Una plaga de topos

Topos, esos pequeños seres que se esconden bajo tierra; cuando salen a la superficie nos sorprenden a todos por su fealdad… Lo que nunca me podía imaginar era que esos seres también habitan en las tiendas de ropa. Pequeños seres pegados a camisas, camisetas, pañuelos y vestidos que han avivado aún más la llama del movimiento “hipster”, al que ya queremos decir adiós definitivamente.

Los puntos (como yo los llamaba hasta hace cuatro meses) en las prendas de vestir siempre han existido, sobre todo en el folclore del sur de España, dando ese toque característico a los vestidos tradicionales andaluces, pero en este año 2015 han invadido tiendas como Zara y Bershka, principales puntos de venta para gente joven interesada en verse bien.

La primera vez que vi en una etiqueta de una camisa negra “de puntos” blancos la palabra topos, empecé a buscar un topo dibujado en las centímetros cuadrados de tela de aquella prenda, hasta que por fin mi madre me sacó de dudas. Desde ese momento sabía que la repulsión hacia el animal iba a ser compartida por esos puntos.

De todas formas, no es nada nuevo, todos acabamos cansados de las modas pasajeras como los pantalones “Super Skinny”, los pantalones remangados y los estampados de flores aunque no nos confundamos, siempre vuelven, como nos están amenazando los pantalones de campana para la temporada que viene.

Lo que sí nos podemos asegurar es que los topos volverán a meterse bajo tierra durante una buena temporada hasta que de nuevo necesiten cazar a una horda de gente jóvenes con ganas de consumir moda.

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