“Sueño con correr fuera de Gaza”
A sus 16 años, Enas ha ganado muchas carreras en la Franja; pero no ha podido acudir a ninguna cita internacional
Enas Nofal marcó su primer hito con sólo 14 años: ser la primera chica que corría por las calles de Gaza. Empezó a entrenar y decidió que nadie la pararía. Y así lo ha hecho cada día desde hace dos años.

“Al principio me miraban como un bicho raro y me sentía mal; pero ya no me importa lo que diga la gente”, asegura Enas con una sonrisa cargada de energía.
Su entrenador, Sami, reconoce que las miradas y comentarios de la gente a veces la han hecho llorar; pero se refiere a ella con orgullo: “Gracias a su valentía, ha abierto un camino y ahora hay otras chicas corredoras en la Franja”.
Enas está dispuesta a luchar contra todos los prejuicios de la la conservadora sociedad de Gaza, pero hay otros obstáculos que van más allá de su tenacidad y empeño: el mayor de todos, el bloqueo establecido por Israel hace más de 10 años para los ahora dos millones de habitantes de la Franja.
“Me han invitado a varias competiciones internacionales. He recibido la invitación y hasta el visado, pero nunca he podido ir”, me cuenta con una mirada que delata una mezcla de frustración e indignación. A la última cita, el maratón internacional en Belén, tampoco pudo acudir, a pesar de ser palestina.

Enas entrena en un campo deportivo que se le queda pequeño, corre en un asfalto carcomido de baches y agujeros o en la arena de la playa. “Aún no ha podido pisar un circuito profesional para acostumbrar su musculatura a la superficie de las competiciones internacionales. En Gaza no hay”, me explica su entrenador, Sami. “Por eso, necesita un patrocinador que la invite desde el exterior y que pueda apoyarla, para que se entrene fuera de aquí y pueda cumplir su sueño.”
Cuando le pregunto a Enas a qué aspira, no se lo piensa ni un segundo: “Sueño con correr fuera de Gaza y ganar una medalla de oro para Palestina, a ser posible en las Olimpíadas de 2020 en Tokio”.
Esta semana Enas tenía una invitación y un visado para una competición internacional en Túnez; pero Israel y Egipto mantienen las fronteras cerradas a cal y canto. Aun así, ella no se rinde. Esta muchacha contagia una fuerza de las que hacen que el mundo gire. Sin embargo, yo me quedo sin palabras y no atino a explicarle por qué a una chica deportista, luchadora y ejemplar se le niegan sus sueños, su futuro y su libertad.
