En busca del “pokemon”
A veces me encanta pensar en las tendencias. No utilizo <analizar> porque no es con formalidad a lo que me refiero en este caso sino más bien me expreso con cierta libertad y libre asociación.
Me encanta este concepto de los juegos y cómo podemos fusionar realidad, virtualidad y jugar… Sí, hay cierto toque naif en eso. Pensaba un poco acerca del nuevo juego Pokemon Go (juego que no he instalado… aún). Pero pensaba un poco en lo simbólico, lo que me significa desde la distancia.
Es un juego, lo sé, ni trivializar, ni problematizar el caso. Para mí puede significar el reemplazo a cosas que queremos y no podemos obtener. Queremos encontrar “esa figura” sin forma aún, sacar el lado “cazador” de nuestra naturaleza, competir, ir más allá. Tomarlo como un desafío o, desconozco si está la posibilidad en el juego propiamente dicho, de colaborar en causas.
Quizás es la representación de otros espacios que aún no hemos buscado para encender nuevas pasiones, amores, actividades, trabajos, etc. El leitmotiv de todos los juegos.
Quizá esto es lo divertido y lo innecesario. ¿Llenamos vacíos a costa de qué? Porque tal vez si vamos a lo simbólico, es una necesidad satisfecha ante otras insatisfacciones como la búsqueda de ¿amor? ¿trabajo? ¿abundancia? ¿paz? ¿felicidad? ¿“éxito”? Etcéteras. Yo creo que todos vamos buscando un poco materializar aquello que nos gustaría ver, tener, alcanzar (y que algún filólogo me contradiga si “alcanzar” no tiene un origen en “cazar”).
Todos tenemos nuestra utopía llena de significados que nos da un sentido de existencia. Y si parece malo el juego, hay muchos juegos para distraernos o para llenar aquellas otras búsquedas que no logramos materializar, que son más profundas o más intensas o llevan más trabajo. ¿A qué juego juegan ustedes? Mientras me pongo una utopía por cada Pokemón real alcanzado. Y sí, acá digo Pokemón como sinónimo a objetivo, deseo, necesidad realizada. Así es la subjetividad, llena de sentidos. Así me gusta el juego, así lo prefiero jugar.