Una mirada a la realidad editorial en Paraguay


Al hablar de edición literaria en formato digital en Paraguay, muchos autores no dudan en sacar los crucifijos para evitar ser expuestos ante «el mal de la piratería» y las violaciones de derechos de autor. La principal causa de esta repulsión a innovar, a pesar de lo inverosímil, yace en el modelo de negocio mismo de las editoriales nacionales que, a diferencia de las de otros países, exigen, en la mayoría de los casos, a los escritores que solventen el gasto de impresión de sus obras; en lugar de pagar al dueño de la obra por los derechos de publicación y distribución, además de negociar un porcentaje de las ventas a cambio de encargarse del proceso de producción por completo.

Este sistema, respaldado en argumentos como el de las bajas ventas que no permiten a la editorial asumir el riesgo por su cuenta, compromete al escritor de a pie a estar atento ante cualquier señal de distribución ilegal de su trabajo, ya sean las tradicionales fotocopias o por métodos más actuales, como el escaneado y posterior conversión a formato .pdf para su distribución.

Para probar esto, me remito a una nota del diario Última Hora con fecha del 31 de enero de 2013; las negritas son mías:

El escritor Óscar Pineda comentó que los libros impresos tienen costo, mientras los e-books la mayoría de las veces se consiguen de manera gratuita. Consideró que además de una Ley del Fomento del Libro, “los derechos de autor son elementales”.
“En Paraguay, que aún protege a los autores, todavía estamos informáticamente atrasados con relación a los países del primer mundo, en los cuales apenas se publica un libro con mucho éxito y al día siguiente ya está la versión digital en internet. Tenemos esa ‘ventaja’, por decir así, por la cual nuestros libros todavía no están tan pirateados, esa es la realidad”, señaló.
Agregó que el e-book es un fenómeno que avanza, por lo que en su opinión hay que considerar la falta de normas, aunque el país siga siendo un paraíso escondido para los libros impresos, dijo. [1]

Es por todo esto que sea muy previsible esperar que a tal inversión por parte del autor para la publicación de su obra, le siga una encarnizada reticencia a incursionar en el campo del eBook, formato de fácil distribución a través de la red y que no pocas veces ha generado más de un dolor de cabeza a los propietarios de editoriales y derechohabientes de una publicación.

Si bien existe la piratería, los daños infligidos al autor, desde mi punto de vista, no resultan tan graves como en el caso de las obras impresas, puesto que el proceso de producción del material no requiere de mayor inversión que el pago a un corrector encargado de dejar el texto presentable y a un diseñador de portada; aunque cabe destacar que el autor puede arriesgarse y encargarse por completo incluso de esos aspectos si es que posee los conocimientos y criterio adecuado para obtener resultados satisfactorios.

Siguiendo con el mismo espíritu autodidacta, el escritor puede encargarse del marketing de su obra; aprendiendo sobre la marcha a cerca de las estrategias y prácticas adecuadas para obtener una mayor visibilidad en internet y las redes sociales.

Reconociendo que la principal causa de la piratería en el mundo son las trabas impuestas por las mismas empresas de la industria cultural a la accesibilidad de sus productos — y a esto hay que sumar los precios inflados por los gravámenes de importación y otros aranceles — , el incurrir en la edición en formato digital supone para los escritores, más que nada, un avance antes que un retroceso en el intento de obtener ganancias con el producto de su labor creativa.

Kim Dotcom resume el párrafo anterior con este tuit, y cómo no darle la razón cuando nos fijamos en las noticias de como, por ejemplo, el streaming de música supera en modo amplio a la venta de materiales en formato físico y a las mismas descargas, estas últimas que en su momento fueron la gran preocupación de la industria musical.

La instantaneidad y disponibilidad en múltiples plataformas así como lugares del mundo, sumadas a un precio justo que se obtiene, en el caso de los eBooks, eliminando los intermediarios — transporte y distribución, imprentas e incluso las mismas editoriales — son los principales factores que permitirán a los escritores paraguayos el alcanzar a un público que cada vez lee más desde sus dispositivos y en cualquier lugar y momento.

Entonces, ¿cuál es la verdadera excusa de las editoriales para no incursionar en la edición digital de una vez por todas? Porque el argumento de que en primer lugar es necesaria una actualización de la Ley del Libro[2] para así poder incursionar en el mercado de la lectura digital es simplemente de pusilánimes. Esperar a que el Estado regule la actividad, para luego decidir si vas a intentar hacerte un espacio y — probablemente convertirte en un pionero a nivel nacional en edición digital — , dice más sobre la realidad de actividad editorial en Paraguay que las ferias y tertulias literarias.

Las editoriales paraguayas necesitan de manera urgente un cambio de página, un cambio que debe ser promovido por todos aquellos dedicados a la actividad literaria, empezando por los escritores y lectores; los primeros buscando una alternativa para llegar a más personas aprovechando las nuevas tecnologías, y los últimos exigiendo contenidos digitales y de calidad para una mejor lectura.


  1. Fuente: Editores y escritores buscan incorporar los e-books a Ley del | UH Digital http://www.ultimahora.com/editores-y-escritores-buscan-incorporar-los-e-books-ley-del-libro-n596790.html
  2. Fuente: “Es notoria la necesidad de una Ley del libro actualizada” | La Nación (fuera de línea) https://www.evernote.com/shard/s297/sh/a831e6a6-d265-4ad0-834b-608a40d2469e/3073d12ad18107b4fafa8e52c4b75628
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