El órgano de Hans

Enfrentarse a un combinado de Christopher Nolan y Hans Zimmer es como comer un sugus. Al principio siempre parece demasiado duro; cuando consigues ablandarlo se convierte en una masa densa que se pega a los dientes, pero poco a poco se deshace dejando un regustillo afrutado. La colaboración de ambos nos ha regalado alguna de las melodías más intensas, memorables y fusiladas de la última década. Minimalismo no es un término que podamos asociar a los planteamientos sonoros y musicales de ninguno de los dos, pero la -como era de esperar- espesa y grandilocuente banda sonora de ‘Interstellar’ acierta en gran parte por cómo se entrelaza conceptualmente con las ideas que emanan de la historia.

Ambos han contado la anécdota varias veces. Chris le pidió a Hans que escribiese una hoja de música a partir de una sola pauta, la fábula sobre un padre y un hijo, y sin conocer nada más sobre el proyecto. La respuesta fue una melodía compuesta por cinco notas que después se convertirían en el núcleo temático en la partitura de ‘Interstellar’. A partir de esa base, Zimmer ha trabajado mucho aplicando la esencia de la historia en la música, y se percibe en cada detalle. Él jamás trabajaría sin un grupo amplísimo de cuerda (¿cómo no hacerlo y aplicar musicalmente la teoría de cuerdas?) pero la estrella absoluta de la función es un órgano de 1926 que se encuentra en una iglesia de Londres.

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Originally published at domingodecine.com on November 26, 2014.