Wazzabi/BRC: entre comida y talleres
Wazzabi/BRC es un grupo que nació hace casi un año en Bariloche, inspirado por un grupo similar de Buenos Aires (por las dudas: acá contamos de qué se trata). En este post les cuento mi mirada de lo que viene sucediendo este año, dónde estamos y un poquito de hacia dónde estamos yendo.
Después de los primeros intentos de re-reunión tras un asado que hicimos a principio de año, veníamos medio flojos en cuanto a “ganas de juntarnos”: no por falta de ganas en sí, sino porque faltaba una idea o motor para las reuniones. Empezamos con algunas reuniones aisladas (en cervecerías o en alguna casa), con poca frecuencia.

En una de esas reuniones Agustín propuso amasar pizzas en su casa y tuvo muy buena convocatoria. Ya en esa reunión algunas personas tiraron la idea de hacer guiso de lentejas. Sí: guiso de lentejas. Fue una idea extraña pero lo suficientemente extraña como para que sea una idea copada.

Para el guiso de lentejas nos juntamos en la casa de Mariana y Daniel. Ese día -creo yo- el grupo hizo click. Al principio pensé que era una idea mía, ese día había quedado especialmente contento con cómo había salido todo; pero después apareció este post de Flor y confirmó que no estaba solo:
Hey wazzabis! Tenía severas dudas sobre los objetivos o funciones de Wzz/BRC, pero ayer me cayó una super ficha: aguante juntarse a compartir! Ya sea conocimientos, experiencias, risas, comida, no sé… lo que sea! Esto de propagar las ganas de hacer cosas, de aprender, de pasar un buen momento con otras personas me parece genial. Y lo más interesante es que no es algo que uno hubiese podido pensar, razonar o proyectar: me hizo falta vivirlo y disfrutarlo en varias ocasiones para convencerme de que todo esto es realmente mega chuni ;)
Nada, eso, son geniales :)
No sé qué pasó ese día: quizás fue que éramos varios (14!) o que el espacio nos llevó a armar microgrupos (siempre cambiantes) de 4~5 personas hablando de muchos temas en varios lugares.

Había uno o dos grupos en el living hablando (y haciendo cosas con las figuras que llevó Agustín), otro grupo en la cocina, y otro grupo en el taller de Daniel.
Los temas que se hablaban eran super variados: búsqueda de parentezcos, cómo funciona el cerebro en situaciones límite, cómo interpretamos lo que vemos, las espectaculares fotos de Daniel, Flor con un proyecto de SketchUp para el cual necesitaba ayuda, debates de Debian vs Ubuntu, discusiones sobre la educación, los títulos y el conocimiento. Muchísimos tópicos y seguro hubo unas cuantas decenas de temas más que no recuerdo o no escuché.

Creo que todos salimos entusiasmados porque los demás saben cosas interesantes, que podemos compartirlas y que todos podemos aportar cosas a una conversación.

Ese día se sumó un nuevo integrante (Fabián) que llegó hace poco a la ciudad y quería conocer gente de Bariloche. Se integró enseguida y eso me hizo darme cuenta de que (al margen de que uno pueda ser una persona extrovertida) acá simplemente te podés acercar a un grupo, ver de qué están hablando y si te interesa te sumás. Sin credenciales ni permiso de nadie.
En esa reunión surgió la propuesta de Matías de hacer goulash, y nos juntamos el sábado siguiente en su casa.


Los LittleBits de Leo siempre resultan un excelente rompehielos, no importa si los agarra un ingeniero electrónico o una nena de 10 años (ambos casos se dieron).
Ese día costó llegar a la casa de Matías, porque era de noche y no hay luces en la calle. Aún así fuimos 12 (hubieramos llegado a 14 otra vez sin contamos a dos personas que no pudieron por otros motivos). Incluso iba a asistir Joaquín, que andaba de visita por Bariloche, pero surgió un desafortunado evento.
El goulash estaba excelente, no les voy a mentir. Y los alfajorcitos que hizo Marti también.
Más tarde Tilo estuvo mostrando unas fotos creadas con cámaras estenopeicas en un taller que dictaron junto con su padre… y ahí surgió la idea de hacer un taller de fotografía estenopeica. Flor ofreció su casa, y el menú esta vez fue de fideos con queso.


En la primera parte del día nos dedicamos a armar cámaras con cajas de cartón, pintándolas de negro. Resultó ser un desafío más complejo de lo que parecía a primera vista, y los resultados fueron variados, artísticos y muy creativos.
A medida que se terminaban las cámaras de cartón se pasaba a armar cámaras usando los tarritos contenedores de rollos de fotos, un proceso bastante más rápido que permitía armar cámaras muy sencillas y salir a sacar fotos en pocos minutos.

Para poder revelar las fotos con más facilidad un grupo se dedicó a transformar un baño en un cuarto oscuro, tapando la ventana con cartón y la puerta con una frazada y cartones.
Tilo proporcionó una lámpara roja y acompañó en el proceso a los que necesitaban ayuda para revelar sus capturas. Quedó demostrado también en este taller que una persona puede transmitir rápidamente lo que acaba de aprender a otros, algo muy valioso cuando el tallerista está ocupado ayudando a otra persona.

¿Qué sigue para Wazzabi/BRC?
Está en agenda para una próxima reunión hacer figuras tridimensionales de la mano de Agustín. También se esboza la idea de juntarnos a ver algunas películas/documentales. Algo que está ya definido es el menú de la próxima reunión: varenikes.
Creo que la necesidad más fuerte que tenemos en Wazzabi/BRC como grupo es conseguir un lugar y horario estables. Nos sería muy útil contar con un espacio de reunión -especialmente si es un lugar tranquilo donde se puedan hacer talleres o crear cosas-.
El grupo va tomando color, y me alegra muchísimo que el último evento se haya organizado completamente por los mismos participantes, haciendo propio el grupo. ¡Eso es fantástico!