FIDEL Y CUBA

por Alejandro Fabara Torres, publicado en Diario LA HORA

Michelle es una niña cubana de casi 6 meses, su madre la tiene entre sus brazos mientras explica que la llamó así por la esposa de Barack Obama. Nació el 20 de marzo de 2016, el mismo día que el Presidente de los Estados Unidos aterrizó en la Habana. Visita que se hizo posible luego de que en 2014 Estados Unidos y Cuba anunciaran el comienzo de las conversaciones para restablecer las relaciones diplomáticas congeladas por más de medio siglo. Michelle será una niña sin fobias ideológicas y con esperanza en su horizonte.

El anuncio Obama, según los analistas, fue comparado con la caída del muro de Berlín y lo definieron con pomposos nombres: la muerte de la Revolución, el fin del telón de azúcar o el deshielo. Todo eso ahora pierde brillo por la desgastante cotidianidad de los cubanos. Lo que la tregua logró fue frenar las constantes consignas ideológicas y evidenciar las carencias y falta de libertades en la isla.

Fidel Castro ha celebrado sus 90 años al puro estilo de la revolución: espectáculo y culto a la personalidad. Pero esta vez todo apunta a que era más una despedida, que una celebración. Castro se irá de este mundo sin poder cumplir con las promesas que hizo en su discurso «La historia me absolverá» de 1953. Ese mismo discurso luego se convertiría en el programa político de la Revolución que lo llevo al poder en 1959. El programa que ha mantenido a Cuba estancada social, económica y políticamente durante más de cinco décadas. Tanto las promesas de Castro como su programa político han corrido la misma suerte: existir sólo en el territorio de la demagogia populista que, pese a la luz de sus evidentes y sucesivos fracasos, aún deslumbra a unos pocos en América Latina y Europa.

La pequeña Michelle y Fidel Castro estarán en los libros de historia. El líder de la Revolución atrapado en el capítulo del siglo XX. Ella, junto a otros miles de cubanos, protagonizaran un capítulo sin batallas diplomáticas por ideologías caducas. Espero que un capitulo en el que Cuba vuelva al mapa del mundo.