ADIÓS CAPITÁN

por Alejandro Fabara Torres, publicado en Diario LA HORA

Era un sabio que conocía todas las cosas simulando que las ignoraba para seguir aprendiendo” así describe a Umberto Eco, el periodista español Juan Cruz. La noche del viernes 19 de febrero en su casa de Milán el filosofo, semiólogo y escritor italiano falleció a sus 84 años.

El Castello Sforzesco, joya de la arquitectura milanesa que Eco podía ver por la ventana de su casa, fue el escenario del acto civil para despedirlo. En la actualidad es asombroso que todo un filósofo, semiólogo y crítico explique que para entender la cultura de masa, antes hay que conocerla y amarla. Él sabía que no podía escribir sobre un pinball sin antes haber jugado con uno.

El cáncer no le quitó sus tres rasgos característicos: la curiosidad, la ironía y un vaso de whisky. Por la enfermedad el doctor le había recetado dejar de tomar alcohol, o al menos que solo bebiera whisky. La receta fue lo único que necesito para seguir tomando whisky,en vaso corto, sin hielo, como si acompañara sus espaguetis con una medicina. Mario Andreose, su editor, cuenta que escribió hasta el final. Solo los últimos tres días de su vida dejo de hacerlo.

Decía que cuando leemos un libro, no debemos preguntarnos qué dice, sino qué significa. Así el misterio de ‘En el nombre de la rosa’ convirtió a más de 30 millones de personas al habito de la lectura. En ‘Número cero’ tocó de forma crítica la crisis del periodismo moderno. Muchos seguimos descubriendo todas las elaboradas referencias de ‘El péndulo de Foucault’. Y en ‘Construir al enemigo’ convirtió al ensayo en un género en el que cabe todo.

Odiaba las frases prefabricadas y los lugares comunes, por lo que para evitar los inevitables titulares, ordenó que la noticia de su fallecimiento sea acompañada de la publicación de su nuevo libro: ‘Pape Satán Aleppe. Crónicas de una sociedad líquida’. El capitán se ha ido dejándole un mensaje al mundo entero. Umberto Eco no quiere que lo lloren, él quiere que lo lean.