¿Vivimos en una burbuja emprendedora?
Armando Picon
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Mi respuesta corta sería: no. Estamos tan al inicio del proceso, que no hay ni jabón ni agua como para pensar en tener burbujas.

El problema de tratar de explicar y analizar una conyuntura es que, por diseño, todo análisis que se realice se trabajará desde la postura y punto de vista que cada uno posee y eso nos dará siempre una visión específica pero normalmente no completa del problema en cuestión.

Emprender es difícil. No hay necesidad de mayor comentario sobre eso, ya que es una práctica que, también por diseño, se convierte en un intercambio de riesgo. Un riesgo que mitigamos con nuestro trabajo, y que tratamos de reducir en base a inversión de tiempo y equity, ya sea bajo nuestro control, o bajo el apoyo de actores externos (ángeles, VCs, friends and family, etc).

¿Emprender en Perú es más difícil? Puede ser, pero dudo que la respuesta sea meramente enfocarse en el ámbito de lo que hay y lo poco que hay. Todo proceso exitoso de emprendimiento no solo se basa en la intención de un emprendedor de cambiar el mundo. Implica trabajar en un contexto donde todos los jugadores entienden el formato, y están preparados para soportar ese riesgo que este implica.

¿Hace daño al esquema del emprendimiento tener mentores y/o inversionistas conflictuados? Creo que es un problema mas del huevo y gallina. Un ecosistema tiene que nacer en base a las estructuras del pasado. Si evitamos que personas de experiencia laboral comprobada en otra área no participen aduciendo que no son emprendedores, podríamos estar evitando contar con mentores y advisors de mucha experiencia, y limitando nuestro propio crecimiento individual.

Esa soñada generación de mentores battle-hardened y con experiencia exclusiva (o mayoritaria) en startups debe llegar de algún lado, y si la crítica es que no están, es porque probablemente aún no existan. No se puede comparar una cultura adversa al cambio como la peruana (y en muchos casos, latinoamericana) con aquella de Silicon Valley que existe como tal decenas de años antes (solo recordemos escenarios como el Gold Rush cuya único símil podría ser nuestra fiebre del guano). Se le debe dar tiempo y respiro para que exista, crezca y pueda beneficiar a las siguientes generaciones.

De esa forma, nos ha tocado tal vez uno de los procesos más complicados de todos: tener en nuestras manos la responsabilidad de ser y crear los actores que sí tendrán esa complejidad y experiencia y que apoyaran a las generaciones de los siguientes veinte años. Pedir eso para nosotros, ahora, es tratar de correr cuando estamos aprendiendo a gatear.

Todo ecosistema es un reflejo de la cultura y el proceso en que se vive. Ningún VC sofisticado y que entienda el proceso diría que invierte en temas disruptivos pero que espera la seguridad. Sí lo hace, es que está aún en una etapa de sofisticación y es parte de nuestro trabajo buscar de apoyarle a entender el formato real. Y no limitarnos a trabajar con VCs peruanos, cuando se tiene literalmente todo el mundo a nuestra disposición con los que formar un mercado que demuestre que el riesgo vale la pena.

Buscar los enemigos de la innovación y los falsos gurúes, creo yo, era una tarea loable hace cinco años cuando estábamos iniciando. Al 2015, creo que es momento de seguir adelante y mirar hacia los siguientes años e identificar qué necesitamos crear y construir para ser nosotros mismos (nuestra generación) la que sirva de energía para crear el ambiente que permita generar esos expertos, que permita atraer esas inversiones y unirlas con el talento necesario.

La pelota está en nuestra cancha.

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