Foto: @will_turner

El regreso de La Revolución de Emiliano Zapata en el Vive Latino 2015

Fue una de nuestras mejores bandas de rock mexicano en la década de los 70. Su turno en el #VL2015 confirma mi teoría: pudieron haber sido nuestros Rolling Stones pero cayeron antes en el olvido. ¿Qué pasó en estos 45 años?

La Revolución de Emiliano Zapata se formó en Guadalajara, una ciudad conservadora al occidente de México, a inicios de la década de 1970. Un momento en el que comenzaron a salir bandas con mucha influencia de músicos como Creedence Clearwater, The Who, Led Zeppelin y hasta de la etapa psicodélica de Los Beatles.

A los grupos nacionales que imitaban ese sonido y adoptaban parte de la onda hippie se les agrupó en la categoría rock chicano.

A mi me tocó conocer su música porque de chiripa conseguí una edición de su primer LP en formato CD en la extinta tienda ‘El disco recuerdo’ hace unos 10 años. Es una versión que no tiene ni código de barras y la calidad no es la mejor, pero es una edición numerada (tengo el 470 de 1,000) e incluye una pequeña litografía.

Es verdad que la comparación con los Rolling Stones es exagerada, pero me gusta porque comparten el hecho de haber sido formadas por clasemedieros y por no parecerse a nada de lo que se escuchaba en sus respectivas ciudades (Londres y Guadalajara).

Y los de ‘La Revo’, el apodo usado para referirse al grupo, fueron los pioneros en lograr el sueño de los rockeros mexicanos: triunfar con una canción propia, dentro y fuera del país. El primer y más famoso de sus sencillos, Nasty Sex, fue un exitazo en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Francia y América del Sur. Con todo y sus 7:27 minutos de duración.

Su primer LP lo grabaron en la Ciudad de México, en el verano de 1971, y lo editó Polydor. Para la portada usaron el grabado La jeringa de Zapata de José Guadalupe Posada. Y tanto vendieron que el disco tuvo que ser reeditado en al menos tres ocasiones.

En ese mismo año los Rolling tenían entre sus sencillos del disco Sticky Fingers la canción Can’t You Hear Me Knocking, que duraba 7:17 minutos. Si no se parecían en sonido, al menos sí en sus largas composiciones.

La banda tapatía con su corta existencia había superado en popularidad a todos sus pares: Bandido, Los Dug Dug’s, Tinta blanca, El Amor y hasta al Three Souls in my Mind. Especialmente ganaba en ser reconocida fuera del país.

Para septiembre de 1971 estaba planeado el mítico Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, en el que todas las bandas del párrafo anterior logran estar en el cartel, menos La Revo, por problemas de contratos. Esto ocasionó dos cosas:

  1. El Three Souls in my Mind resultó ser el grupo que mejor aprovechó el festival, y de ahí en adelante iniciaron su camino para terminar siendo los más reconocidos en el roc mejicano.
  2. La Revolución de Emiliano Zapata no se involucró en la controversia que ocasionó la organización del festival, y aparentemente también libraron la censura que sufrieron los roqueros que estuvieron en el cartel de Avándaro.

Y para sorpresa de los fans del pisanlov, el siguiente gran proyecto de su banda favorita fue participar en la película La verdadera vocación de Magdalena, con Angélica María. La trama es muy sencilla: una niñatipobien quiere ser vocalista de rock. El dilema de la película es: ¿cómo hará para cumplir su capricho sin manchar el nombre de su familia? Y la banda que seduce a Magdalena es La Revo.

Editaron otro LP con las canciones de su disco anterior como banda sonora. La película no tiene otro mérito que haber usado imágenes verdaderas del festival de Avándaro para el supuesto debut de Magda en el escenario.

Yo pude encontrar la versión en CD que reeditó el extinto sello Manicomio, de la productora Mercury/PolyGram. Aunque era una disquera más grande y sí tiene código de barras, tampoco es una edición de lujo. La portada de este disco es un extraño collage. Algunos dicen que lleva por nombre una de las frases que aparecen sobrepuestas sobre el rostro de un hombre con una guitarra: Nada del hombre me es ajeno.

Lo más extraño pasó con su tercer disco. En un inesperado movimiento, La Revolución de Emiliano Zapata regresa con un disco de baladas cumbiacheras y de ahí salen las muy conocidas Mi forma de sentir y Cómo te extraño (Esas están en Spotify, por si les interesa). En este punto, era imposible clasificar a la banda, pues sus dos primeros materiales tienen orígenes jipitecas pero luego se parecieron a Los Terrícolas o Los Ángeles Negros. Vaya confusión para las tiendas de discos.

Todo lo cosechado parecía estar perdido. Para 1980 ya nadie recordaba el Nasty Sex, Ciudad Perdida o Melynda. Pero todos coreaban Oye cantinero, del Tri (como se rebautizaron los del Three Souls in my Mind de Alex Lora) o Nadie en especial de Chac Mool. Esta década trajo nuevos sonidos y nuevas bandas que terminaron de sepultar la onda hippie de los 70 en el rock nacional.

Botellita de Jerez, Jaime López, Cecilia Toussaint, Rockdrigo González y hasta Tex Tex son los grandes ganadores de la década. Y para hablar de los noventa necesitaría un capítulo aparte. Doy mejor un salto en el tiempo.

En 2009, luego de 40 años, algunos de los integrantes originales de La Revo deciden grabar un disco conmemorativo con sus mejores canciones, pero otra vez con actitud rocker. Un disco que es complicado conseguir, editado en Guadalajara por Discos Imposibles.

Javi en la guitarra y voz, Servando Ayala en los Teclados y César Maliando en el bajo, se encargaron de darle vida a su yacasiextinto proyecto de los setenta. Así fue como poco a poco, desde guanatos, fueron avanzando otra vez hasta la capital. En 2014 tuvieron una presentación pequeña en un bar de Insurgentes.

Está bien, lo acepto. No son Rolling Stones, porque ellos juntan a miles y miles en sus conciertos y todos se saben las canciones de sus decenas de discos. Pero que quede claro que los de La Revo no lo fueron simplemente porque no quisieron seguir en el rock, no por falta de talento. Hubiera estado padre que lo fueran.

Y terminaron el 14 de marzo en el escenario Tecate Titanium del Vive Latino 2015. Sonaron bien, habia unos cuantos cientos en su turno que hasta sabían sus canciones. Y de varias edades. Tal vez regresaron muy tarde, pero lo lograron.

Foto: @will_turner
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