Un recreo en Café Martínez

A partir de las 11 am en la Universidad Católica Argentina de Puerto Madero, el parloteo universitario se traslada al interior de Café Martínez, el bar que con sus lemas de “Armonía” y “Cada día le ponemos color al café”, invita a los estudiantes a hacer una recarga de energías para seguir con sus clases.

Lo primero que uno siente al entrar al café es la mezcolanza del penetrante olor a medialunas recién sacadas del horno, pintadas con una abundante capa de almíbar, junto con el del café cortado con leche. Un aroma inconfundible que inunda el bar y siempre logra despertar el hambre de los estudiantes y demás clientes.

Por las amplias ventanas cuadradas de marcos negros se ven los arboles pelados del invierno porteño, realizándose un contraste con las paredes amarillo pastel y la cálida atmósfera del interior de Café Martínez. Desde las mesas color caoba se pueden observar las vidrieras con la variada oferta de consumo que tiene la cafetería. Es difícil quedarse sin una opción satisfactoria. Hay una sección salada-generalmente para los que almuerzan en la facultad-con sándwiches, tostados, scones de queso y diferentes ensaladas. A su vez, para los que se inclinan por lo dulce, hay tortas, ensaladas de fruta, vasitos de yogurt con granola y jugos exprimidos de naranja.

-¡Llegaste bombona!

Un lugar de encuentros en el que tanto estudiantes, como profesores y otras instituciones universitarias, casi sin percibirlo, cohabitan en un mismo ambiente de descanso intelectual dentro de una rutina que, por lo general, empieza a las 7:45 am.

Un lugar de interacción pero también un lugar de alienación. Cada uno elige el propósito de su visita a Café Martínez. Se ven y escuchan grupos de amigos al mismo tiempo que se observa que forma parte del mismo panorama aquel que se sienta sólo en una mesa con los auriculares puestos, mirada fijada en su laptop y, al lado de esta, el infaltable vaso de café cortado, machiatto, latte, capuchino, granizado, entre otras de las tantas opciones bebibles que ofrece el Café, con la impronta de la M mayúscula que ya es parte de los pasillos de la UCA.

Es común encontrar grupos de profesores charlando entre sí e incluso separados del resto, corrigiendo trabajos después de clase. El profesorado de la UCA suele frecuentar el Café Martínez más que el resto de los bares alrededor de la facultad, ya que se les aplica un descuento en los productos de cafetería.

“Es importante mantener la clientela -afirma seriamente Vanina, una de las mozas de Café Martínez, 26, que trabaja en el bar desde hace ya tres años-. Básicamente nos regimos por los horarios de los chicos y profesores. En los recreos el lugar se llena, por lo que aprovechamos los períodos de clase, cuando está más vacío, para limpiar y ordenar”.

Es verdad que Café Martínez es una cadena que tiene sedes en todo el país, su impronta es la misma, la estética del lugar no varía demasiado. Sin embargo, no se puede negar que la sede de Puerto Madero tiene algo que la hace destacar del resto. Quizá sea la onda universitaria, que genera una atmósfera cálida y acogedora. Café Martínez es casi una extensión de la facultad, es el ‘spot’del recreo. Su visita ya es parte de la rutina de los estudiantes y de los profesores.

-¿Lo de siempre? Vanina cuenta que ”hay clientes tan habituales que ya sabemos lo que van a pedir”.

-Es impresionante como durante la semana el Café está lleno y durante los findes no hay casi nadie. Algunos turistas que están recorriendo Puerto Madero pasan a tomar algo.

11,27 am. Cuatro chicas de una misma mesa se levantan. El horario de recreo está por llegar a su fin. Emiten carcajadas tan altas que hasta el que está en el baño las podría escuchar. Su objetivo es que el que está sentado en la mesa de enfrente, exnovio de una de ellas, las vea. Un nuevo motivo para frecuentar Café Martínez: la posibilidad de un encuentro ‘casual’ con algún que otro b’lanco de interés.’ El chico levanta la mirada, se percata de la situación y va a saludarla. Se abrazan.

-Vayan yendo chicas.

Sus amigas le sonríen y salen por la puerta mientras ellos dos empiezan una charla que deriva en el acuerdo de una cita el viernes próximo.

-Es todo un espectáculo, no puedo negar que me divierto viendo estas escenas, cada día hay una nueva. Tampoco puedo negar que a veces me sirven para incorporar en mi vida personal.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.