NO ESTÁN SOLOS

por Alejandro Fabara Torres, publicado en Diario LA HORA

“¡ÁNIMO! Estamos con ustedes” se puede leer en una de las tantas latas de víveres que van camino a la costa ecuatoriana para ayudar a quienes más nos necesitan en momentos como este. El lado más solidario de los ecuatorianos, y del resto del mundo, ya se ha puesto en evidencia, la ayuda no para de llegar a los sectores más afectados por el terremoto.

Un evento inesperado como este no da tiempo a generar estrategias de prevención colectivas o individuales. El sentimiento de impotencia y las reacciones emocionales bloquean las funciones defensivas necesarias para afrontar un desastre. Pasada la tragedia, las víctimas continuarán experimentado ansiedad, temor y duelo. La alteración emocional es otro de los grandes problemas contra el que debemos luchar en estos momentos. Los desastres deterioran nuestras sociedades, desorganizan familias, se pierden vidas, bienes y la salud mental de nuestra gente se trastorna por el dolor de la destrucción.

Todo ser humano tiene un nivel de resilencia. Esta es la capacidad para resurgir de la adversidad, adaptarse a una nueva realidad, recuperarse y seguir con la vida. Esta es quizá una de las características más fuertes de los ecuatorianos. Nuestra historia es evidencia de aquello. Es necesario explicar un desastre de forma tal que ayude a la gente a restablecer cierto sentido de orden o lógica en la vida.

Hoy, hay que pasar página. Debe empezar el proceso de reconstrucción, que no solo tiene una manifestación material, sino también con el trauma psicológico, social y cultural. La recuperación emocional es una de las más importantes metas de la reconstrucción. En lugar del apoyo social necesario, las víctimas suelen ser tratadas con lástima, situación que no ayuda a reponer su autoestima. A más de lo material, nuestros compatriotas necesitan de nuestro apoyo psicológico, de nuestro ánimo, de un abrazo solidario sincero, de unas palabras de aliento haciéndoles saber que no están solos.