Cada esfuerzo.

Profundidad de campo, tomada con el Huawei P9 lite.

Te pienso, mucho tiempo en el día te pienso, lentamente como una gota de agua en la hoja del bosque lluvioso que no tiene el suficiente peso y coraje para tocar tierra; así te pienso. Tal como te recuerdo, y lo puedo hacer en cámara lenta para verte parpadear con asiduidad.

Disfruto del espectáculo — cuanto desearia poder vivirlo en este momento — y sin importar nada más te pienso; como la unión de una gota con la otra, donde toman fuerza, así te pienso, como el recorrido lento hasta la punta de la verde hoja, volviéndose fuerte pero que al llegar ahí se cuestiona detenidamente si saltar o no, se tambalea como me tambaleo al pensarte; la diferencia es que ella ya no puede luchar más contra la fuerza de gravedad y cae, con ímpetu en terreno desconocido, con tanta fuerza que levanta el polvo de su lugar, con tantas ganas como con las que te pienso.

La diferencia es que yo lucho contra no se ni qué, pero me deslizo sutilmente sin saber a ciencia cierta que pasara cuando llegue al final de la verde hoja, sé que pensare con denuedo si saltar o no, pero sin duda alguna, sé que pensare, en que te pienso.

(Si supieras lo que es lindo en la vida — *Se sienta a pensar, en que ni siquiera sabes, la cantidad de veces en las cuales parpadeas y sonríes al unísono, al compás de una hora*)

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