Está allí
Cada día comienza de forma impredecible.
Todo es impredecible.
No conozco siquiera cómo estaré a la hora del almuerzo. Si lo haré. Si estaré. Ni el qué pasará después. Si estaremos bien.
Si tengo que sacar algo bueno de todo esto, ha sido el tiempo. He apreciado lo valioso de lo cotidiano, lo valioso del tiempo, lo valioso del cariño. El que estén allí.
Pero sostengo las cuerdas ilusorias de una vida que dudo sea mía.
Que perdí el control.
Que se fue.
Que las tengo bien amarradas, o casi, o no.
Y está allí. La consciencia sobre la ilusión.
Está allí la incertidumbre, lo impredecible.
E intento mantener, equilibrar, respirar, armar, soltar y volver a agarrar. Intento ver entre lo denso.
Día tras día.
Porque la lucha se mudó para dentro, pero sigue afuera.
La de dentro está allí, constante, silenciosa.
La de afuera caótica, ensangrentada, detonada, ensordecedora. Y llena hasta el tope de dolor.
Los de afuera frontean, y yo intento mantener el control.
Bienvenida al club de los cobardes.
