Construye y aprende

Algunos proyectos innovadores que he conocido.

Me ha costado mucho trabajo ver que los resultados de mi primer emprendimiento no son los que esperaba. Para estas fechas yo soñaba con tener inversionistas que apoyaran mi proyecto y la realidad es distinta. Me ha costado entender que era preciso parar y cambiar el enfoque de lo que estaba haciendo. Después de todo levantarte todos los días durante varios meses creyendo que lo que tienes es grande es difícil de cambiar. Finalmente me ha costado resumir lo que ha sido esta etapa para mí. Más que una historia de errores, es una historia que me ha dejado un montón de cosas que me acercan más a mi meta de tener un producto que impacte el mundo.

Me veo a mi mismo hace 2 o 3 años con tantas ideas y tan poca ejecución de las mismas… y me sorprende. Me sorprende lo sencillo que es hoy en día construir cosas, y lo poco que a veces hacemos al respecto. Basta tener una computadora con conexión a Internet para tener acceso a no sé cuanto conocimiento, a un montón de herramientas y a millones de personas alrededor del mundo. Nos acostumbramos a hacer lo que nos piden en la escuela o el trabajo y estamos contentos. Respeto a las personas que lo hacen así, muchas son personas inteligentes que cumplen con lo que les piden, pero quizá solo falte un poco de empatía para ver la cantidad de problemas que hay y para reconocerte capaz de hacer algo al respecto. Tal vez podamos sonar menos románticos y decir que falta ambición en lugar de empatía. No lo sé, el caso es que un día te descubres con unas ganas inmensas de hacer algo por tu cuenta, y ahí estás, te conviertes en alguien que crea soluciones, no en alguien que las espera. El problema es que no te han enseñado a crear soluciones.

Culpemos a la escuela, culpemos a México, culpemos a la gente que te rodea y que no quiere verte fallar, pero es difícil que sepas ya cómo crear soluciones. Vas a equivocarte. Vas pensar que tienes la solución a un problema aunque en verdad no la sea. Vas a elegir la estrategia equivocada. Vas a elegir mal las herramientas. Vas a trabajar en cosas innecesarias e inútiles a ojos de otras personas. Vas a darte cuenta de que una palabra o un color cambia el contexto de lo que entienden los demás. Vas a hacer muchas cosas, pero sobre todo estarás haciendo. No lo olvides, habrá gente que piense que no estás haciendo nada hasta que haya dinero que lo avale. La realidad es que estás haciendo más por tus ideas que lo que muchas personas hacen por las suyas. Tú sabrás qué tanto hacer, tú sabrás hasta dónde es suficiente para cambiar de estrategia. Tú sabrás si trabajas 24 horas como un Hackathon, si trabajas 54 como en un Startup Weekend, si trabajas tiempo completo o en tu tiempo libre. Tú decides cuando muere el proyecto.

Cada vez hay más gente interesada en lo que surge del emprendimiento, en las personas creativas y en las que son capaces de llevar un proyecto a la realidad. Quiero pensar que pasar de esperar a hacer será cada vez más sencillo, y que cada vez habrá menos errores y más aciertos para los que queremos crear soluciones. En mi caso muchos de los errores que cometí sé que no los haré la siguiente vez que construya algo. Tengo muy presente que la mayoría de la gente con un proyecto exitoso no tuvo el resultado esperado la primera vez. Estas personas dejaron de ser mitos y se convirtieron en personas que conocí en Monterrey personalmente. Son personas como tú y como yo, solo que llevan más tiempo construyendo cosas. Como en todo “la práctica hace al maestro”. Si ya comenzaste a construir cosas y descubriste tú capacidad de hacerlo, es muy difícil que lo dejes de hacer. Solo hay que entender las reglas del juego. Aquí el que gana es el que aprende más rápido, no el que se equivoca menos.