Lenguaje, ritmo y tono.

Quiero empezar este blog, para compartir la experiencia de participar en el taller de escritura donde actualmente asisto gracias a la convocatoria de Idartes. En la primera sesión revisamos los conceptos de “leguaje, ritmo y tono” , el ejercicio práctico consistía en un tres relatos cortos de nuestro recorrido desde la casa hasta el lugar donde asistimos al taller.

  • Relato versión 1: Lenguaje de época, ritmo rápido, tono divertido.

Viajando por la sabana

Para el viajero del alba inicia el peregrinaje, que concluirá en las calles de la muy noble ciudad de Santa Fe.

Al dar comienzo a tan honorable empresa, hay que encontrar de primera mano, el transporte correcto, por unos cuantos reales y después de vituperar y forcejear con las gentes, se logra entrar a uno de estos carruajes bermejos en los que el fraile y el cimarrón se vuelven uno solo, y el tiempo mismo pierde su significancia. Si se cuenta con la suerte de arraigarse cerca a una de las cristaleras, se podrá observar el brumoso y apacible paisaje que cubre esta parte del virreinato, esto claro, si no se es interrumpido por el estruendoso chirriar del carruaje, o por los improperios que allí se escuchan.

Acercándose al destino deseado, una nueva justa debe librarse contra las gentes que harán todo cuanto esté a su alcance para impedir el desarribo; a su llegada en el lugar de destino, una ineludible sensación de sosiego colma a quien pudo sobrevivir, a las vicisitudes de tan trajinada jornada, no sin antes recordar que el camino de vuelta aun espera, y solo la mitad de la expedición ha sido consumada.

  • Relato versión 2: Lenguaje coloquial o informal, ritmo lento, tono dramático.

Otro día en “transmi”

Que video… la última vez que me subí a uno estaba lleno de ñeros, no se si pueda aguantar otro recital de rap conciencia, o un discurso de cómo Jesús les salvó la vida… ya lo escuchó llegar, los frenos en mal estado, la basura en el piso, ese maldito olor a gente mojada. Empiezan los empujones, el toque toque, la incomodidad; por un momento pierdo la voluntad y solo dejo que la masa de gente me lleve, a donde quiera el buen destino tirarme, por que en este punto, no se si este es el bus correcto o si es temprano o tarde, ya no importa, solo la voz de androide enguayabado me da imprecisa información sobre mi ubicación, aun estoy lejos, es un buen momento para reflexionar sobre todo y sobre nada al mismo tiempo, a este ritmo soy consciente de cada semáforo, cada frenada imprudente, los baches sin pavimentar, hasta la misma respiración de los que me rodean, puedo sentir su ahogo, ver sus gestos de cansancio y amargura. Hay tiempo de analizar desde las pendejadas más triviales, hasta las más relevantes preguntas del cosmos, y en esos pensamientos chimbos se va el tiempo hasta que me doy cuenta de lo inevitable, se me fue la mano en reflexiones y me pase de estación.

  • Relato versión 3: Lenguaje estilizado, ritmo medio, tono misterioso o de horror.

La pesadilla escarlata

La oscura estación presagia el advenimiento de la bestia carmesí, implacable en su paso, atraca para devorar a los incautos que requerimos de sus servicios, el mundo se hace más pequeño mientras la turba incontrolable desata su cólera, los que resistimos sabemos que esto es el preludio, el viaje es largo y nunca faltan las sorpresas, toda suerte de peligros esperan por aquellos que se distraen, se cansan o creen estar seguros.

Mientras va dejando una asfixiante estela de tóxico humo negro a su paso, los ocupantes de este miriápodo metálico tenemos unos instantes para tratar de acaparar la escasa reserva del valioso oxígeno que se agota al correr de los minutos, la tensión crece y las leyes de la física se ponen al límite en cada parada, algunos empiezan a desfallecer, en un acto de inocua humanidad se les permite salir, solo para que otros ocupen su lugar, nadie es indispensable, cualquiera puede ser reemplazado, un tenue recordatorio para aquellos que apenas logramos sostener nuestra triste figura al interior de la quimera roja.

El destino se acerca, y es aquí donde el talante se pone a prueba, solo un error nos separa de aquellos que ya no pueden contar su historia, el desembarco debe ser rápido y sin trepidaciones, de no serlo se corre el riesgo de acabar atrapado en la fauces del monstruo y perder mucho más que un simple viaje.

Wilson Andrés Carreño

Written by

Ilustrador y diseñador gráfico, a veces me da hambre y me toca trabajar.

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