El más argentino de los ecuatorianos

Por Manuel Báez

Es lunes a las dos de la tarde y por la puerta entra, cargado con tablero mochila y un par de bolsas, un chico de estatura normal y bastante abrigado para la época del año, tal vez porque aunque este hace varios años estudiando acá no logra acostumbrarse a la temperatura, ya que de donde el viene, el calor pega mucho más.
 Deja sus cosas en su pieza, calienta su tupper que lleva siempre al comedor universitario en el microondas y se sienta a comer mientras mira el resumen deportivo, a ver si puede enganchar algo que hable de su querida Liga de Quito, que intenta seguir a través de Internet sin mucho éxito. Marcelo, o “El Marce” como ya le dicen todos, es un chico ecuatoriano que estudia arquitectura hace tres años en La Plata, en el transcurso, fue absorbiendo distintas cosas del lugar, como palabras o costumbres, como el maté, que ahora parece encajar perfecto en su rutina.
 Mientras almuerza, van llegando de a poco el resto de los integrantes de la pensión hasta que se forma un ambiente un tanto familiar, ya sean del país o no, todos estudian lejos de su hogar y tener esos momentos en grupo les sirve bastante. 
 Cuando ya va siendo la hora de la siesta se mete en su pieza y apoya su tablero de dibujo sobre el escritorio, sabe que le esperan varias horas de trabajo pero es algo que realmente lo apasiona así que le pone ganas. Cada tanto va a tener alguna duda, pero por suerte para él, en la pensión esta Leo, que está en el último año de la carrera y lo ayuda con las cosas que le faltan o le da consejos. Aun no tiene muy bien definido si volver a su país una vez que termine la facultad.
 La semana pasada justamente, como cada tanto, hicieron una pizzeada entre los chicos de la pensión, donde se contaron anécdotas y se rieron por un buen rato. Marce contaba historias con su tío más chico y sus primos, como esa vez que tomaron prestado el auto de su viejo, entre una y otra historia se podía ver un poco de nostalgia en su cara, algo normal ya que desde fines de febrero que no los ve, la mayor cantidad de tiempo según él, sin volver a sus pagos.
 Para cambiar un poco la onda que había tomado la noche, se pusieron a fijar que palabras nuevas habían aprendido en todo este tiempo acá, él ya sabía manejarse y entender casi todo lo que el resto pudiera decir, pero Leo que hace poco vive acá no tanto, por lo que Marce le hacía de interprete mientras le contaban que algunas palabras tenían doble significado y se terminaban riendo por como quería usar las palabras. 
 Marcelo no es de salir mucho, si lo hace es para tomar un par de cervezas con sus compañeros de la facultad y nada más, sin embargo la pensión ya la vive como si fuera su casa, casi toda su estadía en el país fue ahí, por lo que se siente cómodo a la hora de moverse o hacer cosas dentro de ella, a diferencia de algunos de sus compañeros nuevos. Los viernes a la noche él es el dueño del control remoto ya que a esa hora pasan sus series y ya para las doce se pone de acuerdo con el resto y ven una película entre todos.
 Si no fuera por algún insulto que cada tanto lo delata, casi pasaría desapercibido que es Ecuatoriano, y es que tal vez, Marce sea el más argentino de los ecuatorianos.

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