¡La aventura de mi vida…. salvarme!

Salvar la vida será la aventura más extraordinaria que jamás vivirás, dice uno de mis autores de literatura favoritos, Mathias Malzieu.

Pues sí, en efecto, ha sido y es la aventura más extraordinaria, en especial este año que decidí confrontar todos y cada uno de mis miedos saliendo de mi zona de confort. Sin embargo, cuando tomé la determinación de realizarlo no sabía que provocaría tanta incomodidad.

Justo en el momento en que empecé a moverme del sitio donde siempre estuve a muchos les molestó. Me frustraba y al mismo tiempo me entristecía recibir comentarios con una gran carencia de esperanza en su contenido. Y de buenas a primeras no entendía por qué.

Luego de analizarlos y con muchísima pero muchísima paciencia me di cuenta de que a los seres humanos nos cuesta abandonar los hábitos, en especial aquellos que llevamos casi o toda nuestra vida realizando y justamente era lo que impedía a los demás, ver con claridad mi trabajo de introspección.

Algunos, se lo tomaron muy a pecho, tanto así que intervenían y querían que me detuviera a reconsiderar la idea de continuar.

Desde siempre he sido callada, estructurada y metódica. Sin embargo, algo asombroso me ha sucedido y es darme cuenta de que nada ni nadie me ata ni de pies ni de manos. Y puedo moverme. Tengo el poder de hacerlo. Y sí quiero emprender el viaje. Me encanta la idea de probar nuevas experiencias y de ver que sucede a lo largo del camino, sin importar el resultado.

Vivir por mi ha sido hermoso, pero también doloroso. Por eso cuando nacemos lloramos. Porque estamos tan acostumbrados a un hábitat por nueve meses que, al salir, el miedo de no saber que sucederá después se apodera de nuestro cuerpo.

Pero, no hay retorno. Una vez afuera lo único que queda es empezar el camino y ver hasta dónde nos lleva eso.

Así es como describo esta aventura de salvar mi vida. Celebro cada paso que doy y que me acerca cada vez más al ser en el que deseo convertirme.