8 meses cuantificado.

La experiencia con una Fitbit Charge

Hace unas semanas que llevo queriendo echar una ojeada a estos 8 meses cuantificados, que he realizado tras la adquisición de una Fitbit Charge a principios de Enero de 2015, superando así los temidos 6 meses, que parece ser la fecha de no retorno para estos dispositivos; si has aguantado hasta ahora, seguirás con ella, o eso dicen las estadísticas. Mi intención es centrarme principalmente en la experiencia, una vez que el usuario tiene cierta perspectiva y también en la calidad del producto final.


Hardware

Vamos a pasar muy por encima, que esto está más que visto. Correa de goma con buen acabado, texturizado con rayas a 45º que se ensucia con facilidad debido a ello en presencia de ambientes con presencia de polvo o partículas, pero en general cómoda y con buen aguante. Recordemos, que en esta versión, a diferencia de la Flex, el cuantificador y la pulsera son indivisibles, por lo que tendrás que quedarte con ese color y talla para siempre, con los problemas asociados a esta construcción, como veremos más adelante.

La pantalla OLED de reducido tamaño se ve ensombrecida por el pobre acabado de construcción, ya que se observa con claridad su presencia en segundo plano, en el exterior existe una lámina translúcida que protege el interior del cuantificador, detrás se encuentra el display que una vez encendido, la luz irradiada nos permite observar parte del interior del dispositivo, mostrando unos acabados bastante impropios para un equipo de este precio (130€). Además, en ambientes oscuros veremos como el contraste entre píxeles encendidos y apagados es mejorable, con aura de luz bastante importante en torno a los píxeles iluminados, aunque, puntualizando, el contraste de la pantalla permite una buena legibilidad aunque esté incidiendo el sol de manera directa.

El cierre se compone de una pieza de acero inoxidable quirúrgico para evitar problemas de alergias y rozaduras, aunque puedan aparecer por otro lado. Este cierre, a diferencia de la HR, es el clásico de los anteriores modelos de la compañía de San Francisco, dos pines que por presión se ajustan contra las perforaciones de la correa. Hay que hacer bastante presión, ya que suele llevar a engaños y muchas veces queda sin hacer tope el cierre, con la posible pérdida de la pulsera. ¿Funciona? Más o menos, la pulsera es cómoda, bastante discreta en cuanto a su uso, ya que apenas notas que la llevas puesta, y, por lo general, bastante resistente, pero ya no es la primera vez que me despierto con la pulsera desperdigada por la cama -buena suerte si has fiado a ella toda la labor de despertador-, o que se cae mientras me estoy poniendo un abrigo o caerse sin previo aviso en pleno paso de peatones. Por otro lado, la cara exterior del cierre, es bastante blanda (entiéndase en el sentido de la escala de la dureza, no tiene ningún problema de solidez) por lo que es bastante común que en los primeros días se encuentre totalmente rayada, desmereciendo una estética bastante elegante; por suerte, el cierre se puede comprar como un accesorio más.

Familia Fitbit

¿Cómo ha resultado todo esto a lo largo de estos 8 meses? Sinceramente, un poco decepcionante. Además de esas caídas fortuítas, con algunas que pudieron acabar bastante mal, la función de doble toque en la pulsera para que te presente información es totalmente imprecisa, a veces un ligero toque sirve, otras veces has de golpear como un poseso la pulsera para simplemente consultar la hora, lo que además de frustar la experiencia de usuario te hace quedar como un auténtico imbécil, pero lo peor estaba por llegar: cinco meses después de la compra, la goma en la zona contigua a la pantalla había comenzado a levantarse y dilatarse, llegando a diluirse el pegamento; esto provocó unos daños estéticos importantes, con la goma rozando la piel, bollos en la superficie y una estética deleznable.

A raíz de esto, me puse en contacto con Fitbit y sin problemas en semana y media me repusieron una pulsera nueva sin ningún coste, después de la retahíla que les solté por la bochornosa situación que suponía que un dispositivo con tan poco tiempo se encontrase en ese estado. Y visto lo visto, no es ningún problema menor, ya que no tenemos más que hacer una sencilla búsqueda en Internet o en r/fitbit para encontrar que los problemas con las calidades del producto son una constante a lo largo de la familia de pulseras cuantificadoras de esta marca.

Por último, me he dejado la batería, que sin duda es sobresaliente. Debido a las funciones limitadas de la pulsera y hardware modesto, la batería puede llegar a durar unos 8 días y en caso de que necesitemos recargarla, en una hora y media la tendremos lista para medir; esta carga se realiza por un conector propietario simétrico y de fácil enganche que se encuentra en la zona posterior de la pulsera, con un conector USB al otro extremo, de manera que la podemos recargar mientras usamos el ordenador y en cuanto acabemos ya se habrá cargada. Ojo aquí, ya que este USB es solo de carga, por lo que para sincronizarla tendremos que usar bien el móvil o bien el dongle USB incluído.


Software

Una de las principales razones por las que me decidí por Fitbit frente la competencia (valoraba especialmente la Jawbone Up) fue por su software bien construido y con buen soporte, multiplataforma (ya que soy usuario de nichos como Windows Phone o tablet Windows) y por la gran compatibilidad con servicios externos, ya sea por su API o por la centralización en Healthvault.

La aplicación se compone de un panel principal, configurable a nuestro gusto, que nos recuerda vagamente a la pantalla de Inicio de Windows 8, con nuestros tiles ofreciéndonos información sobre todos los datos recogidos por la pulsera y por las que nosotros incluimos. Podemos configurar la posición y tamaño de los widgets, siendo algunos de ellos interactivos, de manera que podemos consultar distintas tablas sin salir de la página.

Panel principal

Dentro de cada panel, podremos consultar un histórico de datos de la actividad concreta que estemos consultando -distancias, pasos, actividad, plantas, calorías, peso, sueño y agua-, que podremos filtrar en una semana, un mes, tres meses o un año, mostrándose en la parte superior un gráfico de barras o lineal, según el panel, y en la parte inferior un listado de desglose diario, acompañado de un resumen semanal.

Que te den, sistema imperial.

Los paneles de distancias, pasos, plantas y calorías, son más bien estáticos, mostrando las actividades realizadas, mientras que paneles como el de agua y calorías están más orientados a la introducción de datos. El primero cuenta con un cajón númerico donde introducir la cantidad de agua que hemos bebido y justo debajo unos selectores rápidos que añaden la cantidad equivalente a diferentes vasos y botellas, aunque desgracidamente, es una conversión automática del sistema imperial y no tiene sentido con un sistema de medidas basado en la lógica, como el sistema métrico. Los americanos y sus americanadas. El panel de calorías se enfoca a la introducción de comida, con un buscador que recuerda tus comidas frecuentes, añadir tus comidas personalizadas con macros completas, un lector de código de barras y la posibilidad de añadir manualmente un cómputo calórico. Aunque mi recomendación, es que si queréis introducir vuestras comidas, uséis Myfitnesspal y aprovechéis la sincronización

Quedan otras cuatro pestañas: Desafíos, Amigos, Notificaciones y Perfil.

Los desafíos son pequeños retos a compartir con amigos que tú selecciones, aunque también te deja realizarlos por tu cuenta, donde competís para alcanzar un objetivo o quien consigue más puntos. Por ejemplo, hay uno llamado “Ajetreo en la semana laboral” donde se compite en un ranking de pasos durante los cinco días laborables; hay otro enfocado al fin de semana y otros dos de enfrentamientos diarios. Es una buena manera de forzarse a andar y realizar ejercicio, involucrando a más gente y luchando, a través de la gamificación, por el ansiado primer puesto.

La pestaña amigos, es bastante obvia, un listado de tus amigos donde se muestra junto a su nombre el número de pasos de esa semana, y se ordena el listado según el que haya dado más pasos en un período de siete días. En mi caso, solo he engañado a una persona -y lo tiene abandonado- a que se uniese a esto, ya que al final es un reducto de geeks y algunas personas que buscan mejorar su salud a través de uno de estos dispositivos, por lo que la comunidad de usuarios española actual es bastante reducida.

En la pestaña Perfil, tenemos una buena cantidad de elementos, pero bien jerarquizados y muy legibles. Dispuesta en forma de lista en dispositivos móviles, encontramos dos elementos en la zona superior que destacan frente al resto: nuestro perfil y nuestro dispositivo, mostrándose la batería disponible y la última fecha de sincronización. Bajo a estos elementos, que detallaremos más tarde, se encuentran los objetivos de actividad -donde estableceremos los pasos, distancia, calorías, actividad y plantas que queremos plantearnos como reto-, nutrición y cuerpo -objetivo de agua y calorías, si queremos perder peso o ganarlo, lo mismo con la grasa corporal-, objetivos de sueño, configuración avanzada -donde seleccionaremos el país, la base de datos alimentaria, la zona horaria y las unidades de medida- y una zona de ayuda.

Pero sin jirafas.

En nuestro perfil, podremos editar nuestra foto y nuestros datos: nombre, fecha de nacimiento, estatura, peso y género. Ahí también veremos nuestras insignias, pequeñas recompensas por actividades realizadas, distancias recorridas, metros subidos, etc.

En nuestro dispositivo tendremos toda la información sobre sincronización, batería y versión de firmware. Aquí modificaremos las alarmas silenciosas, personalizaremos la pantalla, tanto en orden como en estilo gráfico e indicaremos en qué muñeca llevamos la pulsera.

También aquí activaremos la sincronización continua, lo que nos permitirá que los datos sean volcados de manera continua a nuestro teléfono móvil (Android, iOS o Windows) mediante Bluetooth 4.0. Yo recomiendo su activación ya que la merma en la batería de los dispositivos es mínima y te ahorras sustos de perder datos por no haber sincronizado), aunque en mi caso he de decir que la experiencia no ha sido muy grata, al principio por limitaciones intrínsecas de Windows Phone 8.1 y después por estar usando la beta-alphísima-inestable Windows Mobile 10, pero me consta que en otros SO funciona sin rechistar.

Captura de las 03:00, no me juzguéis.

Por último, resaltar que si eres usuario de Windows 10, acaban de sacar una excelente aplicación universal para la plataforma, por ahora solo disponible en Windows 10 de escritorio, pero que pronto veremos en móviles y Xbox. La aplicación incluye todas las funciones de la web, con un buen diseño que se adapta al tamaño de pantalla e incluye integración con todas las novedades del nuevo SO de Microsoft, como el centro de notificaciones, un Live Tile detallado con tu actividad, integración con Cortana, pudiendo introducir comidas o ejercicios con un simple comando de voz (tan simple como decir: “Hola Cortana, me he comido un cachopo” y ya está, añadido) y han eliminado la necesidad de usar el adaptador inálambrico incluído, pudiendo usar el Bluetooth de tu equipo.


Uso

Aquí viene lo vital. ¿Cómo es la experiencia a través de todos estos meses? Dejando de lado cosas escandalosas como la calidad de construcción o la facilidad que tiene para caerse en momentos poco oportunos, ¿qué sentido tiene todo esto de la cuantificación?

La premisa básica de estos dispositivos es enfatizar que hagas ejercicio y cuides tu salud en base a una serie de números que indican la actividad física que has realizado, introduciendo desafíos sociales e insignias para buscar el ímpetu en el juego y la competitividad, ¿pero realmente esto te ayuda a ser menos sedentario? Es cierto, que cuando ves 9.850 pasos en tu marcador a las diez de la noche, te pones a dar vueltas por el pasillo hasta conseguir el reto -con la mirada extrañada de tu gato, que cada vez desconfía más de la cordura de su suministrador de alimentos-, pero el sistema es prácticamente estático y carece de una comprensión global. No hay una valoración global de día, como sí había en la Fuelband de Nike, que te ayude a comprender el ejercicio que has hecho ese día, al sistema le da igual que hayas subido 140 plantas si has hecho pocos pasos y viceversa.

Actualmente, el estado de estos sistemas parece más un embrión de lo que puede llegar a ser, a pesar de que la impresión que nos aporta el ecosistema cuantificado es una aproximación más cercana a la pornografía de los datos que a lo que de verdad la mayoría piensa que debería ser, un sistema activo que busque mejorar tu salud.

“La impresión que nos aporta el ecosistema cuantificado es una aproximación más cercana a la pornografía de los datos”
Ya ¿y qué?
Panel de sueño en Jawbone UP (iOS)

Veamos, por ejemplo, el panel anterior: un resumen de lo que has dormido todo el año. Gracias a él, puedes llegar a conclusiones sorprendentes, como que duermes más en vacaciones que durante el periodo laboral, ¡quién lo iba a decir!. Creo que esta imagen es el gran ejemplo que explica a qué me refiero cuando digo que nos encontramos con un sistema totalmente pasivo. No hay ninguna valoración del sueño realizado, vemos la cantidad y una serie de lineas que marcan las interrumpciones. En sí, el sistema de Fitbit es bastante más pobre que el de empresas como Jawbone, en el que podemos ver más pormenorizadamente las fases de sueño, aunque tampoco resulta una diferencia abismal, no en vano es la segunda mejor pulsera en cuanto a medida del sueño; aunque yo he de decir que le veo bastantes fallos situados justo a la hora de meterse en cama, ya que -al estar quietos- supone que ya estás dormido, falseando las cuentas. Tampoco se le puede pedir mucho más a un dispositivo que se compone únicamente de un acelerómetro, un altímetro y un motor de vibración. A pesar del hardware humilde, todavía hay cabida para la experimentación a nivel experiencia, si buscamos cuidar nuestra salud, un factor muy importante es nuestro sueño, ¿por qué no nos recomienda echarnos una ligera siesta de 30 minutos que nos permita recuperar fuerzas si hemos pasado mala noche? Para ello, debería empezar a valorar la calidad de sueño en base a todos esos datos, pero parece bastante obvio que si has dormido tres horas y media, tu sueño no ha sido ninguna maravilla, ¿entonces por qué el sistema no es más proactivo? convertirlo en un pequeño entrenador que te vaya aconsejando maneras de dormir mejor u organizar tus horarios de sueño, que te saque de cama cuando llevas doce horas durmiendo (¡culpable!). Al fin y al cabo, la aplicación debería convertirse más en un guía que en un Powerpoint de gráficos; aplicaciones como Up de Jawbone ya incluyen un “smart coach” que va informándote de acciones que puedes hacer para mejorar, o incluso el hub de noticias de MSN Salud y Bienestar, que concentra en tres secciones (Salud, Nutrición y En forma) noticias de diferentes medios de comunicación que nos ayudarán a mejorar nuestra salud.

Es posible que esa pequeña guía que está siempre contigo, buscando lo mejor para tu salud, la acabemos viendo en esos concentradores que están sacando las tres compañías al frente del mercado de móvil. Hablo de las propuestas de iOS Health, Google Fit y Microsoft Health. Esta última parecía la gran esperanza, debido a que es la única de las tres, que nacía con un punto de partida básico: multiplataforma, y es que nadie quiere quedarse atado a un sistema para quedarse sin nada cuando se cambie de móvil, o sistema operativo. Pero parece que toda la fuerza puesta en su presentación se diluyó a lo largo del tiempo, esperando por una MS Band que no fuese un producto en estado Beta. Aunque parece que esa Band 2 aparecerá pronto, primero Microsoft tendrá que arreglar el desguisado de aplicaciones de salud que tiene: cinco plataformas con un mismo fin, aunque todavía hay esperanzas, MSN Salud ya está sentenciada para el 1 de Noviembre.

“Tal vez estás durmiendo más de lo necesario”
¡MÁS DATOS!

Volviendo al presente, que es donde vivimos, parece que Jawbone es la que más ha avanzado en este sentido, así que en ese sentido, su plataforma es bastante más coherente con los fines buscados. Es cierto que Fitbit, tiene una plataforma premium (a razón de 44,99€ al año), donde a priori parece que tendríamos parte de esas peticiones, con un entrenador (virtual, obviamente), más datos (¡MÁS DATOS!), más gráficas (¡MÁS GRÁFICAS!) e informes más detallados. Como podemos ver en la imagen anterior, los informes detallados consisten en unos cuantos datos estúpidos que no aportan nada, una columna de eficacia del sueño -muy agradecida-, algunas gráficas más, te compara con otros usuarios similares y te da un pequeño aviso sobre tu sueño, camuflado entre un montón de datos, ahí tienes tu primer consejo, por solo 45€ al año.

¡MÁS GRÁFICAS!
La gráfica más incómoda de consultar del mundo.

En el apartado de Comparación, el servicio premium te da la opción de (hundirte en la miseria) compararte con el resto de tu perfil demográfico o con todos los perfiles demográficos existentes en la base de datos de Fitbit, pudiendo consultarla en la gráfica más incómoda que he tenido oportunidad de probar en mis años de vida. Está bien, para en un rápido vistazo, ver que cualquiera anda más que tú. Finalmente, está el apartado de Entrenador, que era donde residían mis esperanzas, hasta que he visto en lo que consistía: busca ponerte a andar marcándote un objetivo de calorías quemadas y ahí se acaba su labor. Palidece frente a servicios -gratuítos- de la competencia como Micoach de Adidas, el cual primero hace un análisis de tu rendimiento físico, te crea un entrenamiento acorde a él y a lo que quieres realizar (puedes marcarte como objetivo carreras como 5km o maratón) y te creará un calendario -integrado con el calendario del sistema, incluso- alternando ejercicios para mejorar tu físico, variando la intensidad de los ejercicios según avanzas. Un servicio y una aplicación, más que recomendable, aunque su futuro ahora mismo es un tanto incierto, debido a que Adidas ha comprado Runtastic.

Y es que por otra parte, la Charge no está tan orientado a hacer deporte per se, si no a ser un dispositivo para el día a día; la propia empresa recomienda que compres la Surge, si lo que quieres es cuantificar tus ejercicios y es que como veremos, los datos que nos ofrece la pulsera si usamos su función de cronómetro -utilidad que descubrí de casualidad, simplemente dejando pulsado el botón lateral dos segundos se inicia- son bastante pobres, irónicamente. Como podemos ver solo muestra una gráfica de las calorias, no podemos consultar desglose por tramo, ni velocidad (no tiene GPS, pero le estás introduciendo los datos de kilómetros mediante pasos y el tiempo mediante cronómetro), ningún dato del altímetro, etc.

Los datos que nos ofrece la función de cronómetro son bastante pobres, irónicamente.

En cuanto al resto de funciones, he de decir que recientemente se ha actualizado el firmware (proceso muy sencillo, simplemente un par de minutos mediante sincronización por BT y te avisa la propia app) a la versión 106, que añade la función Vista rápida, lo que permite que con el giro común de muñeca para ver la hora, la pulsera se encienda y nos muestra la hora, realmente cómodo y más teniendo en cuenta lo impreciso que era el sistema de doble toque, o lo incómodo que era tener que pulsar el botón lateral para una acción tan sencilla como ver la hora. Obviamente, esta acción, tiene sus falsos positivos por lo que a veces, la pantalla se enciende automáticamente, al haber interpretado errónamente un movimiento.

Withings Activité

Para finalizar, como wearable que es, quiero comentar un par de aspectos: una de las principales virtudes de esta pulsera es su discreción, de las que hay en el mercado es de las más elegantes y con lineas más sencillas, que en acabado negro, pasan desapercibidas… Casi. A pesar de su estética neutra, es bastante común que cenando en algún sitio, o tomando algo en la barra del bar la persona con la que estés conversando se de cuenta de ella, desde luego no es un reloj, desde luego no es un Withings Activité, y es bastante probable que terminen preguntándote sobre él, las funciones que hace o si merece la pena, y tú tengas que terminar respondiéndole con un meh. Y es que quizás es cosa mía, que no soy muy de hablar, pero preferiría no tener que hablar de ello, sufrirlo en silencio, que no haga ninguna alegoría y se mantenga discreto y neutro en tu muñeca. A pesar de ello, no se puede decir que la pulsera sea incómoda, de hecho yo nunca me la quito, excepto para ducharme, ya que entre su diseño y su peso no supone ninguna molestia quedando en tu muñeca de forma transparente mientras sigue recopilando cantidades absurdas de datos.


Conclusiones

A pesar de lo fatídica que haya podido parecer esta revisión, he de decir que conservo un tanto de fe en estos dispositivos, de hecho, si deposité mi confianza en esta marca -después de mucho sopesar alternativas- es por el futuro que prometían o prometen, pero no hay que perder de vista, que lo que tenemos actualmente ante nuestros ojos, no deja de ser un podómetro con ínfulas acompañado de un software que es el que ha de desarrollar toda su potencia, y ahora mismo, estamos en la parte baja de una gráfica ascendente en cuanto a sus posibilidades. Lo que ha de venir por parte de estos cuantificadores vendrá más por la parte de software que por lo que llevemos en la muñeca. Solo echemos un ojo a la Microsoft Band y veremos que un ridículo tamaño ya nos ofrece un sensor UV -que nos avisa para que no nos convirtamos en alemanes en Magaluf-, un sensor de par galvánico, HR y GPS por un precio de 179€, quizás solo echemos en falta un análisis más profundo a nivel sanguíneo, lo que agradecerá pacientes de diabetes, por ejemplo.

Por lo tanto, parece que solo quedan por responder dos preguntas: ¿la recomendaría? Desde luego hay que estar muy dispuesto a gastarse el dinero que cuesta en un dispositivo como estos, ya que puede resultar decepcionante. Muchos usuarios buscarán en él la excusa para hacer ejercicio, cuando en realidad, la presión que ejerce sobre ti para que lo hagas es bastante limitada, posiblemente conseguirá que si estés llegando a casa, en vez de atajar, des dos vueltas más a la manzana para sentirte mejor con uno mismo, pero desde luego no te va a obligar a ponerte las zapatillas de deporte y salir a correr; y por otra parte a otros usuarios les puede producir el efecto contrarío, desalentarlos, porque en épocas de mucho estrés, con carga de trabajo, lo que menos te apetece del mundo es más trabajo y un chisme en tu muñeca llamándote vago. Tú ya sabes que tienes que moverte, y te encantaría, pero tu ritmo de vida, no te lo permite. Lo ideal sería cambiar de ritmo de vida, pero lo más probable es que lo sea cambiado sea el cuantificador. Además, vendrá a recalcarte dos obviedades que tú ya sabes y te molestan de tu vida, pero que son difíciles de remediar, y es que durante el período laboral duermes menos y que en fases con mucha carga de trabajo de mueves menos. ¡Y ahí tienes una preciosa gráfica para corroborarlo!

¿La volvería a comprar? Digamos que siempre me arrepentí de no haber comprado la versión HR, ya que hay una diferencia de precio bastante pequeña (cuesta 150€) y la función de pulso cardíaco es bastante útil, unido a un cierre mucho mejor, que previene de sustos como los que he tenido. Pero la experiencia ha sido bastante mancillada a base de problemas como los narrados con la silicona, que me parecen impropios para semejante gasto, y más cuando ves que los chinos vienen adelantando por la derecha a precios irrisorios con la Xiaomi Mi Band (20€) a pesar de que la parte de software esté a años luz de la empresa de San Francisco.

ACTUALIZACIÓN: Aquí relataba como a los cinco meses, la pulsera tuvo que ser reemplazada debido a su mala calidad de construcción. Bien, pues desde que escribí esto, tuve que solicitar dos reemplazos más, resultando el último en una Charge HR -con sus ventajas de medición de pulso, entre otras-, pero ese recambio periódico siguió sin solventar los problemas constructivos que tenían estas pulseras, ya que volvían y volvían a despegarse, a pesar de ser un modelo superior. Finalmente, y a tres semanas de acabarse la garantía, he tenido que solicitar otro cambio más, ante el que me dieron dos opciones: obtener otra Charge HR -sabiendo yo, que duraría otros 5 meses más, después de los cuales estaría sin garantía- o bien obtener un 30% de descuento en cualquier producto. A pesar de que no estaba muy por la labor de gastarme dinero otra vez en otro producto Fitbit, tampoco estaba por la labor de recibir otra pulsera que sólo me duraría otros 5 meses más y después la tendría que tirar. Por lo que me decidí por adquirir una Charge 2, que entre otras mejores como mejor pantalla y mejoras menos, se encuentra que las pulseras son intercambiables. Veremos cuanto durán ahora.

Resumen: 4 pulseras, 3 reemplazos, 2 modelos distintos, 1 descuento del 30% y 1 mismo problema de construcción.

Como punto y final, valorar la labor del equipo de Fitbit Support, ya que todo lo malo de la calidad de construcción, casi lo compensa la labor del servicio postventa.