Los necesarios, Indeseables.

En la actualidad el trabajo informal va creciendo por las políticas económicas del país, las minorías se ven en la obligación de fomentar esta actividad en la informalidad de las ventas ambulantes, en donde los sectores populares crean fuentes de trabajo por medio de este tipo de sustento. Se pueden observan en lugares en donde hay una gran concurrencia de gente siendo este el escenario la estación de Retiro.

La estación Retiro es el eje principal de la movilidad porteña porque conecta a la capital con las demás zonas del conurbano bonaerense. Aquí conviven la línea C que transporta un centenar de personas en hora pico y el metrobus que hace algunos años paso a llamarse así, por tener carriles exclusivos para su movilidad.

A pocos metros de la estación Retiro se encuentra el barrio homónimo ,un barrio popular que surgió en 1932 con el nombre de villa desocupación ahora más conocido como villa 31. Es un distrito particular que está delimitado por la autopista 9 de Julio norte, y la avenida del Libertador, y como vecino tiene una importante cadena hotelera el Sheraton.

Por sus senderos peatonales se encuentran vendedores que trabajan en la informalidad, el hecho de esta actividad de ocupación es por la falta de oportunidades que no se generan a los jóvenes por la falta de acceso a la educación y el estigma de la sociedad para los habitantes de este sector popular. Por los andenes se puede encontrar cualquier articulo ya sea de vestir o elementos tecnológicos o si no de paso de puede degustar una gran variedad de gastronomía como empanadas, sándwiches o alguna comida autóctona de algún país del cono sur.

En los últimos años Argentina ha sido sacudido por el desplome de su economía, por este factor muchas personas se ven en la obligación de acudir a la informalidad. Para llevar algún ingreso a sus casas, siempre el sector más vulnerable son los sectores populares por que tienen la obligación de realizar este tipo de actividad, como es el caso de Juan.

Juan es un joven porteño de 23 años cuyo sustento es la venta de palta en cercanías a la avenida del Libertador, todos los días de la semana. Juan usa una chaqueta gruesa del seleccionado argentino, intenta salvaguardarse del frío de la temporada invernal, con su fiel amiga la bicicleta la cual deja a un lado mientras que organiza la venta de la mañana. Llega a las diez de la mañana, lleva una sábana de color negro la cual extiende en el andén y pone tres piedras para que el viento no le levante su puesto de trabajo ahí saca de su maleta veinte paltas para empezar su jornada.

“Con lo que me gane hoy puedo comprar los pañales de Paola, mi hija, que tiene dos años y es lo más hermoso que me ha pasado en la vida. Pero la situación esta complicada me gustaría tener un trabajo en blanco así asegurar una obra social y cuidar la salud de mi hija y la de mi señora” comenta Juan.

- ¿Porque cree que hay falta de oportunidades?

“Por el momento del país la situación está difícil ahora sin tener algún estudio, no he terminado el secundario y sin eso ni las calles las puedo barrer, pero gracias a Dios este trabajo le puedo comprar lo necesario a mi bebé, vivo con mis suegros en una villa donde la

sociedad nos estigmatiza y siempre nos ven como un bicho raro. Y ahora con este gobierno que solo son para los ricos nos queda a los pobres poner el pecho y aguantar la tormenta.”

No solo son los ciudadanos argentinos que viven de esta actividad ilegal de la informalidad si no también personas de otras nacionalidades como los senegaleses que también se plantan a las afueras de la estación a ofrecer sus artículos de maletas, carteras y relojes.

Max es un senegalés de 37 años que llego al país en el año 2014, el español no es tan fluido, pero sabe dos idiomas como el francés e inglés, usa un atuendo típico de su país a pesar del frío, tiene una campera que le cubre gran parte de su cuerpo delgado. “Lo que gano es para mí sustento y para enviar a mi familia que está en Senegal, por problemas económicos este mes no creo que vaya a mandar el dinero que mes a mes envió”.

Por los andenes de esta concurrida senda peatonal se escuchan los vendedores ofreciendo sus mercancías, cerca de la estación del subterráneo, algo iluminado llama la atención de los niños y de adultos: son los spinners, la vendedora es de origen Colombiana, de tés blanca, alta de cabello rizado y bien abrigada para mantener su delgado cuerpo caliente y confrontar el frío que acecha durante esta época invernal, también se escucha de su voz “ LO QUE ESTA DE MODA PARA EL ESTRÉS” . Tiene en su maleta un gran arsenal de spinners para la venta La mayoría de vendedores informales son habitantes de la villa 31, son trabajadores que se ganan el sustento de sus familias y la de ellos por esta fuente de empleo, sin muchas alternativas de trabajo ven este como un gran salvavidas, pero la sociedad los discrimina, por ello estas minorías siempre están excluidas y cargan con el estigma de gran parte de la población , lo cual dificulta la vida de los habitantes de los sectores populares.

La mayoría de familias viven de la venta informal y del bono que les ofrece el estado, en la Argentina de hoy esto resulta más que insuficiente.

Yohan López- 25270/0

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