Presupuestos a la baja en VFX

Xuan Prada
Sep 5, 2013 · 11 min read

El término anglosajón underbidding o “presupuestar a la baja”, es uno de los mayores problemas que podemos encontrar en la industria de los efectos visuales hoy en día.

Presupuestar a la baja, o también denominado “comprar un proyecto” es la situación que se da cuando un estudio de efectos visuales elabora un presupuesto para realizar un determinado trabajo por un precio inferior a lo que realmente le cuesta realizar ese trabajo. Es decir, decide hacer conscientemente un trabajo incluso a sabiendas de que está perdiendo dinero en el proceso de realización del mismo. De ahí lo de comprar el proyecto.

No hay que ser ningún experto en finanzas para darse cuenta de que trabajar por una cantidad de dinero inferior a la cuesta realizar un trabajo, o hacerlo gratis, e incluso pagando, no es una buena estrategia para ninguna empresa, compañía o estudio que tenga intenciones de prosperar.

¿Por qué hacen esto los estudios de VFX?

  • Establecerse en el mercado

Muchos estudios nuevos, de reciente creación o que deciden expanderse a otros mercados, quieren entrar y establecerse en un mercado donde ya existe mucha competencia. Para ello ofrecen a los grandes distribuidores de cine trabajar gratis en algunos planos de una determinada película. Incluso algunos ofrecen pagar por trabajar en determinados proyectos.

Los planos de estos proyectos pueden ser parte de un teaser comercial destinado a un evento, o a un primer contacto con la audiencia, generalmente no hablamos de planos finales de una película.

El estudio de efectos visuales se compromete a realizar dichos planos gratuitamente o incluso pagando, y si el cliente está satisfecho con el resultado, pagará a el estudio de efectos visuales asignándole planos finales de la película. Por estos planos, el estudio cobrará en base a un presupuesto previo, con toda normalidad.

Esta estrategia, cada vez más común, puede resultar ser una buena jugada. Pero hay que tener en cuenta, que el estudio de efectos visuales tiene que ser suficientemente solvente para cubrir con todos los gastos que conlleva trabajar gratis durante el “periodo de prueba”.

Y además, no siempre será adjudicado con los planos finales, aveces porque la calidad de trabajo no convence al cliente y en otras ocasiones porque hay otro estudio dispuesto ha realizar el trabajo por menos dinero.

Yo he trabajado para algún estudio que se encontraba en esta situación y he visto desde dentro como funciona esta estrategia. Puede salirte bien o puede salirte fatal, pero personalmente no creo que sea lo más adecuado pensando en el largo plazo.

  • Subsidios

Si un estudio está presupuestando contra otro estudio situado en un area agraciada con subsidios (pagado por el gobierno) tiene la necesidad obligada de reducir sus presupuestos.

El estudio que goza del subsidio recibe entre un 20% a un 40% del total del presupuesto del gobierno, así que pueden ofertar presupuestos mucho más reducidos, porque igualmente van a recibir el dinero por otro lado, del gobierno.

El estudio que no recibe dinero del subsidio, tiene que bajar drásticamente su presupuesto si quiere competir con el estudio subsidiado. Pero obviamente éste no recibe dinero del gobierno, así que finalmente no ingresará la cantidad que realmente necesitaría para realizar el proyecto.

Es eso o no hacer el trabajo y no ingresar nada.

  • Competencia

Pese a las milongas que te quieran vender en las escuelas de VFX, lo cierto es que hoy en día hay demasiados estudios ahí afuera en relación con la cantidad de trabajo ofertado.

Si hubiese sufiente trabajo para todos, no habría que presupuestar a la baja. La realidad es que hay poco pastel y muchas bocas que alimentar, quien más barato esté dispuesto a realizar un trabajo se lo lleva.

No sólo hay muchos estudios de VFX, también hay muchos artistas buscando trabajo, y las posiciones ofertadas cada vez escasean más. Muchos de ellos cometen los mismos errores como individuos que cometen los estudios como grupo. Si eres un artista de efectos visuales no te vendas por menos de lo que crees justo y necesario. No rebajes tu sueldo, no trabajes por cualquier cantidad por el mero hecho de tener un trabajo.

Si estás en estos momentos decidiendo tu futuro y te planteas empezar una carrera en efectos visuales, no te dejes engañar por los directores de márketing de las escuelas. Ínformate a través de profesionales contrastados, estudia la industria desde dentro y toma decisiones en base a ello. Las promesas de las escuelas se quedan en nada.

  • Pésimas gestiones

En efectos visuales se tira el dinero, cada día, en cada decisión, tanto en las decisiones importantes como en las más banales. Si trabajas en un estudio mediano-grande ya te habrás dado cuenta de esto.

Muchas de las personas que ostentan cargos importantes en la gestión de un estudio de VFX no están preparadas para ello. No tienen ningún tipo de formación en negocios, han sido reciclados de otros menesteres y toman decisiones basada en sentimientos, esperanzas, sueños, desesperación, etc.

Muchas decisiones son tomadas para solucionar problemas del día a día sin tener en cuenta como esas decisiones afectan a largo plazo. Se tiende a parchear en lugar de intentar erradicar los problemas desde la raíz y para siempre. Algunas veces por el propio desconocimiento del problema y en otras ocasiones por no saber como afrontarlos.

El pensamiento global

Los estudios de efectos visuales creen que necesitan presupuestar a la baja para asegurarse el trabajo. Un estudio importante, grande (big facility) tiene muchísimos gastos. Simplemente en nóminas puede gastarse $1 millón a la semana.

Así pues, los estudios piensan que si presupuestan a la baja y pierden algunos millones, es mejor que presupuestar como deberían y no conseguir el trabajo, y por ende no ingresar nada de dinero, no poder pagar las nóminas y perder a sus artistas, que al final, son quienes sacan los proyectos adelante.

Presupuestar a la baja también implica hacer el trabajo en menos tiempo. Los estudios de efectos visuales hacen presupuestos basados en menos horas, semanas, meses de trabajo. Por eso pueden hacerlos más baratos.

Pero al mismo tiempo exigen a sus trabajadores hacer overtime (horas extras) para compensar el tiempo no reflejado en los presupuestos, pero completamente necesario para sacar adelante el proyecto.

Es decir, el estudio pide a sus artistas que trabajen gratis para poder terminar el trabajo, ya que el propio estudio no ha querido presupuestar el tiempo necesario para la elaboración del proyecto.

Tu, como trabajador, tienes que echar horas extras no pagadas cada día para sacar adelante el proyecto, que el estudio para el que trabajas quede bien de cara al cliente, y con un poco de suerte, al final, mantengas tu trabajo durante otro pryecto más.

Por favor, no hagas overtime, no sacrifiques tu tiempo libre, tu familia, tu salud, por la incompetencia de otros.

Si estás leyendo esto desde un area donde los estudios pagan el overtime a sus empleados, pues bien, esa es otra situación. Te pagan, puede que necesites el dinero y no veas mal hacer overtime.

La realidad es que tu estudio paga menos dinero por tu overtime del que el cliente le pagaría al estudio, así que de forma consciente prefiere no pedirle dinero al cliente y dártelo a ti para sacarle las castañas del fuego, porque tu eres más barato.

Un día trabajarás en otro estudio donde no se pague el overtime, y desearás no haber contribuido a que el overtime sea casi una obligación que los estudios imponen a los trabajadores.

Por supuesto, cada uno que obre como mejor le parezca.

Otro pensamiento común en los estudios de efectos visuales, es que no les importa perder algunos millones en un determinado proyecto, ya que probablemente en el siguiente puedan recuperarlos.

El negocio de los efectos visuales no es un negocio de éxitos, de pelotazos, como si lo puede ser el cine, la música, o los productos. Apple puede sacar al mercado un iPod y perder cientos de millones y un año más tarde sacar al mercado un iPhone e ingresar miles de millones, con lo que la pérdida del primer proyecto iPod se arregla con el éxito del segundo proyecto iPhone.

Esto no ocurre en VFX, así que pensar que un proyecto va a solucionar los problemas del anterior, no es una buena idea. Si una película es un éxito o un fracaso en taquilla, poca relevancia tiene sobre el estudio que ha realizado los efectos visuales. El estudio cobra en base a lo presupuestado.

Si un estudio pierde dinero con un proyecto por culpa de presupuestar a la baja, y en su siguiente proyecto, trabaja mejor, tiene suerte y consigue beneficios, éstos se utilizarán para pagar las pérdidas del proyecto anterior. La mayoría de estudios viven con lo justo, con los ingresos del proyecto más reciente, y cualquier imprevisto importante puede tumbarlos.

El verdadero problema aparece cuando dos, tres o cuatro proyectos seguidos causan pérdidas a un estudio. En esta situación es cuando el estudio deja de ser viable.

Impacto de presupuestar a la baja

  • En los estudios

Está claro que los estudios no pueden perder dino de forma indefinida. Presupuestar a la baja es una forma de ir poco a poco hacia la bancarrota, una forma desacelerada de dejar morir a una compañía. Sólo es eso, realentizar el proceso de quiebra, pero quiebra a fin de cuentas, solo es cuestión de tiempo. Yo ya he perdido la cuenta de los estudios que han desaparecido en los últimos tres años alrededor del mundo.

Cuando un estudio deja de ser viable, sus inversores deciden reconducir las actividades del mismo, o simplemente cerrarlo y que pare la sangría, desenchufar al enfermo terminal.

Si tienes suerte y simplemente deciden reconducir la actividad del estudio, quizás pases de trabajar en videojuegos AAA a realizar aplicaciones infantiles para móviles, o series de televisión para canales digitales. Esto, también lo he vivido.

  • En los trabajadores

Cuando un estudio de efectos visuales pierde dinero proyecto tras proyecto y finalmente tiene que cerrar, los trabajadores se van a la calle, pierden su trabajo, sus beneficios, su seguro de salud, pensiones, etc y como norma general, entre una y tres nóminas.

Todo esto de un día para otro, sin previo aviso.

  • En los clientes

Nunca es un buen momento para cerrar una compañía, eso está claro. Pero aún puede ser peor cerrar en mitad de un proyecto.

Si un estudio cierra de un día para otro, y esto siempre es así, deja colgados a sus clientes.

El trabajo se queda a medias, teniendo que ser transferido a otro estudio, obviamente en unas condiciones bastante mejorables.

Es un problema gordo tanto para el cliente, como para el estudio encargado de continuar el trabajo. También me he visto en esta situación y las chapuzas que ocurren durante el proceso son magnas. ¿Os acordáis de Rythm&Hues? ¿Sabéis donde fue a parar el trabajo que tenían en el momento de su cierre? Pues eso.

  • En la industria

Cuando un estudio decide presupuestar a la baja, no solo se perjudica a si mismo, también perjudica notoriamente al resto de estudios que forman parte de la industria.

Las compañías que presupuestan a la baja fuerzan a las compañías que presupuestan adecuadamente a bajar también sus presupuestos, para poder ser competitivas económicamente de cara a los clientes.

Una compañía que decide hacer una buena gestión económica, se ve obligada a realizar los mismos malos hábitos que las compañías que presupuestan a la baja. Si no lo hace, corre el riesgo de no ser adjudicada con proyectos, ya que los clientes como norma general, eligen los presupuestos más baratos dentro de sus estándares.

Esto provoca una reacción en cadena, y al final, en mayor o menor medida todos los estudios se ven forzados a presupuestar a la baja. Como consecuencia directa para los trabajadores, los sueldos se reducen, los contratos son más cortos, se suprimen los beneficios, etc.

Los clientes puen pensar que los psupuestos bien realizados por los estudios, están hinchados, y que los presupuestos a la baja son los reales, con lo que siempre optarán por el estudio que más baratato ofrezca sus servicios.

Posibles soluciones

  • No presupuestes a la baja

Los códigos éticos existen en muchos ámbitos de la vida. Entre hombres, entre mujeres, entre seguidores de equipos de fútbol, entre camioneros, entre la mafia y los delincuentes, etc, pero no existen en la industria de los efectos visuales. No existen entre los diferentes estudios y prácticamente tampoco entre artistas. La ley del todo vale es la única mondea de cambio en esta industria.

Todos conocemos la leyenda urbana de un estudio que dice a sus clientes que ellos pueden batir a la baja cualquier presupuesto que les ofrezcan desde otros estudios. ¿Leyenda urbana? Dicen que una mentira repetida más de cien veces deja de ser mentira.

  • Gestiona tu estudio como un verdadero negocio

No importa si diriges un gran estudio, una pequeña boutique de efectos visuales, o si eres un freelance que trabaja por su cuenta.

No tomes decisiones basadas en feelings, en promesas, en estatus, etc.

El principal y más importante objetivo de cualquier negocio es ganar dinero y ser solvente. Si no entiendes y aceptas esas premisas no deberías estar al frente de ninguna compañía.

  • Se honesto con tus trabajadores

Si no hay trabajo para todos, házselo saber lo antes posible y déjalos que se vayan en busca de mejores oportunidades.

No trates de mantenerlos hasta el último momento para que te saquen el trabajo adelante y quedar bien de cara al cliente. Cuando tu estudio se declare en bancarrota tus trabajadores perderán varias nóminas y un montón de beneficios, se consecuente con ello y actúa de forma justa con quienes han sido la piedra angular de tu negocio.

La industria de los efectos visuales está basada en modelos de negocio dependientes de proyectos. Los estudios no mantienen a los artistas entre proyectos. Si dejas a tus trabajadores que se vayan cuando tu estudio no funciona bien, no deberían de tener mayor problema para encontrar otro trabajo.

O al menos, así debería de ser en una ciudad con una industria establecida y una sana competencia.

La realidad es que no es así salvo en algunoas ciudades, y por desgracia cada vez menos. Hoy en día te tocará cambiar de ciudad, estado, país o incluso continente para encontrar otro trabajo. Pero esto, es otra historia, ya hablaremos de ello en otra ocasión.

  • Agruparse

Necesitamos una asociación, grupo, sindicato, o como quieras llamarlo, que proteja los derechos y también obligaciones de estudios y artistas. Para que todos rememos en la misma dirección y no haya competencia desleal.
Hoy por hoy cada uno va por libre, no se tienen en cuenta a los compañeros de profesión, y cada tres meses desaparece un estudio y un montón de grandes profesionales se van a la calle.

  • Aplícate el cuento

Todos estos problemas de presupuestos a la baja, también pueden ser extrapolados a los individuos que formamos parte de esta industria.

Los jóvenes recién graduados, que buscan precozmente su sitio en la industria audiovisual, deciden en ocasiones trabajar gratis, ¡incluso pagando!

Esto, perjudica también a los trabajadores con más experiencia, especialmente a los becarios y juniors, ya que en ocasiones, tienen que rebajarse el sueldo para ser contratados o mantener su posición, ya que hay profesionales deseosos de entrar en el mercado sin cobrar ni un céntimo.

Si eres un recién graduado, runner, becario, etc, no aceptes trabajar gratis, ni mucho menos pagando. Estás perjudicándote a ti mismo y a tus futuros compañeros de trabajo. ¿Y qué crees que te va a pasar a ti cuando tengas tres años de experiencia y alguien decida realizar tu trabajo por la mitad de dinero que tu, o hacerlo gratuitamente?

Muchos artistas, debido a este panorama y otros problemas adicionales, deciden dejar de trabajar en estudios y establecerse como freelance.

Con toda la buena intención intentan presupuestar justamente, pero al cabo de cierto tiempo también se ven obligados a realizar las mismas estrategias equivocadas. Los demás freelance del mercado hacen lo mismo y al final todos caemos como fichas de dominó.

Si eres freelance intenta mantener tus precios, y considera también, si no lo estás haciendo ya, los costes de tu hardware/software, tu oficina, seguro, beneficios, etc. a un estudio le cuestas mucho más que lo que te pagan en la nómina, pero cuando eres freelance tu debes pagar por esos gastos adicionales. Contémplalos también en tus presupuestos. Hay un montón de cursos y recursos para freelances ahí afuera.

Valora tu trabajo, no te vendas por menos de lo que creas necesario. Considera las consecuencias de tus actos a largo plazo y no tomes decisiones nunca basadas en materias subjetivas.

Si los estudios y los artistas sólo se preocupan de ser baratos y aceptar todo tipo de trabajos, la calidad de los mismos acabará por ser tan mala como la propia industria en si.

    Xuan Prada

    Written by

    Visual Effects Artist, London. www.xuanprada.com