Lipstick salmón

Dos vueltas por Reforma, un smoothie de limón y una disertación sobre el margen de nuestra edad marcaron el desfasamiento entre que volví a sumergirme en sus ojos y que conseguí probar el lipstick salmón. Al par del deseo furtivo y erótico, pensé probarlo desde el travieso y calculado pavoneo de la lengua con el labio superior.

“Femenino” es un adjetivo que se queda corto al describir la voluptuosidad en combinar rosa salmón, naranja bronceado y un iris misterioso que, en función del matiz, se antojaba a un verde-gris frío y el otro, cuyo tono invitaba a descubrir.

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