Rastros de recuerdos vividos

Fragmento sacado de un vídeo que estoy realizando. instagram.com/vrdaavid

El ser humano tiende a moverse de un lugar a otro, sin darse cuenta que deja rastros de momentos vividos, etapas concluidas e historias contadas en numerosas veces. De alguna forma, dejamos nuestra esencia en distintos lugares que siguen estando ahí. Las mismas 4 paredes en las cuales vivimos durante mucho tiempo. Las mismas puertas que abrimos mil veces para entrar a lo que llamábamos hogar. Las mismas ventanas donde el sol atravesaba el cristal y con su calor nos despertaba. La misma mesa donde comíamos cada mañana e íbamos a enfrentar nuevamente la vida. El mismo cuarto donde miles de pensamiento fueron pensados, sentimientos fueron encontrados y momentos que nadie sabrá, solo nosotros mismos.

Tengo vagos recuerdos de los lugares donde he estado en mi infancia y otros recuerdos más frescos de mi adolescencia.

Recuerdo que en mi tercer casa, tuvimos la oportunidad de recibir un cachorro de 2 meses que actualmente tiene 13 años. Vivimos ahí durante más de 10 años. Al frente de la casa, hay un parque que me encantaba, el parque abarca un gran área y solía llevar a mi mascota ahí. Le encantaba correr y correr hasta cansarse. Recuerdo también, que en esta casa solía llegar mi primo frecuentemente a jugar conmigo, gran parte de mi familia llegaba los 31 de diciembre a pasar el fin año con nosotros y mis papás se encontraban juntos. Eran momentos especiales que atesoro en mi corazón.

Recuerdo que en mi cuarta casa, finalmente pude tener mi propio cuarto. Vivimos ahí durante más de 9 años. Teníamos un Rottweiler de más de 10 años que murió por un cáncer en el hueso. Fue un momento realmente triste. Recuerdo también, que fue en esta casa donde mis papás se divorciaron y empecé a vivir únicamente con mi mamá. Solía quedarme en el jardín con mi taza de café mientras veía como el sol se iba ocultando. Descubrí que fotografiar y viajar eran 2 de mis mayores pasiones. Muchos amigos vinieron a mi casa. Viví muchos momentos tristes en esta casa, pero crecí, maduré y aprendí mucho; mi identidad se fortaleció.

Actualmente estoy viviendo en mi quinta casa hace 3 días desde que escribo esto. No sé que vaya pasar, pero no hay que tener miedo de empezar de nuevo. No tenemos que temer de los nuevos inicios.

Vivimos para crear momentos que de alguna u otra forma, quedarán grabados en el lugar donde ocurrieron. Pero más importante, quedarán inmersos en lo más profundo de nuestras almas, como un tesoro escondido lleno de piedras preciosas que nadie podrá encontrar jamás. Porque cada momento que vivimos es un valioso recuerdo que se escribirá en nuestro propio libro.

Estoy convencido de que viviré nuevos momentos y recuerdos en este nuevo hogar, porque cada nueva etapa de nuestra vida demandará un nuevo y distinto ‘yo’.

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