James Comey, ex director del FBI, jurando decir la verdad ante la Comisión de Inteligencia del Senado.

LAS CLAVES DE LA DECLARACIÓN DEL EX DIRECTOR DEL FBI QUE PODRÍA HUNDIR A TRUMP

por Pedro Schwarze y Constanza Cruz, publicado en LA TERCERA

Aunque se negó a acusar al Presidente de Estados Unidos Donald Trump de algún delito —como el de obstrucción a la justicia—, al menos en la audiencia pública ante el Comité de Inteligencia del Senado, el ex director del FBI James Comey, quien fue despedido el pasado 9 de mayo, lanzó duras críticas contra el mandatario. Expresó la desconfianza que sentía por él, reconoció que no supo cómo lidiar con sus comentarios e insinuaciones, admitió que filtró sus notas, y dijo que anhela que existan grabaciones de sus conversaciones con el mandatario. Sus palabras fueron la continuación de las siete páginas de la declaración que presentó ante el comité y que fueron hechas públicas el miércoles. Estas son las claves de su comparecencia.

LA DESTITUCIÓN

James Comey tomó la palabra para hacer una declaración previa en la que sostuvo que sabía que «podría ser despedido por un Presidente por cualquier razón, o sin ninguna razón». Por este motivo dijo que cuando supo que había sido despedido «inmediatamente volví a casa como un ciudadano privado». Pero fueron las explicaciones que empezó a entregar Trump las que lo confundieron y lo preocuparon, por lo que decidió responder a las palabras del mandatario. Comey también ocupó su tiempo inicial para dirigirse a su ex colegas del FBI. «Lamento mucho no haber tenido la oportunidad de despedirme de ustedes correctamente. Fue un honor en mi vida haber trabajado con ustedes, de ser parte de la familia del FBI. Y los echaré de menos por el resto de mi vida», dijo.

LAS FRASES DETERMINANTES

Durante las preguntas a la que fue sometido por el Senado, Comey dijo que «no creo que me corresponda decir si las conversaciones que tuve con el Presidente (sobre la investigación de la trama rusa y el ex asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn) fueron un intento de obstrucción (a la justicia). Lo tomé como algo muy perturbador. Muy preocupante». Aseguró que «el gobierno decidió difamarme y, más importante, difamar al FBI, al decir que el buró estaba desorganizado, que el personal había perdido confianza en su líder». Dijo que no sabía por qué fue despedido: «Tomo la palabra del Presidente de que fui despedido por la forma en la que dirigía la investigación rusa y la presión que esto ejercía sobre él». Y al ser consultado sobre la intervención rusa en las elecciones del año pasado en las que Trump resultó ganador, declaró que «no hay ninguna duda de que Rusia interfirió en las elecciones estadounidenses (…). Hubo un esfuerzo masivo de parte de Moscú de afectar las elecciones presidenciales estadounidenses, y el FBI supo de los intentos de hackeo de parte de los rusos desde fines de 2015»

RESPALDO ANTES MENTIRAS

Al ser consultado sobre la razón que lo llevó a escribir lo que hablaba y lo que sucedía en sus reuniones con Donald Trump, James Comey explicó que en el primero de esos encuentros, cuando aún no asumía el nuevo gobierno, «yo estaba solo con el Presidente» y en ese encuentro se «hablaba de asuntos que tocan la responsabilidad central del FBI y que se relacionan con el Presidente». «Me preocupaba honestamente que pudiera mentir acerca de la naturaleza de nuestra reunión, así que pensé que era realmente importante documentarlo», destacó. «Sabía que podría llegar un día en que podría necesitar un registro de lo que pasó, no sólo para defenderme, sino para proteger al FBI».

LA FILTRACIÓN

Comey explicó que filtró a través de un amigo el contenido de sus anotaciones de las conversaciones que mantuvo con Trump después que éste amenazara por Twitter con la publicación de «cintas», es decir, las conversaciones grabadas de esos encuentros. «Por Dios, espero que existan realmente grabaciones de esas conversaciones», dijo el ex director del FBI. Fue entonces que filtró sus anotaciones a un amigo, un profesor de Derecho de la Universidad de Columbia, quien a su vez se las entregó a un periodista. Según el diario The Washington Post, el mencionado profesor es Dan Richman. Esa acción, sostuvo Comey, la hizo como ciudadano privado y dijo que no decidió acudir directamente a la prensa porque pensó que sería «como alimentar gaviotas en la playa».

EL MOMENTO MÁS TENSO

Un momento de especial tensión se vivió cuando la senadora Dianne Feinstein le preguntó a Comey por qué no había sido más firme con Trump cuando en el Salón Oval le insinuó dejar de investigar al entonces asesor de Seguridad Nacional, el general Michael Flynn, quien luego terminó renunciando por sus vínculos con Rusia. Una insinuación que fue interpretada por Comey como «una orden». «No lo sé. Estaba tan sorprendido por la conversación que lo escuché y lo único que pensaba era ¿cuál debería ser mi respuesta? Y por eso elegí muy cuidadosamente las palabras», respondió el ex jefe del FBI y confió en que si tuviese otra oportunidad «lo haría mejor».

«VAMOS A PELEAR Y GANAR»

Poco después de que Comey terminara su comparecencia pública ante el comité senatorial, comenzó la respuesta del lado del Presidente estadounidense. La portavoz adjunta de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, rechazó los comentarios del ex director del FBI y aseguró que Trump «no es un mentiroso». El abogado de Trump, Marc Kasowitz, sostuvo que su cliente «jamás sugirió o dirigió» a Comey para dejar de investigar a nadie. Kasowitz negó también que Trump pidiera a Comey lealtad «ni en forma ni en sustancia». En tanto, el mismo Presidente evitó responder directamente a las acusaciones, pero aseguró que «vamos a pelear y ganar», ante un grupo de simpatizantes en una reunión con gobernadores y alcaldes. También Trump tildó a los demócratas de «obstruccionistas». «Son unos obstruccionistas. Se han ido tan a la izquierda que puede que no sean capaces de regresar», aseguró.