¿Encierro y volar?

Esa contradicción. El encierro y volar… ¿seremos el perro o el colibrí?

Muralista: CEES — PH: Zahomi. Godoy Cruz, Argentina. 2016.

Veo el encierro, y las las ganas de volar. Sumemos a esto que la idea de encierro es ajena, la de una espectadora.

Yo cuento que veo la humildad, una vida limitada y la creación, veo distintos destinos aunados, la expresión presente y el anhelo ¿el perro o el colibrí de Pablo I? Los ladrillos, la precariedad en las construcciones, ¿ustedes pueden entender que hay una doble numeración que indica al menos dos grupos familiares aunados en el mismo lugar?...

Yo me pregunté ¿por qué miro más esa foto que el resto? Porque cuenta “al menos” una historia personal, mi historia. Me disculpo. No sé por qué no sé más de este lugar, de la mascota, de las personas que conforman el hogar… sólo tomé fotografía del autor del mural por razones laborales. Sí me reconozco en la impotencia de alguien encerrado y también en la fortuna de poder “volar”. Se aúnan historias.

Podría fácilmente sentirme un colibrí, pero sé que también soy el perro, el que por destino no elegido queda limitado a una realidad que no podría asegurar si lo hace menos feliz.

No temo decir que es una situación cotidiana, ni que agradezco a cierta causalidad y azarocidad para explicar cierta contradicción. ¿Quién somos y quién somos? No es error la pregunta.

La fotografía tiene algo de instantáneo que rescato… eso que parece entre mágico, casual o editado. La epifanía de los que no podemos crear pictóricamente y sólo observamos. Esa frontera entre real y creación.

…Podría no haber una situación de encierro. Podría no haber un deseo implícito de libertad. Podría ser EL graffiti. ¿No sería una historia incompleta? Desde el momento que estuvo allí, y estuve, y estuvo un perro mirando el exterior. Allí siento que es sólo la fotografía el arte posible más fronterizo de todos. Es un momento. Es un instante entre real e inventado único.

Queremos liberarnos de toda posibilidad de encierro y castración en cuanto la sentimos. No resuelta realmente, pero tampoco sólo visualmente. Es un deseo necesario para comenzar. Es la visualización consciente. Allí empieza todo. ¿Colibrí o perro? No hay mejor, no existe comparación. Eso lo hace más interesante. No hay destino infeliz. Se trata de nosotros, de observar, de aprender y conocernos.

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