Nos “conocimos” en un nuevo año escolar, tu estabas en otro salón… Nos odiamos sin razón. Pocos años después nos encontrábamos en el piso de tu garaje, yo llorando y tu consolándome. Nunca pensé que iba a tenerte tan poco tiempo. ¿Qué si me arrepiento de no haberte mirado más? Si. Siempre me voy a arrepentir no haberte abrazado más, no haberte besado más, no haberte dicho de frente cuanto te amo.
Espero que todos los abrazos, mis besos y nuestras risas compartidas hayan expresado lo mucho que te amo. Si no son lo suficiente, lo siento. De todas maneras, la distancia no me impide recordarte cuánto te aprecio y te añoro todos los días.
Todavía lloro. No la misma cantidad, no con la misma frecuencia, pero aun lloro todo el tiempo perdido y todo aquel tiempo que estuvimos una al lado de la otra.
Te extraño, M.
