Entrevistas de trabajo en Chile… ¡Algunas no son tan entrevistas como crees!

He aquí mi historia:

Durante las primeras horas de la tarde del viernes recibí un correo donde se me notificó lo siguiente: “(…) fue seleccionado para una entrevista de carácter informativa y selectiva, en la cual tendrá la oportunidad de formar parte de nuestro equipo de trabajo en el área de ventas”. A su vez señalaba la necesidad de llevar una vestimenta formal o casual, traer el pasaporte e imprimir el correo electrónico para ser presentado preguntando por David Romero o Celinda Carreño; como inmigrante en la búsqueda de nuevas oportunidades, puedo decir, que el entusiasmo era similar al de un pequeñuelo que recibe para navidad el juguete más popular entre sus amistades.

Captura de pantalla del correo recibido.
Al buscar en Internet “D&C Group”, encontré una empresa seria y lo mismo con “Inspira ® SPA”

Los preparativos típicos de estas citas consumen tiempo; cancelé mis compromisos, arreglé mi vestimenta, repasé las anotaciones a preguntas comunes dentro del proceso de selección y memoricé datos de interés sobre la empresa que me contactaba o mejor dicho, que daba la impresión de contactarme, ya que el único indicio sobre la organización era su identificación en el remitente y el pie de página, que señalaba a “D&C Group” e “Inspira ® SPA”, respectivamente. Es necesario indicar que ambos nombres aparecen en Google como empresas respetables.

La mañana auguraba ser fría y lo fue, pero las oportunidades mantienen tibio el corazón de aquellos que buscan a tientas dentro del vasto mundo, así que apresuré el paso para estar una hora antes de lo previsto, al llegar constaté la presencia de muchas personas en la entrada del edificio, colombianos (fáciles de reconocer por haber vivido en la frontera), personas con facciones comunes en el altiplano andino, otros que no precisaba de donde venían y una venezolana igual que yo.

Fuimos registrados en la recepción del edificio y al subir al cuarto piso con el grupo, noté que en la entrada se les preguntaba sobre quién les había contactado, por lo que entendí que se trataba de una entrevista grupal, algo con lo cual uno debe familiarizarse. Al sentarme en espacio convertido en auditorio, fueron entregados a las personas una bebida color amarillo radiactivo, decliné siquiera probarla, su olor a naranja era nauseabundo y tan fuerte que pronto gobernó la atmósfera. Justo allí observé una pantalla, donde se solicitaba “mantener el celular en silencio y evitar conversar” y mientras cercioraba por enésima vez que mi equipo móvil no causara ningún disturbio, agudicé la vista hasta comprender que unas pequeñas letras blancas indicaban que no se podría tomar fotografías o vídeos, debido a que el material pertenece a “Omnilife” (Omn¡l!fe).

Debido a las ambigüedades del correo (No identificó la empresa plenamente, los cargos a postular, entre otros), las sospechas empezaron a efervecer en mi mente, el nudo de sangre en la garganta no permitía apreciar la realidad; una tenue neblina en mis pensamientos se disipó ante la entrada de un caballero que con su micrófono parecía estar en una iglesia evangélica adorando a su señor. Era Omnilife, efectivamente un negocio donde debes invertir dinero y hacer un red con otros para ascender y según sus promesas, heredar a tus hijos un patrimonio significativo.

Entendí claramente el lenguaje con medias verdades y reprogramación, el mensaje era simple: “no busques trabajo”, “no tienes equilibrio en tu vida porque careces de dinero o salud”, “no lograras nada en tu vida sin nosotros”, “tú debes obedecer”. Los triste es que ninguna de las frases que menciono, son parafraseadas, sino sencillamente lo que dijo el pequeño caballero de Omnililfe, de quien pensé en cualquier momento escuchar salir un “Aleluya”.

Después de indicar que ellos eran dueños de dos equipos de fútbol (vale acotar que hablaba como accionista del club) y ofrecer viajes gratis por el mundo, dinero fácil, vehículos y “libertad financiera”, propuso un brindis con el líquido color amarillo sol, que resultó ser un producto de la empresa. Ante el hecho de que uno de los presentes no continuó bebiendo porque no le agradó, el pequeño caballero le sometió al escarnio por dicha osadía, señalando ya con un tono de voz vituperante la salida, esgrimiendo a su vez fundamentos similares a los ya planteados.

¡Fue la luz al final del túnel! Al ponerse de pie, otros huimos como estampida de búfalos antes las fieras, escuchando las burlas del pequeño caballerito por nuestra partida.

Soy de los que posee prejuicios sobre este tipo de negocios, no mentiré sobre mis opiniones, pero lo irritante aquí es la metodología que siguen para captar personas, porque la omisión es mentir, la omisión en sí misma contribuye a la manipulación de la realidad, es la forma típica que usan aquellos que no pueden ofrecer cosas positivas; la omisión en los negocios y la presión social desde una tarima durante una reunión, se asemeja más a la inquisición española que un modelo para producir bienestar a la sociedad. Las personas que me citaron a mi entrevista, me mintieron, me dijeron que vivía en desequilibrio, que no buscara empleo y me hicieron presenciar el vituperio de otro ser humano al que no le apetecía el sabor de sus bebidas; a ésto debo sumar sus burlas por abandonar el recinto, y todo bajo la falsa premisa de una entrevista.

Por ello, solo me queda generalizar sobre la moral y el modelo de su negocio, conceptos distorsionados en su “realidad” fantástica, donde para interesar a alguien, debes mentir y robar su tiempo.

Al regresar a casa pensé estar equivocado sobre el correo y revisé el dominio del remitente, era sencillamente el dominio de una cuenta GMAIL, no había correo corporativo, lo que es para mi una clara señal sobre lo ingenuo y descuidado que se puede llegar a ser en la búsqueda de empleo.