
Jóvenes, ¡sean mejores!
Para la juventud de Venezuela en su día
Hoy celebramos en #Venezuela el Día de la Juventud. Y considerando lo seriamente que ha sido comprometido el futuro del país, muy difícil resulta dedicarles un mensaje a los jóvenes si no este: ¡sean mejores!
Rebélense contra el quietismo que “el sistema” de valores y pensamiento les impone. Rompan estereotipos que los encasillen bajo la figura de una persona siempre ociosa, siempre rumbera, siempre descomprometida y siempre light. No perpetúen ni los modelos ni las conductas que los pintan como seres pasivos, frágiles, inseguros, incapaces, enclenques o desvergonzados. No desperdicien su vida, su alegría, sus energías y su talento en la futilidad marchitante de la fiesta infinita, el sopor etílico o el hedonismo vacuo. Ustedes son más que eso y siempre podrán ser mejores.
No confundan la rebeldía con la inmadurez. Sean irreverentes, pero sensatos y háganse responsables de sus acciones u omisiones. Conozcan sus fortalezas y sus límites sin caer en el engaño. Cultiven la sensibilidad y la conciencia. No sucumban a la tentación de lo fácil, lo rápido o lo efímero del mercantilismo que siempre está al acecho procurando exprimir sus bolsillos o sus almas. Elévense sobre la frivolidad.
Aprendan tanto como puedan. Y si tienen ideas útiles y funcionales que crean merecer trabajo duro para echarlas a andar, no duden. Y si no tienen ideas, entonces búsquenlas sin descanso hasta encontrarlas o inventarlas. Y si aún así no las hallan, sea lo que sea que hagan y sea donde sea que estén, den siempre lo mejor de ustedes. Lo único que realmente podría impedirles alcanzar sus sueños o proyectos, es el miedo.
No se dejen contagiar el desaliento, la desesperanza, la frustración o el miedo de los que se han rendido y que por estos tiempos cunde en casi todos los rincones del planeta. No se concentren en la oscuridad de la noche, por muy densa que ella sea. En alguna parte hay una llama encendida iluminando el lado bueno de las cosas y la vida. Estén atentos.
No se arrinconen en las cavernas de la desolación y la tristeza. Salgan y contribuyan con actitud innovadora a transformar este mundo artificial en un mundo más humano, más cálido, más solidario y más vivible. Ustedes son parte esencial de las soluciones.
Cultíven sus virtudes, desarrollen hábitos, adquieran habilidades y aprendan haciendo con sus propias manos. Eleven su pensamiento y hundan sus manos en todo aquello que los haga más fuertes, más capaces, más autónomos y más productivos. Comprométanse.
Júntense con quienes ya están haciendo algo para cambiar este presente absurdo. Aprendan de ellos y aporten lo mejor de ustedes. Por más que lo parezca, no estarán solos. Vamos juntos.
¡Jamás se cansen de ser esperanza!