DE LAS ENCUESTAS

por Alejandro Fabara Torres, publicado en Diario LA HORA

Las encuestas no reflejan verdades, sino simplemente miden efímeras opiniones de la gente acerca de distintos temas. Sin el panorama electoral definido las estadísticas son irrelevantes, y más aún cuando faltan meses para la elección. Al entender de Santiago Nieto, experto en el tema, suponer que las elecciones se deciden cada vez que se hace una encuesta es falta de experiencia que desespera a los candidatos y los hace tomar malas decisiones.

Este juego de números nos da la sensación de que la única razón por la que hay elecciones es para averiguar si las encuestas acertaron. Nuestra actualidad política está sumida en una guerra de encuestas. Todos quieren aparecer con los mejores números para justificar sus candidaturas y convertirse en los «legítimos adversarios» del gobierno.

El punto clave de esta situación es saber hacer encuestas de forma técnica y, sobre todo, qué tipo de medición se debe hacer en cada etapa del proceso electoral. Hablar de intención de voto cuando aún no se han definido los nombres que irán en la papeleta es un tiro al aire. Cada paso o decisión que tomen los aspirantes representará un cambio en sus números. No sabemos aún que tanto aportarán Andrés Páez y Mauricio Rodas a la candidatura de Guillermo Lasso, tampoco tenemos el dato de cuánto mejorará Cynthia Viteri tras su distanciamiento de Ramiro González. De igual forma, nos debemos preguntar si las coincidencias de Jimmy Jairala con el gobierno afectarán la imagen de Paco Moncayo como un candidato de «oposición». Las encuestas miden la intensidad de los sentimientos de los electores en el momento que son preguntados y esa afinidad es muy volátil.

Otro error es pensar que al ponerse segundos en las encuestas la gente se convencerá de que son «la única opción» para vencer al que va liderando. Sepan bien que la gente no cree mucho en las encuestas. La gente mide el ambiente en el cara a cara, en las conversaciones en la calle, en la fila del banco, cuando se sube al taxi o almuerza el domingo con la familia.