DOS METROS BAJO TIERRA

Hormigas. Miles de billones alrededor del mundo. El 25 por ciento de la biomasa animal terrestre está cubierto por hormigas y abarcan casi la misma proporción de la tierra que nosotros, los humanos. Además de los atributos ya conocidos (organizadas, perspicaces y trabajadoras) se ha comprobado que la hormiga es el animal con el cerebro más grande en proporción a su talla.

Manila, Filipinas. 1992. Olimpiadas de Ajedrez con la presencia de los cerebros más grandes en proporción a su talla: los llamados Grandes Maestros. Superestrellas que lucen como profesores de biología. La elite mundial de la concentración y el cálculo. Los más brillantes en capacidad de análisis. Los que llevan al ajedrez a ser la disciplina deportiva con el promedio de coeficiente intelectual más elevado. Capaces de almacenar casi 100.000 posiciones de tablero. De analizarlas y utilizarlas en cuestión de segundos. Computadoras humanas. Cyborgs con pulóveres horrendos. Programados para ganar y arrasar con todo.

En caso de que una inundación arrase con su colonia, las hormigas se entrelazan fuertemente unas a otras de manera tal que no pueden ser separadas. Se encastran formando una balsa hecha con sus propios cuerpos y colocan arriba y en el centro a la reina hasta que el agua baje y el peligro se diluya. La balsa es infalible a los fines de cuidarse unas a otras y proteger a la única integrante capaz de reproducirse y garantizar la estabilidad de la colonia. Incluso las hormigas que quedan en contacto con el agua en la parte inferior están a salvo ya que también está comprobado que pueden sobrevivir hasta 15 días debajo del agua.

En las semifinales todo comenzó a hundirse. Celebridad rusa de un lado. Compatriota desertor peleado con el régimen soviético y exiliado en Berna, por el otro. El ruso se negaba a comenzar la partida alegando que la bandera del país que representaba su contrincante no debía ser la suiza y proponiendo provocativa e ingeniosamente que utilizara una bandera pirata. Se barajó la posibilidad de que el exiliado jugara con una bandera con la leyenda “Sin Estado” pero finalmente la Federación Internacional de Ajedrez decide que no haya banderas sobre la mesa, dejando solamente la del País organizador detrás de los contrincantes. A partir de ahí se evaporaron el protocolo y la caballerosidad y aparecieron los ataques.

Las hormigas atacan y se defienden mordiendo y a menudo inyectando o rociando productos químicos como el ácido fórmico. Para atrapar un insecto vivo lo primero que hacen es inmovilizarlo. Cada una sujeta de una pata. Otras se encargan de amputar los miembros hasta reducirlo.

En la otra semifinal la gente estaba paralizada sin poder entender lo que estaba sucediendo: el team de Japón denuncia a su par alemán de haber situado a un mentalista en la primera fila con el fin de mirar fijamente a los ojos al japonés para “interferir telepáticamente” sus pensamientos. Los árbitros (después de más de una hora de polémicas que incluye el provocativo grito de “traigan su propio brujo y listo” desde el team alemán) concluyeron que no podían determinar los poderes del supuesto chamán y reanudan el juego que finalmente se lleva el teutón. No termina ahí.

Cuando la final entre el alemán y el campeón defensor ruso llevaba 9 horas, un mozo le alcanza al ruso un yogurt de frutilla. El alemán detiene la partida alegando que ya le habían acercado demasiados yogures y que se trataba “claramente” de un código encriptado ya que los tamaños y sabores de los yogures cambiaban. Algo así como el lenguaje secreto del yogurt. El árbitro tuvo que definir pautas acerca de los yogures: a partir de ese momento se debería informar sabor y tamaño y el momento en que sería entregado.

Después de varias horas más de tranquilidad en la sala, el alemán pone en jaque al ruso. ¿Cómo responde el campeón defensor? Se desploma sobre el tablero. Durante los primeros segundos todos creyeron que se trataba de un gesto de cansancio pero no. A la computadora humana se le quema el procesador. Derrame cerebral. Muere. Patea el tablero.

Un grupo de médicos trata de rehabilitarlo y otro grupo improvisa un biombo con sábanas para evitar que el público observe. Nadie sabe donde está parado.

Las antenas de las hormigas funcionan como un Gps. Detectan los olores y determinan cual es el recorrido más directo hacia sus alimentos explicando porque aparecen tan rápidamente y en cualquier parte a llevarse lo que para nosotros es insignificante. Sea un terrón de azúcar, migas de pan o restos de yogurt de frutilla derramado sobre un tablero de ajedrez por un (ex) campeón mundial.

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