Inmensidad

Ella temblaba, y el la tomaba de la mano izquierda mientras intentaba explicar sus sentimientos. Se aclaraba la voz una y otra vez, con la mano derecha se rascaba la cabeza como si realmente tratara de recordar algo. Por cada cinco palabras que pronunciaba, tres eran muletillas y ella comenzaba a perder interés. Sus corazones latían fuertemente y ambos sentían la sangre correr por todo su cuerpo. Eran jóvenes y no tenían preocupaciones.

Ella lo veía firmemente, como si quisiera expresarlo todo con una simple mirada, sin embargo él parecía no comprender este lenguaje e intentaba encontrar las palabras exactas para poder describir lo que en aquel momento sentía.

Su cuerpo seguía temblando y aun cuando era una agradable noche de verano los nervios la mantenían con una temperatura sorprendentemente baja.

El tiempo pasaba y ambos deseaban que ese reloj se detuviera, no siguiera más. Pocas veces se encontraban con tanta tranquilidad y a su vez tanta dopamina en un mismo lugar.

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