PELÍCULA POPULISTA

por Alejandro Fabara Torres, publicado en Diario LA HORA

«No sabría definir la pornografía pero la reconozco cuando la veo» así explicaba su decisión el juez Potter Stewart en 1964 cuando el estado de Ohio demandó a Nico Jacobellis por exhibir en su teatro la película Los amantes de Louis Malle. Algo parecido sucede con el populismo.

Es más fácil definir el populismo si empezamos describiendo lo que vemos. La primera escena es insertar odio en la sociedad. Se apoderan del lenguaje para dividir a la sociedad en dos imaginarios colectivos: el pueblo y el antipueblo. El pueblo es la voluntad del gobierno y el antipueblo es todo lo que esta en contra del gobierno.

El siguiente escena es la desaparición del termino «individuo». Todos hablan en nombre del «pueblo», pero nadie sabe que quiere en verdad. Los que componemos realmente la sociedad somos los individuos. Otra escena echarle la culpa de toda crisis económica al libre mercado descontrolado y explotador. Entonces, si uno no entiende las raíces del problema y tienen en frente a un populista gritando que «este es el enemigo», siempre después de una crisis, ese populista será el más votado.

El premio Nobel de economía, Daniel Kahneman, explica que el cerebro tiene dos sistemas, el uno que es emocional y rápido; el dos más racional y requiere de análisis. El problema de nuestra democracia es que todo gira en torno al corto plazo, estamos solo usando el sistema uno. Ahí es donde el populismo tiene una ventaja, por eso debemos educarnos bien, sobre todo, en temas económicos para evitar caer en las redes de los discursos facilistas del populismo.

Al parecer América Latina esta despertando de la larga pesadilla populista. Argentina se reveló al peronismo, México camina a pesar de sus problemas, Bolivia no ha permitido la reelección de Morales, Venezuela ya ha dado un paso, aunque pequeño, Perú voto a voto ha dicho no al populismo, y en Ecuador tendremos que esperar a 2017 para saber en qué acaba la película populista.