, de niña vio cómo su padre abandonaba a su madre y sin otra opción aceptó su destino junto a él, y a pesar de que le indigna su fanatismo religioso, lo admira y se apoya en su figura. En cambio, Tapioca, de niño fue abandonado allí por su madre y está agradecido por el techo y crianza que le dio Brauer, pero se siente listo para partir de aquel lugar al que quedó confinado. Motivado por la religión y buscando una respuesta, Tapioca toma la decisión de irse con el reverendo, a Brauer no le agrada esa idea y culpa al reverendo, situación que genera una riña entre ambos, dando como resultado un vencedor, el menos simpático, y una víctima, el Gringo Brauer, quien no se merecía ser despojado de lo único que tenía.

Almada, S. (2012): El viento que arrasa. Buenos Aires: Mardulce.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade