Venezuela: el extraño caso de las Navidades negras

Extraña Navidad la de estos días. No tiene toda la bullaranga y desorden festivo de otros años. No suenan explosiones de artificios de pirotecnia, cada dos por tres, como era común antaño. La gente no va corriendo de un lado a otro, para compras o para abrazos. Un velo de melancolía cubre el sentir nacional, con tantos deudos lejanos, sea en el extranjero o en el otro mundo… o presos, que es otra forma de muerte.

Romper la tradición…

Una pregunta con respuestas existenciales tiene que ver con la Navidad. Sonará a debate escolástico, pero no pocos se planteaban al inicio de diciembre sobre la legitimidad de la felicitación navideña. Por supuesto que los deseos de próspero año nuevo han quedado en el tintero. Lo que ha estado acompañado por cierta retirada mediática de pensamientos credulones en astrólogos y adivinos, sobre lo que deparan las estrellas para el porvenir. Los vaticinios han caído en la desgracia del olvido. Es curioso que, en algún medio digital, hayan vuelto a aparecer al compás de la censura: cuanto mayor es el riesgo de informar lo realmente importante, más hace falta seguir “al aire” con publicaciones de contenido aséptico, que cubran las apariencias y, si distraen a los usuarios, mejor para el “sistema”. O sea, adivinos y astrólogos se dejan ver, pero con un gran sentido práctico y coyuntural.

Sin pretender respuestas de rápida digestión, no ha sido fácil reubicar el centro de la Navidad en el nacimiento del Niño Dios. Una situación de pobreza generalizada que pudiese recordar la narrada por los evangelistas. Aunque en el caso de aquella sociedad rural, con un pago diario para los afortunados trabajadores contratados, resultaba suficiente para vivir. El cálculo actualizado de un denario supera en dólares, pues algunos consideran que sería unos 35 dólares diarios, a los 5 que gana un trabajador al mes, en esta Venezuela. Que la Navidad sea la donación personal de Dios sin ofrecimientos materiales fuera darse a sí mismo, es un asunto que corrige las expresiones consumistas de festividades pasadas. Dios da en donación su propia persona, en la humanidad de su Hijo, para que nosotros seamos capaces de retribuirle con nuestra misma donación personal. Una Navidad “personalizada” equivale a subrayar la dignidad de la persona y la importancia de la curación de las relaciones interpersonales por encima de lo que no se puede obsequiar. Conlleva valorar a la familia, por ser familia; a los amigos, por ser amigos; a los vecinos, por ser vecinos… la magia de las redes sociales permite hacer llegar augurios con economía de megabytes. Porque lo personal supera el cálculo económico.

Pero tal cosa, como decía, no es de fácil digestión. No es lo mismo que el Niño Jesús, equivalente a los Reyes de otras latitudes, traiga un juguete modesto a que no traiga nada. Supone malabarismos y andamiajes dialécticos de no fácil adquisición para los padres ni de fácil comprensión para los hijos. Puede que en lugares como en el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga, de Barquisimeto, se repartan costosos juguetes, por bondad de la gobernadora, pero otras familias no tienen esa… ¿cómo decirlo?… ¿“ventaja”? ¿”privilegio”? Por supuesto que algunos familiares decían, en ese centro hospitalario, a sotto voce, “necesitamos medicinas, no juguetes”.

Pero es que el monopolio de juguetes y medicinas tienen el mismo fin: conseguir la dependencia total del Estado. Efectivamente, en otros estados, así como en la gran capital, los centros de salud pública necesitan que los pacientes consigan sus medicamentos o que particulares los donen. Esto último todavía se consigue en este estado. En otros no solo está prohibido, sino que las instituciones que funjan como tales, o como intermediarias, pueden ser tanto señaladas así como acosadas y hasta perseguidas, según comentan los entendidos.

Los juguetes tenían proporciones equivalentes a un salario mensual. El Estado está acorralado por las diversas sanciones internacionales, además de la mengua en la producción de petróleo. Tanto que un activista político, como es Julio Giménez “Coco” Gédler, llegó a preguntarse en un #BetaPolítico (videos donde comenta la situación política, haciendo un análisis y dibujando rumbos de acción, que se difunden por Whatsapp y Youtube), si la cacareada convicción de que Venezuela cuenta con las mayores reservas petrolíferas del mundo en realidad no sería otra de las mentiras vendidas con tanto éxito por el difunto presidente Chávez. No lo creo. Pero, por la torpeza en el manejo de la industria petrolera, así parecería. En años anteriores se crearon procedimientos para supervisar e intervenir almacenes e, incluso, jugueterías. Bajo pretextos de especulación y afines, o se remató prácticamente la mercancía o se decomisó. Viendo los juguetes la pregunta no es ni teórica ni retórica, sino práctica y concreta: ¿de dónde vendrán? El padre Palmar dice que de China, con calidad precaria.

Mientras tanto los políticos…

Las conversaciones en República Dominicana siguen pareciendo técnicas dilatorias. Una parte de la Oposición juega esa carta haciendo franco favor al gobierno. Delcy Rodríguez, presidenta de la ANC y hermana de “prohombre” Jorge Rodríguez, también oficialista, decía, entre risas, que el diálogo en Dominicana iba muy bien. La Oposición abulta el número de presos políticos y el gobierno los libera, según se dice: la verdad es que parecen fichas de intercambio. Los presos políticos reales no son liberados, en el sentido estricto. Se les conmuta la cárcel por la casa, pero igual carecen de libertad, hayan tenido o no juicio “justo e imparcial”. Según Foro Penal, solo han sido excarcelados (sacados de la cárcel, para cumplir sentencia en casa) a 44 presos, entre el 23 y el 25 de diciembre.

Hay una Oposición crítica, que ha buscado conformar un frente común, llamándose “Soy Venezuela”. Esta le rehúye a las negociaciones incondicionadas. Por cierto, que el nombre de “Soy Venezuela” fue rápidamente clonado por el gobierno: ellos, los del gobierno, crearon su grupo al que llamaron “Somos Venezuela”. Mientras el tiempo pasa y todo se deteriora más y más, la próxima reunión se fija para el 15 de enero. No hay el menor asomo de apertura de canal humanitario alguno, aunque la mengua se apodere de cada metro cuadrado de esta tierra.

Personas dignas de confianza me reportaron, en estos días, no solo la acostumbrada escena de gente sacando “comida” de bolsas de basura, sino de una fila de personas, organizada por la Guardia Nacional, detrás de un camión compactador de basura, para recoger las sobras que acaba de deshacerse una carnicería. Había que evitar el caos, por ende, la intervención de los uniformados.

El New York Times ha presentado un meticuloso artículo de investigación sobre el hambre en Venezuela. No solo dice de los niños que son expulsados de sus casas, porque no tienen qué darles las madres (como ha ocurrido en Barquisimeto y ha llenado pasillos del terminal de autobuses de la ciudad, por las noches, como barracones improvisados). Sino de niños que huyen de enclaves como Charallave, ciudad satélite de Caracas, para ir a las calles de la capital, porque en ellas se come mejor. Allí organizan bandas y defienden territorios, para controlar la basura. Y, si hay una pelea entre un miembro de una banda y otro de otra, la norma es no intervenir, aunque esta sea a muerte… ¿una forma de darwinismo social? Solo es válido intervenir si son varios de la otra banda los que atacan a uno de la propia…

Las últimas elecciones giraron sobre los beneficios que recibirían los votantes por el oficialismo. Promesas de cajas y perniles, como para una gastronomía navideña habitual. Pero ni las hallacas, un plato que proviene de los tiempos de la colonia y que goza de mezcla mestiza por combinar, en hojas de plátano, masa de harina de maíz que rodea lo que llaman las guarniciones: carne vacuna y porcina, con alcaparras, uvas pasas, aceitunas y, dependiendo de la región, pimentón y garbanzo, se dejó ver. El cálculo de cada una era de unos 50 centavos de dólar, por supuesto que en su versión magra. Las promesas de resuelve (es decir, de rebuscar lo necesario), se truncaron. Las cajas y bolsas de mercado que el gobierno prometió, esas no llegaron. Ni el pernil, por supuesto. La culpa es de las sanciones internacionales. No pudo traerse de Portugal, por las sanciones, dijo Maduro. Portugal aclaró que ellos no habían saboteado ninguna venta. Y la empresa lusa Raporal aclaró que no despachó el pedido, porque todavía se le deben 40 millones de euros. Ya se corrió la responsabilidad a la cercana Colombia. Del plato navideño, con ponche crema casero (bebida hecha de yema de huevos, leche, leche condensada y ron), no hubo rastros.

Las fatalidades a la orden del día

Pero hay revuelo en varias partes: unas son por hambre… otras por incumplimiento de las promesas ¿alguien protestará por el modelo político? Forma parte de la tragedia. A lo mejor está implícito ¿se protesta por el engaño, por la promesa incumplida o por el hambre? Todo hace pensar que el hambre va tendiendo el lazo.

¿no se parece esto a la eugenesia?

La salud es otra fatalidad. Enfermarse en Venezuela es una sentencia de muerte. No se consiguen medicamentos y los mismos seguros por enfermedad lucen escasos en su cobertura ¿qué seguro puede cubrir una inflación que ronda el 2000 %, con pronósticos de 6000% para el 2018? Además de la falta de medicamentos: un 80% de escasez en los inventarios nacionales. Pacientes trasplantados han perdido su trasplante. Pacientes de diálisis avanzan por el corredor de la muerte. Niños insulinodependientes se acercan al límite del no-retorno. Quienes necesitan retrovirales, no los haya. Se acude a la Defensoría del Pueblo, esa especie de Ombudsman, sin resultados ¿no se parece esto a la eugenesia? Sigue quedando las denuncias internacionales y la presión de otros países.

Los números de ingresos por familia simplemente no alcanzan. Se gana entre 5 y 10 dólares, unos 400 a 800 mil bolívares, si se tiene más de un ingreso familiar. Pero la cesta básica, esa que cubriría con holgura los gastos de una familia de 5 miembros, con alguna salida al cine y demás, está en orden de los 11 millones de bolívares (unos 110 dólares y unos 22 salarios mínimos). El drama es tal, que ya hay dos noticias serias, que corren por las redes, en las que familias han enterrado a sus familiares en los patios de sus casas… no serán las únicas… ni van a ser las únicas. Un sepelio cuesta 15 millones de bolívares. Los pensionados y jubilados se sienten sentenciados a muerte.

Un sepelio cuesta 15 millones de bolívares

A esto hay que añadir el colapso del dinero en efectivo y las pésimas conexiones para transacciones electrónicas. Hay gente que no consigue movilizarse por ese tema, como para pagar el transporte público. Los bancos pagan hasta 10 mil bolívares, que no equivale en estos momentos ni un pan. El padre José Palmar, sacerdote-periodista de origen wayú (una etnia de los indios guajiros), que se ha especializado en la fuente económica pero que se ha destacado como feroz opositor al gobierno (lo han llegado a dejar inconsciente en alguna golpiza), consideraba en su cuenta Twitter que el gobierno pensase en retirar el efectivo y chequeras, para controlar todo desde la moneda virtual que Maduro ha llamado “Petro” (https://twitter.com/PadreJosePalmar/status/945624186768281600 ) ¿será con el carnet de la Patria que se pague todo? Igual hay rumores sobre la estatización de la banca. Aunque el problema es con Juan Carlos Escotet, uno de los hombres más acaudalados de Venezuela, y Banesco, el banco de su propiedad. Ellos han sabido “bailar pega’o” con el Régimen, pero pueden haber caído en desgracia. Hay extrañas situaciones al interno del chavismo. Hay rumores que se quiere sacar de la escena a Diosdado Cabello. Así como se decía que se quería que este personaje encabezara un gobierno de transición favorecido por otros países. Muchos intereses y no muy claros tiene este personaje. Pero algunos como Rafael Ramírez, el hombre fuerte del petróleo y exembajador de Venezuela ante la ONU es una ficha en persecución ¿será real o un montaje distractor? ¿qué está ocurriendo? Hay rumores que no se aclaran. Pero Óscar Pérez, el inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) que se sublevó contra el Régimen hacia el mes de mayo, ha vuelto a aparecer y a robarse armamento (25 de diciembre) y luego difundir un mensaje para tomar las armas (26 de diciembre) ¿a dónde va a ir a parar todo?

Los que se han ido y los que se irán

En días pasados me tocó recibir, y días después despedir, a una persona en el aeropuerto de Barquisimeto. En este aeropuerto todavía las familias pueden ver partir y aterrizar los vuelos con sus seres queridos. Puede que sea una costumbre “carca”, pero quizás sirve para recordarnos lo que fuimos y lo que podremos volver a ser. Vi la alegría de quienes recibían a sus familiares que, como mostraban las expresiones de júbilo, tenían años que no se veían: de esa gente que decidió dejar el país y que, como muchos me han dicho, son los que mantienen desde afuera a sus familias. Vi también los que lloraban por aquellos que se iban, porque se van la primera vez o porque solo estuvieron de vuelta unos días. Se anuncia una oleada de emigrantes a partir de enero. Algunos irán en mejores condiciones, otros a lo que consigan. En Perú ya hay un barrio de venezolanos. Y el gobierno anuncia que los profesionales no necesitarán revalidar sus estudios. Durante muchos años la educación superior en Venezuela fue de altísima calidad. Los experimentos socialistas no sé cuánta merma le hayan hecho, fuera de las recién creadas universidades del régimen. Igualdad de oportunidades no equivale a igualdad de talentos o capacidades. Al final debería prevalecer los mejores dotados, para el bien de la sociedad, cosa que se prueba en el recorrido. Es lo mejor para la sociedad. De ahí que convenga un sistema de becas serio y una educación media de altura. Esto ha fallado.

En estos días me tocó el desafío de mantener en circulación mi carro (coche). Detalles que dejan en vilo, pues todo un ritmo de vida puede cambiar de la noche a la mañana (hay gente sin prisa, porque los objetivos de cualquier trabajo parecieran no conseguirse; en mi caso, como sacerdote, es distinto, pues no tiene equivalente económico lo que hago ni me motiva más). Mantenimiento y repuestos son desafíos que hacen que muchos vehículos estén varados. El transporte público escasea y la opción es subirse a camiones. Por ahora.

Si de cemento y gasolina se trata…

El problema de la gasolina (yo estuve 3 horas en una cola, y en otra de 45 minutos, por fortuna) lo quieren resolver con cupo de 35 litros por vehículo. Ya había restricciones en Táchira y Zulia, estados fronterizos, donde se utilizaba un chip. En el Zulia se señala como gran beneficiario a uno de los hijos del anterior gobernador, en la empresa que estaba a cargo del chip, esto hace al menos unos 5 años. Por supuesto que nada se investiga, lo cual hace que los rumores parezcan ciertos. Pero ahora se extiende a otros estados, so pretexto de evitar el contrabando a Colombia. Yo he visto el menudeo de la gasolina en la frontera, frente a la Guardia Nacional y Policía. Pero los grandes contrabandos son con cisternas propiedad del Estado. De hecho, en estos días se volcó un camión oficial con artículos de comida en vez de gasolina, cosa rara: iba por las trochas (caminos improvisados en la montaña) hacia Colombia… Así que lo más probable sea que se quiera extender este control en toda Venezuela. Esa es la táctica.

Pero otro desafío es para los que deben enfrentar alguna refracción, remodelación o construcción, por pequeña que sea. Los materiales se encuentran prácticamente monopolizados por el gobierno. El cemento se consigue en el mercado negro (o sea, el mismo de las cementeras del Estado, pero a precios liberados), por lo que hace que el traslado sea riesgoso. Se puede sufrir el decomiso, aunque los funcionarios, en muchos casos, prefieren el soborno. Quien dice cementos, puede incluir cabillas y otros afines, añadiendo los aditivos de diverso tipo. Si alguien consigue algo en una conocida cadena de ferreterías muy importante del país, puede obtener buenos precios. No le es posible ajustarlos a la inflación, pues están permanentemente supervisados. Porque cualquier pequeña libertad, por racional que fuese, puede conllevar la confiscación de la empresa. Pero fuera de eso…

Hacia donde vamos

Julio “Coco” comunicaba su análisis de la situación, como otras veces. Dice que la situación para el año próximo es inmanejable y con escasez de pronóstico. Que quien esté pensando dejar el país, que es hora que se vaya. Y el que se quede, que se prepare. Él es un activista que promueve y organiza acciones de calle. Esa es su ruta. Considera traidores a la mayoría de los políticos de Oposición. Ante el estallido que pudiese ocurrir, él creyó que el gobierno estaba promoviendo micro-conflictos: pequeñas protestas fácilmente controlables y reprimibles. A diferencia de una protesta generalizada, que complicaría mucho más cualquier panorama… Lo cierto es que varias zonas se están encendiendo. Y Maduro pidiendo mano dura a los cuerpos de seguridad. Quien sabe si vayan contra el gobierno o contra los pequeños privilegiados. Porque la complicada lección consiste en superar los vicios de la democracia y de estos 18 años: no hay cena gratis.

Comamos y bebamos que mañana moriremos

El tiempo pasa. Estamos a días del 2018. Pudiese ser cualquier mes del año. Se prevé mayor escasez. No puedo dejar de pensar cómo se prepararían y qué sentirían los pueblos de la antigüedad, cuando sabían que un ejército enemigo, como el del rey caldeo Nabucodonosor, iba a sitiar la ciudad durante meses hasta doblegarla por hambre…


Queda otra imagen sobrecogedora: los atenienses, ante la peste, se decían “comamos y bebamos que mañana moriremos”. O la liviandad de Petrarca en el Decamerón: refugiarse cada quien, en lugares seguros para disfrutar del momento presente, sin hacerse preguntas por el más allá o el sentido de la vida, sino huir al mundo paralelo del humor...

Mis convicciones no me permiten compartir estas visiones. Queda la esperanza y la noción del deber cumplido, además del sentido de eternidad. Hay en optar por Jesús y como Jesús. No por ello esta situación deja de arrastrarme hacia plantearme preguntas, con un silencio como respuesta: ¿la conciencia de quienes detentan el poder en Venezuela, además de la conciencia de sus subordinados, no sentirán escalofríos ante el drama y su responsabilidad moral que van a tener, ante Dios y la historia? ¿qué les van a decir a sus familias más adelante? Y ¿los pueblos del mundo, que van cayendo en cuenta de lo que ocurre en este país, van a ladear la mirada ante lo que está pasando y su costo, por usar solo un parámetro, en vidas? ¿van a preferir recorrer los laberintos de las quimeras para dar batallas nominalistas en vez de llamar al pan, pan, y al vino, vino? La tenaza de lo crudamente real aparece en los extremos ideológicos y geográficos. En medio está el llamado mundo civilizado. Una tenaza se cierne sobre ella. El presagio es que pueda crujir como una nuez. Al final los pobres siempre son la medida de cuán humana resulta nuestra humanidad…

Al resto del mundo les deseo una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo. A los que viven en estos confines, que la Navidad, como nacimiento del Niño Dios, de la felicidad y paz interior. Con esto es posible enfrentar el año venidero que, si nos ponemos de acuerdo, no será próspero pero lo torceremos para que sea mejor…

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