SEGURO MÉDICO

por Patricio Coronel Subía, publicado en Diario LA GACETA

Trascendió esta semana la intención del legislativo de normar a las empresas de medicina prepagada pues, a los ojos del oficialismo, estas empresas estarían perjudicando al IESS. Para los que proponen esta idea, las empresas privadas deberían compartir sus ingresos con la seguridad social pública en virtud de que gran parte de afiliados al IESS también tiene seguros o medicina prepagada privada.

Sostiene que, si un individuo tiene dos seguros, entonces el privado debe cubrir todo o casi todo y el IESS solamente debería actuar de manera residual o secundaria. Existen dos puntos que deben ser analizados: el derecho a la salud y el derecho a elegir.

Desde el primer punto, el derecho a la salud que tenemos LOS CIUDADANOS es una OBLIGACIÓN PARA EL ESTADO. Es decir, el IESS no existe como una propuesta médica para competir con el mercado, sino como un acto de cumplimiento de una obligación estatal. Que el IESS exista no es sino una obligación. Que el Estado atienda médicamente a sus ciudadanos es un mínimo obligatorio en toda sociedad democrática. Más allá de eso, en nuestro país el aseguramiento social es obligatorio. Entonces la obligación estatal, al final del día, se convierte en una obligación para los ciudadanos, casi y como si de un impuesto se tratase.

Recuerdo cuando era funcionario público. Pagaba al IESS casi doscientos dólares por aseguramiento solo para mí, nunca utilicé ningún servicio de salud y, cuando quise hacerlo, debía pasar por una tortura burocrática ridícula. Al otro lado tenía un servicio privado que por solo ciento veinte dólares me permitía elegir la clínica y el médico que yo deseara, para mí y toda mi familia. Entonces, para mí, el IESS era una obligación costosa e inútil.

Sí, es verdad, tenía dos servicios de salud, uno público y otro privado y, frente a las imposibilidades del público, DECIDÍ servirme del privado. Esto se llama derecho a elegir. Yo, como ciudadano, tengo el derecho de elegir mis servicios como mejor me parezca en base a mi capacidad económica. Nadie puede obligarme a usar uno u otro servicio. Si bien el Ecuador ya me obliga a PAGAR el IESS, no puede obligarme a USAR el IESS.

Una propuesta como la que se perfila en la Asamblea nos obligaría a los usuarios a utilizar uno u otro servicio. Esto no puede ser. Bien podría ser, como de hecho es, que para atenciones médicas menores se prefiera el servicio privado, porque nadie quiere esperar meses para una consulta por una dolencia menor. Sin embargo, bien puedo decidir aguantar la tortura burocrática del servicio público para una cirugía mayor, pues con toda seguridad en ese caso el IESS termine siendo mucho más barato -gratuito- que el servicio privado que me va a cobrar un deducible.

Pero se supone que soy yo el que debe elegir, no el Estado. Están asumiendo que los servicios de salud privados ‘compiten’ con el Estado, situación que tiene dos falencias: por un lado, el Estado provee servicios de salud como una obligación, no con fines de lucro; y, por el otro, si así fuera y el Estado se presentara como un competidor de mercado, pues hay que decir que es un pésimo competidor, sus precios son altísimos, sus beneficios (específicamente en salud) son pésimos y la atención al paciente es, simplemente, obscena.

Por otro lado, el IESS ha justificado históricamente no ser un ente completamente independiente de las incidencias políticas de turno, y de hecho es acreedor de una gran cantidad de deuda pública que muchas veces se maneja bajo antojos proselitistas. Amén del nuevo crédito que están gestionando para una entidad que -dice- ser la más solvente del país y de la región. Entonces, la imagen del IESS como entidad está muy venida abajo y el servicio privado de salud se muestra mucho más competente.

Nosotros, los usuarios y pacientes, debemos estar muy atentos al final del desenlace de este proyecto, pues siempre seremos la pieza más delicada de este engranaje. Por mí, concéntrense en mejorar el servicio de salud público y justifiquen bien los enormes rubros que manejan. Hagan un IESS excelente, así todos iremos allá y ya no tendremos la necesidad de contratar un servicio privado. Demuestren capacidad, sin pretextos demagogos ni leyes acomodaticias.

Aunque a algunos no les guste oírlo, el IESS es de los afiliados, de nadie más. Primero consulten a los dueños, luego hagan cualquier cambio.