ENTRE COMILLAS

por Alejandro Fabara Torres, publicado en Diario LA HORA

«Tantas palabras que necesitan estar entre comillas» así describió el novelista V.S. Naipaul a América Latina después de visitar Argentina en los ochentas. El significado de las palabras ha disminuido: periodista, profesor, industrial, biblioteca, artista, universidad. Ahora, todas se escriben entre comillas.

Esta excepcional metáfora explica muy bien la complejidad de nuestra realidad, una realidad que con frecuencia no es lo que parece. Aunque la referencia del premio Nobel de literatura británico haya sido en el siglo pasado, muy bien podría ajustarse al siglo XXI. Vivimos un mundo lleno de «policías» que cometen delitos, «ministerios de Defensa» que persiguen ciudadanos, «escuelas» que no enseñan, «hospitales» que no sanan o «empresas privadas» que existen solo gracias al Estado. Las instituciones de este siglo tampoco cumplen totalmente los objetivos razón de su existencia.

Las comillas están regadas por todo el mundo. Rusia, por ejemplo, hace poco envió «voluntarios» a luchar en Siria. Lo que no se dice es que estos «voluntarios» se parecen mucho a los «militantes nacionalistas prorrusos» que invadieron Crimea. La China «comunista» es base del capitalismo del mundo entero. En muchos países proliferan «medios de comunicación independientes», que obviamente no lo son porque están controlados por el gobierno de turno.

Nuestro país no se salva. «Tribunales electorales» que se hacen pasar por «imparciales» en unas elecciones «democráticas» que garantizan a todos los candidatos «igualdad». Este escenario hace que conceptos como «democracia» o «separación de poderes» deban llevar comillas porque cada vez su significado pierde fuerza. Y no son solo los países, las organizaciones internacionales también viven de las comillas. La «Carta Democrática» de la OEA no se aplica cuando hay flagrantes incumplimientos del «orden democrático».

Será que estamos frente a otro «siglo de las comillas» donde los conceptos, las instituciones y los principios ya no son lo que deberían ser.