Una respuesta a la vergüenza: un millonario copto quiere comprar islas para acoger a los refugiados

Miles de refugiados cruzan cada día la frontera de Macedonia para encontrar una vida mejor | EFE

“Albergaré allí a inmigrantes y proveeré trabajo para ellos en la construcción del propio país”

La foto de la vergüenza del pequeño niño sirio de tres años ahogado cuando intentaba buscar una vida mejor lejos de la guerra y la persecución muestra a la perfección el drama que viven millones de personas ante la inacción de los gobiernos de Occidente.

Esa imagen quedará para la historia pero al menos ha tenido consecuencias. Los refugiados necesitan una respuesta urgente. No tienen tiempo o seguirán muriendo en aguas del Mediterráneo o en un camión de cualquier carretera europea.

Mientras los gobiernos europeos deciden, discuten, miden o simplemente siguen sin tomar decisiones son personas concretas las que están decidiendo dar un paso al frente. Es el caso de Naguib Sawiris, un multimillonario egipcio de confesión cristiana copta.

En una entrevista televisiva, este millonario ha propuesto una solución en la que se jugaba su dinero para proteger a los refugiados. Ha sido en pocas horas calificada de excéntrica, imposible o admirable. Pero al menos ya se ha mojado.

El multimillonario egipcio es cristiano copto y sabe lo que es ser discriminado. Nader Daoud / Creative Commons

La idea de este magnate de la comunicación es comprar una isla deshabitada en el Mediterráneo para ayudar en ella a miles de refugiados y atenderles con dignidad. El cristiano egipcio lo ha definido así a través de Twitter: “Grecia o Italia me venden una isla, declararé su independencia, albergaré allí a inmigrantes y proveeré trabajo para ellos en la construcción del propio país”.

Cómo sería este refugio

Pese a que parece un sueño imposible, Naguib Sawiris declaró que va muy en serio y que contactará con ambos países. “Por supuesto que es factible. Hay decenas de islas desiertas donde pueden caber cientos de miles de refugiados”, llegó a asegurar a la agencia AFP.

Incluso se atrevió a dar datos y valoró las islas entre 10 y 100 millones, pues cabe recordar que Grecia ya ha vendido islas debido a la crisis, aunque el gran reto no sería éste sino “la inversión y la infraestructura”.

El empresario copto define este hipotético proyecto como “refugios temporales para la gente” para después “comenzar a dar empleo para construir casas, escuelas, universidades, hospitales”.

A pesar de todo, esta isla no tendría que ser un fin en sí mismo sino que podría ser simplemente un medio para que los refugiados no perezcan en el mar ni vivan en situación infrahumana. “Si las cosas mejoran, los que deseen regresar a sus países de origen, regresan”, sentenció Sawiris.

Pese a su convencimiento y optimismo, este buen samaritano reconoce la dificultad de su empresa. Admitió que se enfrentará a grandes obstáculos. Primero para convencer a Grecia o Italia y en segundo lugar el poder implementar regulaciones jurídicas.

Muchos se preguntarán por qué quiere gastarse tanto dinero y el motivo de meterse en un problema de difícil solución. Pero él como copto, a pesar de ser millonario, sabe lo que es la discriminación y ser los últimos en la sociedad. Su empeño es, por tanto, que los refugiados sean considerados simplemente como “seres humanos” puesto que “hasta ahora han sido tratados como ganado”.

Qué es ser copto

Ser copto es ser considerado en muchos casos un ciudadano de segunda. Y ello a pesar de ser multimillonario como Sawiris. Actualmente los coptos viven dispersos por todo Egipto y representan una minoría del 10 por ciento del país. Los propios coptos aseguran ser 11 millones en todo el estado mientras que las autoridades lo rebajan hasta los 7 millones.

En el mundo su número asciende a 60 millones siendo la religión mayoritaria en Etiopia y Eritrea. Tienen su propio Papa, Teodoro II, que vive en El Cairo. Existen también otras comunidades coptas católicas y ortodoxas, aunque mucho más minoritarias. Además, la situación que viven los coptos egipcios ha provocado que exista una diáspora en países como Estados Unidos, Canadá, Alemania o Francia.

Los coptos son en su mayoría ciudadanos relegados de segunda categoría aunque también existen ricas e influyentes familias cristianas en Egipto como la de este empresario. Pero su representación en el gobierno es bastante escasa y sus denuncias estriban en que se les ha marginado de numerosos puestos en la Justicia, las universidades o la Policía, entre otros.

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