
OBAMA, EL OPTIMISTA
El presidente, Barack Obama, aparece en el centro del escenario del Wells Fargo Center en Filadelfia y todo queda claro: es la estrella de la Convención Demócrata. El público no lo deja ni abrir la boca y ya esta rendido a su carisma. El objetivo de esta noche es vender una visión optimista de la actualidad estadounidense, para contrarrestar la tenebrosa imagen que pintan los republicanos. Ese tono positivo que lo caracteriza ha sido recurrente en los demás discursos de la convención.
«¿Cómo no voy a ser optimista, con las cosas que hemos superado?», pregunta al auditorio recordando la crisis financiera y a Bin Laden.
Se toma un momento para hablar del Partido Republicano. Obama siguió de cerca la convención y sintió un clima extremadamente pesimista, lleno de odio y división. «Esa no es la América que yo conozco» dice.

Ahora, ¡a lo que se vino!. Recuerda cuando fue rival de Hillary en 2008 y explica que «fue duro porque Clinton es dura». Su relación fue complicada. Las primarias demócratas de 2008 fueron peleadas, pero Obama la nombró Secretaria de Estado y Clinton aceptó juntar esfuerzos con quien la había vencido. Esa es una muestra el sincero respeto que tiene el presidente por la primera mujer nominada a la presidencia de los Estados Unidos.
«Nada te prepara de verdad para lo que te exige el despacho oval. Hasta que has estado sentado en esta mesa no puedes saber lo que significa lidiar con una crisis global o enviar a los jóvenes a la guerra», ha dicho Obama, pero Hillary sí ha estado ahí, en esas reuniones donde se toman esas decisiones. Y, añade, que ella «nunca abandona».
El momento de la noche llega cuando suelta esta frase: «No ha habido hombre o mujer más cualificado… ni Bill, ni yo… que Hillary Clinton para servir como presidente de Estados Unidos”. La convención enardece y los aplausos llueven.
A diferencia de los republicanos, los discursos demócratas muy poco han topado el tema del terrorismo y la seguridad. Pero Obama si habla de ello y empieza diciendo que «Clinton es respetada en todo el mundo, no solo por los líderes sino por la gente que trabajan para ellos». Y sigue: «La gente de fuera de Estados Unidos no entiende lo que está pasando en estas elecciones porque conocen a Hillary, saben que tiene el criterio y la experiencia para enfrentar el terrorismo y yo sé que no parará hasta derrotar el ISIS» sin castigar «una religión entera» aclara.

Obama ha nombrado a Clinton como mejor garante de su legado. Defiende su experiencia y dice, entre otras cosas, que ella impulsará una política migratoria correcta, frente a la promesa de Trump de construir un muro entre Estados Unidos y México. «Ningún muro puede contener el sueño americano» sentenció. Hoy, Obama ha empezó a despedirse de su presidencia, a apenas seis meses de dejar el cargo. No se olvida del contenedor de Hillary. Hace un guiño a los seguidores del popular Bernie Sanders: «Todos deberíamos ser tan persistentes».
El presidente Obama hace un llamado a los estadounidenses a sumarse a la «audacia de la esperanza», a votar por Hillary Clinton como nueva presidenta de la nación.
Y así termina otro de esos discursos vigorosos, lleno de frases redondas y optimismo, a los que acostumbra Barack Obama. Y ¡sorpresa!, aparece Hillary Clinton en el escenario, se abrazan, saludan al público y dejan la mejor postal de la Convención Demócrata.