Dentistas

Que te hurguen entre los dientes no gusta. Menos aún que te claven algún producto de esos ilegales para dormirte parte de la boca y, sólo oír el maravilloso sonido de algo que está cincelando tu tan maravillosa dentadura.

El dentista es alguien que vela por la seguridad de los clientes. Mira una boca y ya empieza a calcular el beneficio que puede sacar de la misma. Una caries, dos, tres,… coño, un implante… orgasmos a tutiplén con cada pieza de tu dentadura que debe arreglarse. Y si se trata de ponerte un aparato… ni la más experta madame.

Fuente: http://dentistaentuciudad.com

Reconozco que en el tema de los dentistas hay mucho que desconozco. No entiendo como un servicio básico como es el de mantener una buena dentadura no lo cubre la Seguridad Social. Bueno, tampoco entiendo que, en época de crisis, sigan abriendo franquicias de la caries a tutiplén. Implantes a 300, 400 o 600 euros. ¡Quién da más! Vodevil de precios para un mismo producto. Sinceramente, no lo entiendo. O alguien gana mucho, u otros ajustan el beneficio. Porque lo de los materiales ya no cuela. Que el precio del material no vale lo que te cobran. Bueno, y en algunos casos (por suerte no el mío) ni la mano de obra. Que algunos te destrozan la boca. Sí, hay dentistas buenos, mediocres y malos. Y, como siempre, el que te toca a ti. Con suerte, uno bueno. Siguiendo las recomendaciones de algunos… sin comentarios.

Sí, es que hoy estoy en el bar de Paqui después de ir al dentista. Un lugar, por cierto, al que no soy demasiado adicto. Quizás es que, por mi carácter entre hipocondríaco y poco resistente al dolor, lo veo más malva que rosa.

Por cierto, llevo días sin hablar de Paqui. Ha fichado un camarero nuevo. Uruguayo de buen ver. Ojiplática veo a mi Paqui. Que lo disfrute y lo pase bien.

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