20 cosas que he aprendido en 20 años

En la cima del Cerro Yaguarón a las 5 AM.

Vivimos en un mundo en el que cada día estamos más conectados con la red en general pero más desconectados de nosotros mismos. Principalmente nosotros los jóvenes, los millennials, los cuales crecimos con la tecnología en mano. Esto nos supone una gran ventaja pero a su vez conlleva una cierta “maldición”.

Los índices de depresión e insatisfacción en los jóvenes es cada vez más alto, y entre los causantes podemos encontrar diversos tipos de factores como las redes sociales, expectativas de éxito laboral y personal, excesiva fomentación del consumismo, etc.

Mi objetivo con este artículo es despertar un poco ese sentido de autoconocimiento que creo y siento es un factor fundamental para que una persona jóven pueda crecer de forma integral en todos los aspectos.

Si bien soy consciente de que mi viaje tanto interno como externo recién comienza, creo que durante estos 20 años he logrado reflexionar lo suficiente para sacar algunas enseñanzas importantes hasta ahora:

1. Crea tu propio significado.

“Nada tiene un significado excepto el que uno mismo le dá.”

Sin duda una de las grandes lecciones que he aprendido con el paso del tiempo es a reenfocar las preguntas que me hago. En este caso la pregunta más importante que siempre me hacía en ciertos momentos es: ¿Cuál es el significado de todo esto? Si, ya sé, la típica pregunta existencial cliché.

Pero llegó un momento en el que me sentía frustrado por no encontrar las respuesta a ese tipo de preguntas, hasta que luego de mucha introspección, lectura y conversaciones con personas que ya pasaron por lo mismo me hizo entender que somos nosotros los creadores de cada significado en nuestras vidas.

Cuando asimilé eso para cada faceta de mi vida empecé a sentir la liberación de una ansiedad auto-impuesta que siempre estuvo rondando en mi interior.

Este enfoque me permitió ponerme en una situación donde podía empezar a ser el “efecto” de mi vida y no simplemente una “consecuencia” de ella.

2. Todos tienen miedo.

Vivimos en una sociedad en donde todos muestran su mejor cara, no hay espacio para la vulnerabilidad. Eso se intensifica aún más con las redes sociales en donde todos se encuentran jugando lo que yo llamo “El juego del status”, mostrando siempre la mejor versión de ellos, una versión sin preocupaciones. Esto nos dá la sensación de que todos tienen la vida resuelta menos nosotros. Nada más lejos de la realidad.

Tenemos que ser conscientes de que todos tienen miedo, y está bien. Es un comportamiento normal del ser humano, el cual tenemos que aprender a sobrellevar. Quizá hable más de ello en próximos artículos 😉

El punto es no caer en la trampa de pensar que eres el único que se encuentra confundido, que se encuentra solo o sufre de cierta ansiedad. Al contrario, diría que a la mayoría de las personas les pasa, solo que nadie habla de eso. Hasta tiende a verse como un tema tabú.

Pero tenemos que empezar a diferenciar la vulnerabilidad de la debilidad. Ser vulnerable ante las personas demuestra quienes somos realmente, sin máscaras de por medio.

Una prueba misma de ello es este artículo el cual estás leyendo, tuve que sacar mi lado más vulnerable para plasmar mis ideas y pensamientos.

3. Las cosas que valen la pena están fuera de tu zona de confort.

Fué muy interesante para mí reconocer que en los mejores momentos de mi vida y en las mejores decisiones que he tomado existieron bastante momentos de duda o incertidumbre. No sabía si emprender una acción o si tomar cierta decisión era la correcta o no. También sentía un cosquilleo dentro mío en el cual percibía cierto tipo de ansiedad o miedo.

Pero una vez que he tomado la decisión de seguir adelante con lo que creía era correcto, nunca me he arrepentido. Y eso se encuentra solo saliendo de la zona de confort.

Hablo más sobre las decisiones y la intuición en el punto 14.

4. Cuestiónalo todo y hazte preguntas.

No es ningún secreto que la mayoría de las personas viven en piloto automático. Entonces llegas a un punto de insatisfacción con tu vida en la cual parece que nada tiene sentido. Esto se debe entre otras cosas a que nunca nos tomamos el tiempo de hacernos preguntas y cuestionar lo que damos por sentado.

Diría que mi vida tomó un rumbo totalmente diferente el día que comencé a hacerme preguntas que normalmente no me hacía y a la vez empezar a cuestionarme cierto tipo de cosas que yo las tenía como “verdades incuestionables”.

Hazte preguntas, sé curioso, anda siempre al fondo de un tópico. Una vez que hagas eso sentirás que empiezas a ver el mundo de forma diferente.

5. Define tus principios.

“(Alicia) — ¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
(Gato) — Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar.
(Alicia) — No me importa mucho el sitio…
(Gato) — Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes.”

Llega un punto en el que luego de hacerte muchas preguntas, te conoces mas a ti mismo. Sabes que cosas valoras, que es lo verdaderamente importante para tí, lo que te lleva a plantear un siguiente nivel de cuestiones.

En este viaje de la vida, todos buscamos tomar cierto tipo de rumbo. Pero se hace muy difícil lograrlo si no actuamos coherentemente con lo que deseamos.

Es ahí donde entra la importancia de definir nuestros principios. Aunque los tengas guardados mentalmente (te aconsejaría que anotes al menos los principales) te darán un patrón de comportamiento que servirán como guía hacia tus objetivos.

Me pasa a menudo que cuando realizo una acción que no va acorde a mis principios me genera un dolor, lo que a su vez provoca un re-enfoque de mis decisiones sobre dicho tema. Pero todo esto es posible gracias a tener definidos mis principios.

6. Acepta la dualidad de la vida.

Normalmente juzgamos todo de forma muy polarizada. Lo bueno y lo malo. El Yin y el Yang. Etc.

Pero no solemos apreciar que no pueden existir el uno sin el otro. Cuando algo nace, otra cosa muere. Solo notamos la alegría porque existe la tristeza. No puede existir el día sin la noche. Y así sucesivamente.

Aprendí con esto a ser más empático con ciertos momentos que me desagradan, aceptar su temporalidad, y reconocer que forma parte de una dualidad inseparable y necesaria.

7. Aprecia los momentos.

Si bien esto es algo que seguro ya leíste o escuchaste en algún momento, para mí fué y sigue siendo un gran desafío lograrlo de forma continua.

Pero cuando nos damos cuenta del poder que tiene hacer una pausa mental y simplemente reconocer donde estamos parados, con quiénes nos encontramos y lo maravilloso del momento, sabremos que de eso se trata todo este viaje.

8. No sigas a la manada.

Si ya hicimos la tarea de introspección necesaria y de definir nuestros principios, tendremos mucho mas claro el panorama de lo que queremos lograr. Y esto no siempre se adecua a lo que te exige la sociedad, la familia o amigos.

En su momento me tocó tomar decisiones que iban totalmente en contra de lo considerado “normal” o de lo que es “correcto”. Fuí y sigo siendo juzgado por mis decisiones.

Pero les prometo que no encontrarán mayor paz mental que la de actuar con coherencia y de acuerdo a su filosofía de vida, por más que eso contradiga el modelo de realidad de la mayoría.

9. Nunca ves la realidad, sólo es tu percepción de ella.

Me tomó mucho tiempo darme cuenta de esto.

Formamos un cúmulo de experiencias desde el momento que nacemos, lo que a su vez generan creencias en nosotros y que determinan las emociones que al final terminamos sintiendo ante cualquier circunstancia.

Ser consciente de que tengo un modelo de realidad “imperfecto”, y que solo la percibo desde un pequeño espectro de infinitas posibilidades, me ha ayudado a sobrellevar mejor ciertas situaciones difíciles y a estar abierto a nuevas formas de pensar que nunca hubiese imaginado.

10. Conoce a tus verdaderos amigos.

Se dice que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano. En base a mi experiencia, esa afirmación es verdad.

Solía llamar “amigos” a personas pasajeras con las cuales pasaba tiempo de ocio. Error.

Al final, ya sea por la buena o por la mala fuí dándome cuenta de que los verdaderos amigos no son de temporada o momentáneos. Son aquellos a los cuales podría confiar mi vida con seguridad.

11. Aprende a aprender.

Esto es algo que en la actualidad sigo tratando de desarrollar. Pero lo considero como algo muy importante para mi crecimiento en todos los aspectos.

Una de las principales fallas del sistema educativo es que nos enseñan a todos por igual. Hace poco descubrí que existen formas y métodos para fijar conocimientos, por lo que me encuentro en pleno proceso de desarrollo de esta metodología.

Les recomiendo mucho este curso online que lo enseña.

12. Aprende a estar solo y en silencio.

Existen numerosos estudios que resaltan los beneficios de estar solo. No me refiero a que esté mal estar rodeado de personas la mayor parte de nuestro tiempo, pero una parte fundamental del autoconocimiento se basa en aprender a sentirse cómodo estando con uno mismo y en silencio para conseguir paz mental.

Si bien todavía me considero un novato en este aspecto, puedo decir que me ha ayudado bastante a conocerme a mi mismo, aprender sobre mis propios pensamientos y entender mis sentimientos actuales.

13. Conecta con gente más inteligente que tú.

Existe la teoría de que somos el promedio de las 5 personas con las que más pasamos tiempo. Es importante preguntarnos de vez en cuando, ¿con qué tipo de personas me estoy rodeando?.

Tuve la fortuna de conocer a temprana edad a gente que era superior a mi en diversas facetas. Desde ese momento nunca paré de buscar rodearme de personas de un nivel intelectual, espiritual o profesional mayor al mío y el cual me gustaría alcanzar.

14. Si existen dudas, confía en tu intuición.

“No puedes conectar los puntos viendo hacia adelante; sólo puedes conectarlos mirando hacia atrás. De modo que tienes que confiar en que los puntos de alguna forma se conecten en el futuro. Tienes que confiar en algo — tu instinto, destino, vida, karma, lo que sea. Este enfoque nunca me ha fallado, y ha hecho toda la diferencia en mi vida.”
Steve Jobs.

Siempre que hayan decisiones importantes que tomar, existirán dudas, y diferentes opciones.

Por experiencia propia, en lo peor que uno puede caer es en la inacción. La famosa “parálisis por análisis”.

Muchas veces no contaremos con la certeza de que algo saldrá bien, y eso nos genera dudas ya que queremos evitar el dolor de tomar la decisión incorrecta. Pero llega un punto en el cual tienes que confiar en “algo” para tomar una decisión. Es ahí donde entra la intuición.

15. No esperes, busca y atrae.

Nadie nos enseña a hacernos cargo de nuestra vida. Es algo que generalmente aprendemos a la mala, estrellándonos contra el mundo real.

Una enseñanza vital es no esperar a que las cosas ocurran. Sino salir a buscar las oportunidades y además crear las condiciones para que lo que deseas te encuentre en el momento que lo necesitas.

Gracias a este enfoque he trabajado con excelentes personas, profesionales y sigo teniendo oportunidades de las cuales me siento privilegiado.

16. Aprende a escuchar.

Pasa bastante que las personas te escuchan con ánimos de responder y no de comprender.

El aprender a escuchar es una habilidad muy valiosa que se desarrolla teniendo un interés real en comprender la situación que te está planteando la persona de a lado.

Si quieres ser escuchado, primero aprende a escuchar.

17. Sé agradecido.

Me he dado cuenta que el ejercicio de agradecimiento puede ser bastante transformador. Puede llegar a literalmente cambiar mi estado de ánimo durante todo el día.

Ya sea si anoto mis agradecimientos en un cuaderno, o simplemente enfoco mi atención a las cosas de las cuales me siento agradecido, es como si todo a mi alrededor fuera un gran regalo que merece ser aprovechado.

18. Lee, y lee mucho.

No es ningún secreto que las personas más exitosas del mundo leen.

Al principio me costó mucho leer, ya que en la escuela siempre me inculcaron a leer novelas que no me llamaban la atención. Debido a eso, asociaba inconscientemente que leer era aburrido.

No fué sino hasta los 15 años que conocí los libros de no-ficción que desde entonces no he parado de leer. Actualmente intercalo entre libros de historia, ciencia, espiritualidad y novelas que me llamen la atención.

Puedo afirmar que leer me cambió la vida para mejor, y diría que es la mejor inversión que uno puede hacer.

19. Aprende sobre comportamiento humano.

Los dos grandes patrones que fuí entendiendo que se repetían una y otra vez en las personas eran: evitar el dolor y aumentar el placer.

De forma abstracta y por algún motivo, ya notaba la existencia de este patrón, pero no fue hasta que leí a grandes maestros como Krishnamurti, Alan Watts o Tony Robbins que pude darle un nombre a esto y fijarlo a tierra.

Cuando quieras entender tus decisiones y la de los demás ten en cuenta que la mayor parte de nuestras desiciones son tomadas para reducir nuestro nivel de dolor o aumentar el placer que sentimos.

20. No caigas en la trampa de la felicidad.

La felicidad es un concepto bastante subjetivo, del cual podríamos profundizar mucho más en futuros artículos. Pero me gustaría dejar un mensaje a toda una generación que siento está idealizando mucho este concepto.

No caigamos en esta trampa que nos quieren vender como felicidad, no se trata de lograr, de tener, de comprar ni de impresionar. No se trata de satisfacción instantánea. Si tan solo observamos, veremos que los mejores momentos de la vida vienen del ser, de apreciar, de compartir y sentir las experiencias. No sé si eso es felicidad, pero al menos siento que es lo más cercano que puede haber.

Bonus:

21. Recuerda que vas a morir.

Puede sonar un poco deprimente si queremos verlo de esa forma. Pero para mí es una motivación muy fuerte el saber que mi tiempo es limitado. Uno de mis mayores miedos no es morir precisamente, sino llegar a mi lecho de muerte y sentir que no lo dí todo.

Por lo que esta frase, que además llevo tatuada en la piel (literalmente en latín), resuena mucho en mí a la hora de hacer mis inversiones de tiempo.

Todavía gasto una inmensa cantidad de tiempo en cosas sin importancia (redes sociales, preocupaciones o procrastinación en general), pero tener en mente esta afirmación ha hecho que valore mucho más cada segundo de mi vida.


¿Tienes alguna enseñanza o experiencia que te ha dejado la vida durante el paso de los años?

Te ánimo que dejes tu comentario abajo para seguir enriqueciendo este espacio!