Por qué deberíamos escuchar menos reguetón y más

música con alto contenido de información

Sí: y no es que tenga algo en contra del reguetón, (bueno, tampoco tengo argumentos a favor…) pero es que simplemente en un mundo actual donde todo lo que nos rodea apunta a tener el menor contenido, a ser sintetizado, no podemos empezar a sacrificar lo poco bueno que nos va quedando, lo orgánico, donde sí invertimos tiempo en escuchar, donde quizás y ojalá, te detengas de tu vida que probablemente es una vorágine y te des ese espacio para escuchar, disfrutar.

Como un buen vino. Un gusto. Te concientes.

Yo por lo menos soy así. Una buena pieza musical es casi una indulgencia al ritmo del siglo 21. Viene con su propio ritual.

Es un tiempo que me permito de la vida que está pasando rápida, y a veces sin control.

Por que para mí detenerme a contemplar la música es una manera de poner los pies sobre la tierra, como quien para su ritmo y se contempla a sí mismo, y se hace esas preguntas que todos nos hacemos, y que a veces ni siquiera nos damos cuenta que nos las hacemos.

Ese espacio, ritual, me permite poner mi vida en perspectiva. También me permite crecer y maravillarme por lo que podemos lograr.

No nos damos cuenta de nuestro potencial humano, no sabemos las maravillas que podemos lograr y que ya hemos logrado por el simple hecho de que vivimos entumecidos por un ritmo incesante de vida. Un flujo de consciencia que no se detiene jamás.

Si tan solo nos dieramos tiempo de mirar atrás y apreciar todo lo que tantos igual que tú o yo han logrado crear, cambiarías de opinión acerca de tí mismo y de tus capacidades.

Sin embargo esa capacidad de interconexión con el pasado y con lo que el ser humano ha logrado, esa trascendencia, meritocracia, no la tiene el reguetón. Es un género de por sí intrascendente, inmediatista, fácil, y de una pobreza de contenido musical soprendente.

Por que no confundamos simple con pobre. ¡A veces las cosas simples son las más difíciles de lograr!

Pero en este mundo donde vivimos rodeados ya de música,

donde la música ha triunfado, aún no ha triunfado la calidad.

No espero que todo lo que escuchemos sea trascendente, no quiero que todo sea una obra de arte. También me gusta divertirme. También quiero y necesito música que simplemente me distraiga.

El problema es que vivimos rodeados de música que solo distrae y no nutre.

¿Sabías que la música puede hacerte más inteligente?
foto por Photodelica (Alejandro “Paku” Céspedes)

Si solo tomaramos consciencia de que reemplazando una parte de la música que suena por todos lados, por músicas con más contenido de información, es decir, música elaborada por gente que ha tenido una visión un poco más allá de hacer una minucia musical que probablemente a la semana nadie recuerde, por artistas que se han preocupado de transmitir ideas y problemas que son comunes a todos nosotros, que se han dedicado a construir un discurso con el sonido, a crear y superar sus capacidades y la capacidades de otros antes de ellos, que han encontrado aquello que aún no se ha dicho, o las palabras precisas para decir lo que solo ellos pueden decirte, como una especie de santo que a través de sus meditaciones ha logrado encontrar una verdad válida, si solo supieramos que el reguetón es el equivalente a un rango mínimo de sonidos que en vez de enriquecer nuestro inconsciente musical lo único que hace es invalidarlo, tendríamos mas cuidado de someternos y someter a los jóvenes a una música monótona, de la cual solo se puede sacar una sola lectura: la misma, siempre.

Si te dijera que hay músicas que llevan al límite la exploración del sonido, que abren tus oídos a intensidades, alturas, ambientes, mundos, que ni te imaginas, y el reguetón simplemente es una música que nunca ha salido de su zona de confort (que vale decir, son prácticamente 3 o 4 notas), ¿te interesaría abrirte a la posibilidad de que quizás estás arruinando tu oído en vez de ayudándote a crecer como un ser humano más integral?

Es alarmante el contraste entre países que tienen una tradición musical con países como Bolivia. La incapacidad de reconocer alturas, sonidos, de no poder expresar con términos más adecuados lo que sienten y experimentan a través de sus oídos, es solo comparable al analfabetismo.

Nos estamos mutilando los oídos al solo escuchar un tipo de música donde predomina la pobreza, la falta de ortografía musical, la pésima gramática y la ausente estructura.

El reguetón al lado de otras músicas es una choza que se está derrumbando.

Ahora, tienes razón en decirme: ¿y qué tiene de malo una choza?

Nada, no tiene nada de malo. Es hasta linda, disfrutable. Pero, si llueve, si hace frío, ¿te gustaría formar una familia bajo el techo de algo que se está derrumbando, que desde el comienzo estuvo pensado para que se destruya, para que no nos sirva para nada más que el momento, ese es el legado con el que quieres que tus hijos miren lo que has logrado como ser humano, siendo que hay edificios que pretenden rascar los cielos?


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