LO QUE UNA “BOLITA” PROVOCÓ EN MI VIDA

Todo comenzó un día por la mañana que me estaba poniendo crema en el cuerpo. Sentí una bolita en mi seno izquierdo, al tocarla se movía y no sentía dolor. En ese momento llamé a mi ginecóloga y lo primero que ella me dijo fue: “No te preocupes, no dede ser nada, a tu edad es imposible que sea algo malo, venite mañana a mi clínica para chequearte”. Al día siguiente, cómo ella me lo pidió fui a la cita. Me hicieron una punción, es decir, una extracción del liquido que estaba dentro de la bolita para enviarlo a estudio al laboratorio. En ese momento la doctora no creyó necesario hacerme una mamografía ni ultrasonografía de mama porque estaba segura que yo no tenía nada. Sin embargo a los 3 días recibí una llamada pidiéndome que lo hiciera para “descartar ciertas cosas”. El resultado de la mamografía fue negativo y en la ultrasonografía se pudo observar el tamaño del tumor pero nada nos apuntaba que era maligno.
El sábado 13 de noviembre del 2010 regreso donde mi ginecóloga, yo sola, con los resultados negativos de la mamografía y ultrasonografía. Me sentó, me vio a los ojos y me dijo: “hija, nunca me imaginé que fuera a ser maligno, pero no te preocupes que mi esposo es oncólogo y ya tienes una cita con él el lunes por la tarde”. Acepto que al escuchar eso no entendí lo que yo tenía. Nunca en mi vida había ido donde un “oncólogo” y por ende no sabía lo que significaba. Al salir de ahí, llamé a mi mamá y a mi novio, llorando les dije que tenía algo malo pero que no sabía que era. Acepto que lloré por la incertidumbre de no entender qué tenía, sólo sabía que era maligno.
Ante la incertidumbre decidí ir junto con 2 de mis mejores amigas donde otro doctor de confianza que nos explicara el resultados de los exámenes. Al llegar, los revisó, me escuchó y preguntó con una cara de tristeza: ¿Cuántos años tienes? y yo respondí: “ 24 años”. Me examinó, se sentó en su escritorio y me dijo: “ Según estos resultados lo que tu tienes es cáncer”. Mis dos amigas comenzaron a llorar y yo sólo lo vi y le pregunté: “ y ahora que tengo que hacer?”. Me explicó a detalle los caminos disponibles y los pasos a seguir.
Cuando nos subimos al carro, comencé a llorar profundamente, vi a mis amigas y les dije: ¿ Qué voy a hacer?¿Qué va a pasar con todo lo que he soñado?…. Al escuchar la palabra cáncer lo primero que uno piensa es muerte y pensaba cómo iba a decirle a mis papas, a mi hermano gemelo, a mi novio, a mis amigos y a mi familia que me iba a morir. Eso era más doloroso que la misma palabra “cáncer”.
En ese momento me enfrenté conmigo misma. Cuando me hice la pregunta de qué iba a pasar con todo lo que soñaba me di cuenta que realmente no sabía que quería en mi vida. Durante 24 años hice muchas cosas pero nunca me había preguntado quien era yo, cual era mi misión en este mundo. A mis 24 años yo vivía para trabajar, era una “workaholic”, no comía bien, vivía sumamente estresada porque tenia 2 trabajos y una carrera, me guardaba todas las emociones, vivía para cumplir expectativas y además quería controlarlo todo. ¿Y saben una cosa? Estoy segura que así como yo hay muchas personas que nos preocupamos únicamente por el hacer. Nos enfocamos en agradar a nuestros papás, a nuestra pareja, amigos, sociedad sin pensar antes en nosotros mismos.
Nadie se explicaba porqué tan joven tenía cáncer, nadie lo creía pero ES REAL, la edad no nos garantiza nada.
Dios me envió esa enfermedad con un propósito: Quitarme el control, incluso el control de mi vida.
