Mi dígito en el mundo

He visto como está cambiando el mundo, desde que me levanto hasta que duermo, e incluso en el tiempo en el que duermo hasta que me levanto.

Recuerdo la oficina de mi Padre, lleno de varios dispositivos y cables de comunicación, había desde plumas, papeles y grandes computadoras con acceso a un internet algo lento y complicado, calculadoras, teléfonos y beeper; recuerdo cada servicio de mantenimiento que entraba, para que la señal de la televisión llegará bien y la línea del teléfono e internet funcionara las 24 Hrs. Él viajaba mucho; por tierra o por aire, tenía que anticiparse con muchos días para reservar un vuelo y guardar en una maleta todos los documentos importantes que se tenían que firmar, siempre con las manos ocupadas, como cualquier profesionista orgulloso de ello, rara era la vez que dedicaba más tiempo en la hora de comida con nosotros, su familia, que con la cantidad de documentos y llamadas que tenía que realizar: “Todo es por mejorar” decía.

Ahora; la oficina que me heredó cambió y gracias a él, mejoró, sólo necesito una portátil, un “smartphone” y conexión a internet para hacer todo lo que mi padre hacía antes.

Mis socios, colegas desde la Universidad, vivimos y disfrutamos el boom de las nuevas tecnologías que cada año mejoraban o incluso en meses: los teléfonos inteligentes y las portátiles con el acceso a internet, podíamos comunicarnos en redes sociales, nuestros héroes ya no eran tan antaños, los estrategas de las guerras mundiales eran “aburridos para nosotros” y eso era porque nuestros héroes vivían en un rincón de Silicon Valley o de algún otro centro tecnológico importante del nuevo milenio (y me refiero al Siglo XXI).

Ahora viajo más, desde internet y con mi tarjeta de crédito reservó mi lugar y puedo imprimir y reimprimir mi boleto lo necesario para asegurarme de todo, esos documentos importantes ahora los guardo en una memoria USB encriptada, y cuando es necesario lo único que hago es mandarlo en archivo PDF, mis clientes siempre están felices cuando saben que, si no contesto por correo electrónico, seguramente lo haré con un mensaje o llamada. Ahora puedo felicitar a mis grandes colegas mediante un mensaje personalizado y en dos clicks, y lo más importante, siempre puedo disfrutar de mi familia y ellos a mí en la hora de comida, aun cuando esté del otro lado del mundo.

Y es así como describo el mundo que vivo ahora, parece un poco fácil ¿No? Pero hace unos días una muy querida amiga me habló, necesitaba alguien con quién desahogarse, a ella no le ha ido muy bien en esto de las tecnologías ¡Me pareció muy raro!, la tecnología no mejoraba sino empeoraba sus relaciones.

Continuará…

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