Foto: Charly-G

Nuestra admiración por otros países

Es inquietante ver cuánta admiración nos produce en #Venezuela el “progreso” alcanzado por otros países en aspectos en los que nosotros aún somos primitivos.

Los envidiamos y casi anhelamos irnos a vivir allá y dejar aquí este interminable subdesarrollo y esta anarquía reciclada. De hecho, muchos venezolanos ya se han ido.

Lo cierto del caso, es que ese envidiable desarrollo es el resultado de sacrificios que nosotros, como sociedad, estamos muy poco dispuestos a hacer. ¿Por qué? Entre otras razones, porque hemos sido educados bajo el manto del paternalismo, el facilismo y el descompromiso que han engendrado una mediocridad que hoy nos pasa factura con esta crisis absurda.

Queremos soluciones instantáneas que provengan de la mano de otros, no de nosotros. Y cuando hay alguien que da lo mejor de sí, entonces buscamos la forma de sacarle cuanto podamos, de exprimir su bondad.

¿Qué hacer entonces para cambiar y mejorar? Simple: ser parte de las soluciones y dar lo mejor de nosotros. Es decir, pensar, crear, impulsar y producir con visión de futuro. Cada venezolano tiene capacidades impensables y puede ser tan bueno como cualquiera de los ciudadanos de aquellos países en los que se producen las cosas buenas que vemos desde aquí.

Sin dejar de mirar para allá, comencemos a mirar para acá. Aquí también se hacen cosas buenas y podemos hacer muchas más. Tenemos con qué y no hay una sola razón para creer que no podemos ser mejores de lo que somos.

¿Qué nos falta para avanzar?