Ilustración por Ale Ramírez

Una noche de Internet of Things en Aerolab

¿Y si le ponemos internet a una maceta?

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El pasado 9 de marzo realizamos nuestra primera Hackatón en Aerolab. Nos sumergimos en el universo del Internet of Things o Internet de las Cosas y, al final del día, pudimos prototipar tres productos funcionales: una planta inteligente que le notifica a los usuarios cuándo necesita agua, una simpática mascota luminosa que reacciona ante la actividad de nuestras cuentas de redes sociales y un scoreboard para llevar el registro en nuestro website de los partidos de ping pong que jugamos en la oficina.

Ya desde fines de 2015 veníamos coqueteando con ideas que queríamos prototipar, objetos que queríamos conectar a internet, y para eso compramos un puñado de Particle Photons — aparatitos que permiten conectar prácticamente cualquier sensor a internet, y a partir de instrucciones que se dan de forma remota, actuar sobre el mundo. Tuvimos estos Photons tirados por la oficina hasta que nos decidimos por inaugurar la temporada de hackatones con la excusa perfecta: pizzas e internet de las cosas. Pusimos una fecha, enviamos mails, escuchamos propuestas de trabajo, ideas alocadas y otras bastante sensatas y empezamos a prepararnos.

En la previa al evento fuimos haciendo una introducción al IOT para quienes no conocían y nos dedicamos a indagar en los proyectos que fueron surgiendo dentro de Aerolab. La respuesta, si bien en un principio fue tímida, terminó siendo interesantísima: se propusieron 14 proyectos que en su mayoría terminaron volcados en HackDash.

Si bien algunos de los desarrolladores de Aerolab traían experiencia de otras hackatones, esta era la primera experiencia del estilo para la mayoría de los participantes. Por eso fue importante tener bien definidas tanto las expectativas como las limitaciones del evento. Así en los días previos a la hackatón elegimos cuatro proyectos que confiábamos en que podían llegar a buen puerto en apenas 6 horas de trabajo. La selección se hizo no porque no confiáramos en los otros proyectos, sino porque queríamos asegurarnos de dejar a todos entusiasmados y con la sensación de haber realizado sus ideas.

Creemos en la importancia de trabajar horas y horas en proyectos que no llegarán a ningún lado porque son esas mismas experiencias las que nos ayudan a mejorar las decisiones que tomamos frente a nuevos desafíos. Pero para eso debemos primero armarnos, sentirnos confiados de lo que podemos hacer y de que, efectivamente, podemos lograr resultados interesantes a partir de nuestro esfuerzo.

Internet of Things, sin romper nada

La dinámica del encuentro consistió en presentar las actividades que íbamos a realizar, inaugurar la temporada de hackatones en Aerolab, y de la mano de Cristian Reynaga (referente en arte y tecnología y fundador de IOTBUE) introducir el estado del arte respecto del IOT en Latinoamérica y en particular en Argentina. Esta introducción nos sirvió para situarnos respecto de lo que se está haciendo y empezar a percibir mejor hacia dónde va la industria y cuál es el mejor lugar en el que inscribirnos si queremos desarrollar algo para el Internet de las cosas.

Cristian Reynaga, introduciendo el Internet of Things en nuestra primera hackatón.

Una vez terminada la introducción presentamos los proyectos en los que íbamos a trabajar. En esa instancia nos interesaba que quienes habían propuesto proyectos tomaran el rol de líderes y presentaran su idea, de algún modo vendiéndosela al resto de participantes, que momentos luego tendrían que elegir a qué proyecto sumarse.

Los equipos trabajando en el kickoff de sus proyectos.

Planto (Internet de las Plantas)

Este proyecto, propuesto por Dafna, surgió del interés por monitorear el estado de plantas de forma remota. En su versión original, el proyecto consistía en un esquema de sensores (humedad, nutrientes, pH, etc.) y un panel accesible por internet que permitiera verificar el estado de una o varias plantas. Como nice to have se contemplaba la posibilidad de actuar sobre la planta, por ejemplo activando un sistema de riego.

Twitter Firefly Jar / Internet Status

La idea detrás del Twitter Firefly Jar, propuesto por Patricio, era tener un frasco con “luciérnagas” que dependiendo de alguna actividad en internet (en este caso, alguna interacción en Twitter) se prendieran de distintas maneras.

Es una linda idea que da vueltas por internet y una hackatón es excusa perfecta para tomar las ideas que nos rondan hace semanas para hacerlas prototipos. Por otro lado, con el proyecto de Internet Status, propuesto por Sergio Behrends, lo que queríamos lograr era tener un sistema más o menos confiable para conocer el uptime de las conexiones de la oficina, que además haría las veces de sistema de uptime de suministro eléctrico — no olvidemos que acanohayluz.com.ar surgió del trabajo conjunto de Aerolab y Celestineia.

Ping Pong Scoreboard

Como dije justo antes de su presentación, este proyecto fue el niño mimado de la hackatón, y casi que fue una de las primeras motivaciones para dedicarle una hackatón al Internet de las Cosas. Desde hace un mes, que nos mudamos a una nueva oficina de rechupete, que contamos con una mesa de ping pong de lujo. El merecido descanso mental luego de diseñar por horas o programar como si se acabara el mundo es irse a jugar un partido de ping pong, y como en Aerolab varios somos arquetipos del complicar innecesariamente todo, surgió la idea de un sistema conectado a internet para contar los puntos en un partido de ping pong y mantener registro de los equipos y jugadores, así como la posibilidad de mostrar un ranking en la sección de Cultura del sitio de Aerolab.

El proyecto fue sugerido inicialmente por Sergio Behrends y Roberto e inmediatamente obtuvo el interés del resto de jugadores de ping pong, una manada de lo más entusiasta.

Cuando ya casi se asomaba la medianoche y aparecían los primeros bostezos, luego de comer tanta pizza y tomar Coca-Cola, empezaron las preguntas por cómo ibamos a seguir. Las buenas noticias son que en no mucho tiempo inauguraremos un espacio dedicado a los inventos que surjan en Aerolab, nuestro propio taller de inventos, mejor conocido como makerspace. Y en realidad no hay malas noticias.

Desde esta primer experiencia forzándonos a jugar entre cablecitos y objetos conectados a internet, las ideas no pararon de amontonarse, chocar y mutar en otras ideas. Los tres proyectos siguen vivos desde su concepción y cuando la rutina lo permite (“el trabajo de verdad”, digamos) nos hacemos el tiempo para seguir metiendo mano y mejorándolos. Al tener un espacio de experimentación esperamos motivar a que no haya límite a lo que desde Aerolab proponemos ni al perfil de inquietos y curiosos que buscamos en nuestra gente.

¡Muchas gracias a todos por participar! Y gracias a Ale Ramírez por la ilustración y a Adri Somoza, Guillermo y Dafna por las fotos.

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