¿Qué podemos esperar de un mundo donde las mujeres no se apoyan unas entre otras ?

La realidad es que seguimos en un mundo donde las reglas masculinas siguen rigiendo. No se trata de que uno tenga más valor que el otro. Estas reglas masculinas han puesto a las mujeres unas contra otras. Vivimos con el miedo de que nuestra pareja conozca una mejor mujer, o se cruce con una más guapa, o charle con una más inteligente. ¿Por qué nos da miedo? ¿Por qué nos enseñan a desconfiar de las otras mujeres? Algo importante en todo esto es ¿quien hizo y quien sigue estás reglas?

Nosotras mismas no podemos soportar que una se vista mejor, adelgace más , sepa más. Nosotras somos un equipo, no una competencia para ser ganada por hombres. Últimamente se siente más fácil criticar que dar un halago, decir puta y juzgar en lugar de pensar, se siente más fácil decir que fue su culpa por buscárselo que estar de su lado.

En mis últimos años de escuela escribían de mi, por mi forma de vestir, por la forma de mi boca, por los zapatos que usaba y es increíble que fue una mujer. Lo mismo pasó en mis primeros años de escuela siempre me era más fácil tener amigos hombres porque no entendía como a los diez años podías humillar, criticar y burlarte de otras niñas, por no ser femeninas, maquillarse y comer comida chatarra. También recuerdo que cuatro años después me llamaron puta por juntarme con más hombres que mujeres. ¿Quién nos enseñó a desconfiar?

A través de los años nuestras madres, abuelas, tal vez con la mejor intención que tenían o porque así se los enseñaron nos hablaron sobre estas reglas: “Se buena esposa, no grites, calladita estás más bonita, no leas, quedate en casa, no andes sola, ¿por que no te arreglas?, se más delicada” y podrian no acabarse.

Somos más nosotras impidiéndonos luchar, alzar la voz, quejarnos, soñar, viajar, bailar, ser nosotras mismas. ¿Cuántas mujeres en el mundo han renunciado a ellas por estar bien con todo lo demás ?

La verdad no es fácil, toma años, toma paciencia, toma confiar, pero las cosas en el país son alarmantes. Y si, hay impunidad, y si, el sistema apesta, y si, también los hombres tienen que aprender ya que se sigue enseñando a no ser violada, a no vestirse de tal forma, a no alzar la voz, a no salir tarde, pero no se enseña a no violar.

Chelsea Handler una vez dijo:

“Ladies, we can do better than this. We can eliminate the competitiveness that has been imposed upon us because we are treated as a minority and have been taught to tackle, rather than climb,” “Forget the jealousy. Forget the competitiveness. We are stronger together…”

Si a estas alturas, entre mujeres seguimos pensando que los feminicidios son culpa de las mujeres, no estamos avanzando.

El problema es estructural por un lado un gobierno donde no hay castigo, un gobierno donde piensas que no sirve de nada denunciar, un gobierno donde solo se van acumulando cifras y no soluciones. Por otro lado son los que matan, violan, acosan, los que te hacen sentir incomoda, los que piensan que por tu ropa te lo has buscado, quien te maltrata, quien te pega por qué te quiere, quien se aprovecha de que vas sola. Quien sigue pensando que puede hacer lo que quiera por ser el hombre y yo mujer. Un lado pequeño pero importante del problema somos nosotras. Entre mujeres no nos ayudamos. Empecemos a no criticarnos, a celebrar los logros de las demás, a respetar y no juzgar, por cambiar nuestros esquemas y cumplir nuestros sueños. Basta de que este tipo de acontecimientos nos den igual, en que sea uno más, en que sepamos que no será el último. Empecemos a estar del mismo lado.

Esta es solo mi opinión, no podría decir si está bien o mal, es algo qué pasa y para mí es el pequeño cambio que puedo aportar. No podemos dejar de salir a bailar, no podemos dejar de andar solas, no podemos dejar de vestirnos a nuestra manera. No debemos de tener miedo. Pero si podemos entre mujeres unirnos y hacernos fuertes.