Marketing digital, tinta y alumnos de Bellas Artes

ZuleSan

A menudo me preguntan qué hace una persona de Bellas Artes en esto de las redes sociales y el marketing digital. Me encanta que me lo pregunten, porque da pie a poder explicar que un timeline es una obra de arte. Sí, para mí lo es. Cada uno de los posts debe ser perfecto y encajar con el anterior y el siguiente. Son como piezas de un collar, todas iguales y diferentes, perfectas y necesitadas las unas de las otras para ser un todo perfecto.

Otra de las cosas que me gusta explicar, si la situación lo permite, es que independientemente de que acabes pintando o esculpiendo o dedicando tu tiempo a generar follows, el rasgo que distingue a un estudiante salido de la facultad de Bellas Artes es su capacidad profesional de analizar imágenes. Cualquier tipo de imagen, tradicional, artística o publicitaria.

En el primer año de carrera tuve una asignatura obligatoria, Didáctica de la expresión plástica, impartida por la súper estimulante María Acaso. Y aquella asignatura tuvo una influencia en mí mayor que casi todas las demás, porque se trataba de una verdadera apertura de ojos, mente y analítica. Proponía una metodología de lectura de la imagen adaptable a cada alumno. A partir de unas sencillas claves, de repente, cualquier imagen mostraba su verdadero ser.

Y es que tanto el arte como la publicidad nos muestran imágenes que parecen ser algo y en realidad son mucho más. Y no deja de ser alucinante que en un mundo tiroteado por todo tipo de imágenes no nos enseñen a leerlas de manera correcta en ninguno de los niveles obligatorios de educación.

Gracias a este entrenamiento podemos trabajar en publicidad con la seguridad de que sabemos qué nos quieren contar en realidad y la posibilidad de generar esos mismos códigos visuales a través de nuestra formación práctica en crearlos.

Volviendo al marketing online y social media, un profesional que viene de las Bellas artes trae de serie la capacidad de dirigir creativamente. Lo visual está en su ADN. Y además es capaz de dar unidad, sentido, crear un concepto que se engarce a la marca.

Un profesional con formación en Bellas Artes es capaz de generar contenido, estrategia y hacer un análisis profundo de los resultados, porque gran parte de su carrera consiste en crear contenido en torno a un concepto. Buscamos información, analizamos, enlazamos macro-ideas para llegar a micro- argumentos. Tenemos que saber escribir y presentar nuestras ideas con argumentos sólidos que dirijan a un objetivo, un porqué de las cosas. Creamos nuevos porqués y nuevos cauces para el pensamiento.

Un profesional con formación en Bellas Artes puede ser muy bueno creando storytelling porque una de nuestras pasiones es crear historias. Somos capaces de ver más allá, porque la creatividad es una llave para generar espacios de reflexión donde antes no existían, un vehículo para coger una idea y llevarla donde nunca se hubiera imaginado.

En definitiva, la creación de una marca requiere de creatividad, análisis, metodología aplicada en las diferentes fases. Dar visibilidad a esa marca hace necesario saber hacerla crecer, evolucionar, adaptarse. Hay que tener suficiente cultura general como para entender el flujo del mercado y los nichos donde es necesario posicionarla. Hay que ser capaz de entender las necesidades y adelantarse. Hay que crear todo un universo en torno a una idea, exactamente igual que cuando te enfrentas a una idea para hacer realidad un proyecto artístico.

Recuerdo un profesor que tuve en la escuela de oficios que nos decía siempre la inmensa cantidad de imágenes a las que estábamos sometidos de manera constante. (Piénsalo, cuantos productos visuales te llegan a lo largo del día). Cientos o incluso miles. Este profesor nos daba técnicas de grabado y lo que más le gustaba eran pequeños trabajos a tinta negra. Algo pequeño, sincero, matérico. Nosotros, como estudiantes primerizos queríamos grandes obras, formatos abusivos, cinco tintas, técnicas mixtas…ahora han pasado bastantes años y cada vez entiendo mejor lo que nos quería decir. La grandeza de las cosas no está en un tamaño imponente o en un aluvión de colorines, sino en la sinceridad, en la autenticidad de lo que haces. Eso es algo que intento hacer cada día en mi trabajo. Cositas bien hechas sea cual sea el tamaño, excelencia en cada post, como en una obra de arte. Como pequeños dibujos abstractos donde el papel y la tinta dialogan en una conversación atemporal.