Productividad

Pudiendo estar en el bar de Paqui me hallo sentando en un ordenador de la sala de profesores de mi centro escribiendo unas líneas. Sí, soy de esos privilegiados que, no teniendo otra cosa que hacer para favorecer la productividad en mi trabajo, estoy perdiendo el tiempo hasta que, dignamente, mi jefe me permita salir por la puerta de mi centro de trabajo.

Fuente: https://danielcunado.wordpress.com

No, no es productivo. Creo que tampoco nadie espera que lo sea. Realmente, sorprende, la ignorancia de algunos en planificación empresarial. Bueno, y no digamos en la administración pública. Ejemplo de desgaste de sus profesionales al verse sometidos a algo tan extraño en otros países y habitual en el nuestro como es el presentismo. Laboralmente, para un trabajador, no hay nada más improductivo que obligarle a estar horas en un trabajo de brazos cruzados. Porque, por mucha conexión a internet que ahora algunos tengamos, yo no consigo trabajar de la misma manera que podría hacerlo en casa.

No veo la diferencia entre tomarme una caña rodeado de gente variopinta a escribir algo, como estoy haciendo ahora, en Medium. No tengo claro qué pretende la administración de mí obligándome a “tocarme los huevos a dos manos” mientras estoy calentando una silla más o menos cómoda. Sinceramente, no lo veo. Ni lo veo ni lo entiendo.

Resulta curioso comprobar, hablando con amigos que trabajan en otros sectores, que no es un caso aislado. Ni en mi profesión es la única en la que sucede, ni nadie se plantea cambiar este método. Un método ideal para seguir equiparando productividad con horas de trabajo. Bueno, lo de horas de trabajo es un poco elástico y cogido por los pelos.

Somos un país de borregos del reloj. En Alemania a nadie se le ocurre cerrar un negocio un minuto más tarde de la hora de cierre. Aquí, en el país que queremos ser europeo (y que, como mucho, aspiramos a horarios y condiciones laborales de los campos de algodón sureños cuando aún existían los esclavos), no tenemos horario. Bueno, sí, un horario tan extenso y amplio como sea posible. Eso sí, lo de productivo siempre puede ser cuestionable.

Creo que pagar a uno por hacerle perder el tiempo en presentismos inútiles debería ser delito. O, como mínimo, algo a reformular. Porque, lo que sí que tengo claro es que, por muchos horas que estemos en nuestros puestos de trabajo, la productividad real tiene poco que ver con lo anterior.

Esperando, oyendo el tic tac del reloj, a las cinco y media para salir por la puerta de mi centro de trabajo hacia mi ansiado y querido bar.

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