Orden y contabilidad

Unos años atrás a un joven de 20 años aproximadamente le ofrecieron iniciar un negocio con una franquicia de una marca que vendía productos de belleza tales como perfumes, fragancias, lociones, cremas y productos para cuidar la piel. El joven estudiaba ingeniería y al ver que el negocio podía funcionar se metió a invertir y junto con sus compañero que luego se convirtieron en sus socios y luego empezaron a trabajar en el marketing, contrataron a los empleado, arreglaron la tienda y compraron la mercancía, etc.

Todas las transacciones que se hacían dentro de la empresa se registraban en un libro básico que llevaba uno de los socios y era con respecto a sus conocimientos, así que él iba registrando la salida de los productos y el pago de los servicios u otras operaciones similares y nunca habían tenido ningún problema de cuentas ya que el socio era muy honesto, sin embargo esto no era el tipo de registros que exigía el estado para el correcto funcionamiento del establecimiento.

El joven y sus socios se dieron cuenta de que empezar era duro, sin embargo al cabo de unos cuantos meses ya estaban empezando a recuperar la inversión y a encontrar un punto de equilibrio con respecto a lo que gastaban y a los costos de ventas, así que decidieron contratar a un nuevo contador permanente que se encargara de llevar la contabilidad de la empresa y mantener el inventario actualizado con la reunión que se hacia todos los días al terminar la jornada con los empleados, los primeros meses todo iba bien entonces decidieron darle un poco de responsabilidad al contador confiando en el.

Los socios de la empresa se dieron cuenta de que algo en las cuentas no cuadraba, así que decidieron llamar a un amigo de ellos y pedirle que revisara los registros del contador que habían contratado permanente y empezaron a ver movimientos de inventario que no correspondían con las compras ni las ventas que se estaban haciendo Al principio pensaron que el problema eran los empleados, pero no era un tema único de que no estaban las mercancías que debían estar sino que en los registros aparecían como productos vendidos así que decidieron buscar al contador para pedirle una explicación. Trataron de llamarlo, escribirle y contactarlo y a pesar de que el empleado tenía un contrato a termino fijo nunca apareció.

Unos días después revisando las cámaras notaron que el contador sacaba poca mercancía en su maletín casi todos los días y que estaba registrada como un ingreso para la empresa así que decidieron hacer una junta con los trabajadores para comunicarles lo que había pasado y planear algunas estrategias de mejora y optimización de la información. Por esta misma razón decidieron implementar un software que llevaba un registro permanente del inventario por el método de PEPS (primeras en entrar, primeras en salir) y un sistema de seguridad más efectivo para los trabajadores que detectaba cualquier tipo de salida extraña de la mercancía.

Así que el joven y sus socios aprendieron la importancia de llevar un registro constate y ordenado de todas las operaciones de la empresa y esta fue muy prospera.

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