Cuando Batman tiene moto y cuero, podes esperar cualquier cosa…

Batman Año 100 review

Puede ser que la primera impresión del Batman en tapa no te dé ganas de echarle una mirada a este cómic… pero estarías cometiendo un grave error, porque Year 100 es una de las historias más audaces de los últimos años en lo que se refiere al encapuchado de Gotham.

Llegué a este libro por recomendación de Oscar, un amigo y maestro, quien sabiendo que me gustaba David Rubín (quien hablaremos en otra review), me dijo con mucho acierto “¿Por qué no le das una oportunidad a Paul Pope?”.

Encontrar que Pope tuviera un trabajo con Batman, y que fuera un libro con un TPB de precio accesible (hay una edición de “DeBolsillo / ECC”, que ronda los $200 al momento de escribir esta review), era una win/win situation.

Miniserie de cuatro partes del 2006, ganadora de dos premios Eisner (como Mejor Serie Limitada y Mejor Escritor/Artista), guionada e ilustrada por el propio Paul Pope.

En el 2039, un agente federal es asesinado, y el principal sospechoso es Batman, quien para ese año ya no existe y es una suerte de leyenda urbana. Además, la población esta sometida a algo demasiado similar a un estado policial que vulnera sus derechos.

Entonces… ¿qué diferencia exactamente a este Batman del resto de historias futuristas y refritos?

Es algo totalmente nuevo. Partiendo desde lo visual, con el estilo atrevido y audaz de Pope, hasta la visión del propio justiciero. Este Batman es un terrorista, ya no un vigilante: se enfrenta a la policía y no tanto a los delincuentes. Es un tipo a quien volvés a ver como en The Dark Knight: sangra, duele, y es humano.

Pero también tiene una retorcida vuelta de tuerca, usando la teatralidad para aumentar su imagen de Caballero Oscuro.

Es un cómic genial, como si pusieras Batman en una Arma Mortal de los ’90. Tiene secuencias de acción increíbles, y la historia fluye al mismo compás. En este punto, se nota la facilidad del autor, para narrar la historia lo más dinámica posible.

Este encapuchado tiene rrrock!

Y no estamos hablando de un cómic de Jim Lee (y eso que este redactor tiene su corazoncito con el coreano). Acá no hay encapuchados en calza, corriendo mientras hacen poses que ni el más fanático del gym haría.

Este encapuchado tiene rrrock. Tiene borcegos, tiene cuero, tiene moto. Lo corren perros en una terraza, y el tipo se agita y transpira. Tiene más miedo que cualquier otro Batman anterior… y eso es genial. Porque te da la sensación que ya no es eterno. Reflota entonces el humano que alguna vez puedo traer Frank Miller al juego.


Paul Pope

Pope es un tipo de pincel, de Pentels.

Se olvida de los superhéroes blandengues y mete negro, y mete tramas de manera desprolija. Tiene un estilo mucho más under, y eso colabora muchísimo a meterte en un Gotham más oscuro.

Por su parte, los colores de José Villarubia se amalgaman de forma perfecta, gracias a una paleta de colores súper interesante, pálidos y sucios, o rojos y negros intensos.


Puntaje: 5/5 ⭐

TL;DR;: Una obra de arte imprescindible, que tenés que tener en tu biblioteca.
Por lo que, si querés que Paul Pope sea un camino de ida en tu vida, debes tener este comic. Y si no, también. Porque estas ante un “must read” de la biblioteca de Gotham, y te vas a sorprender con algo fresco.
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